El GOB Mallorca ha rechazado la importación de residuos de Ibiza para su incineración en Mallorca y ha criticado la ausencia de un informe técnico o ambiental que evalúe las repercusiones de la decisión.
En un comunicado este miércoles, después que el Govern anunciara una prueba piloto para el traslado de residuos de Ca na Putxa a Son Reus para su posterior incineración, la organización ha apuntado que se trata de "un paso hacia atrás alarmante" en la gestión sostenible de los residuos.
Entre 2013 y 2016 desde el GOB impulsaron una intensa campaña contra la importación de residuos a Mallorca, bajo el lema 'No volem ser el femer d'Europa' --No queremos ser el vertedero de Europa--, para rechazar la política que pretendía convertir Baleares en el destino final de residuos importados de Italia.
"Hoy, con profunda preocupación, constatamos que este espíritu de lucha se vuelve a hacer imprescindible", advierten en el comunicado.
Para los ecologistas, aumentar la incineración en la isla "no es una opción" porque supone un "retroceso" en la jerarquía de residuos establecida por la Unión Europea, que prioriza la reducción, reutilización y el reciclaje por delante de la incineración.
En este sentido, exponen que trasladar residuos para incinerarlos es una solución "a corto plazo, irresponsable e insostenible a todos los niveles".
En segundo lugar, argumentan que la incineración genera contaminación atmosférica, cenizas y escorias tóxicas además de contribuir al cambio climático. Además, advierten que Mallorca ya sufre las consecuencias ambientales y sanitarias de tener una de las incineradoras más grandes en relación con la población que atiende.
Según el GOB, el vertedero de Son Reus tiene vida útil hasta 2034 y si aumenta la incineración se reduce la vida útil generando un problema a diez años vista.
Por otro lado, consideran que esta decisión "perpetúa un modelo fracasado" de centralización de la gestión de residuos y la gestión a través de la concesionaria Tirme, en lugar de fomentar la responsabilidad insular y local.
A su juicio, Ibiza tiene que mejorar su propia gestión con un plan director sectorial de residuos y, el Govern, tendría que acompañar este proceso con apoyo técnico y estratégico y no "con soluciones de emergencia que esconden el polvo bajo la alfombra".
El traslado de residuos de Ibiza es, para el GOB, una "contradicción absoluta" con los discursos institucionales sobre sostenibilidad y economía circular. "El mensaje que se transmite a la ciudadanía es que los residuos pueden desaparecer si se trasladan a otra isla, cosa que desincentiva la implicación colectiva en una gestión responsable", critican.
Con todo, la organización rechaza la decisión política, agregando que Vox prometió que bajaría la tarifa de gestión de residuos y que esto solo se pude hacer si se incrementa el volumen de incineración. "La solución que se ha encontrado es volver a la importación de residuos sin ningún análisis ni informe relativo a la situación actual y las consecuencias que se pueden derivar", han lamentado.
Es maravilloso ver cómo la historia se repite una y otra vez y entre ellos solos se pegan de tortas.