Dean Gallagher es un extranjero residente en Ibiza que se ha convertido en un famoso cazaserpientes. Está profundamente concienciado con el cuidado de la flora y la fauna autóctona y ha publicado un post en el grupo de Facebook Ibiza Winter Residents que invita profundamente hacia la reflexión de la Ibiza que tenemos y hacia dónde queremos ir.
Gallagher afirma que en los últimos seis meses ha tenido el «privilegio de ayudar a restaurar la zona que antes se conocía como el mirador de es Vedrà y la propiedad circundante. Ha sido muy duro, pero gratificante. Al principio, no estaba del todo de acuerdo con que cerraran la zona. Yo también la había visitado muchas veces y disfrutaba de la energía, las vistas y el ambiente».
Sin embargo, prosigue explicando, «como muchos lugares con un alto nivel de turismo, quedó en ruinas». Él y otros voluntarios retiraron de esa mítica zona de Ibiza más de una tonelada de basura, además de «apagar pequeños incendios y, lo más terrible, recuperamos docenas de lagartijas muertas atrapadas en botellas y latas de cerveza. Esto es especialmente trágico ya que la lagartija está a punto de ser exterminada por completo debido a las serpientes invasoras», según resalta Gallagher, quien añade que este rincón de Ibiza es «literalmente unos de los último refugios de la sargantana eivissenca (podarcis pityusensis), también conocida como la lagartija de Ibiza».
Este activista por el cuidado del medio ambiente señala que los «propietarios tomaron una decisión muy difícil y costosa: cercar parte de la finca, que en realidad siempre ha sido propiedad privada. Esto se hizo principalmente para facilitar una limpieza a fondo, reducir el acceso de personas abusivas y descuidadas, y mejorar la seguridad de los residentes locales».
Gallagher recuerda que el cierre «provocó una reacción negativa por parte de algunos, que incluso vandalizaron la verja y entraron ignorando las señales. Lo cual, estés de acuerdo o no, es infringir la ley, también allanamiento».
Tik tok
Bien sabido es por todos que los creadores de contenido, influencers y tikMtokers hacen lo que sea por conseguir un video que sume visualizaciones y, por tanto, les ayude a facturar. Por ello, usan Ibiza y su marca, conocida mundialmente, según les convenga hasta el punto de perturbar a fauna autóctona. «En una ocasión vi a alguien grabando un video para TikTok perturbando un nido de halcones peregrinos, causando estrés y forzarles abandonar la zona. Eso significa que probablemente no se reproducirán, o peor aún, abandonarán la isla».
Pero no sólo ha encontrado masificación de turistas o tik tokers en el mirador de es Vedrà sino incluso «una persona con una sobredosis de drogas a las cinco de la tarde. Al escoltarlo hacia fuera casi pisé vidrios rotos y una jeringa, luego pañales de bebé llenos de mierda tirados en el mismo camino... ¡¿Qué demonios?!», se pregunta Gallagher, quien invita a «ser realistas. Los miradores de es Vedrà no están cerrados; un poco más abajo en la costa hay un aparcamiento gratuito y se puede caminar por la costa. Hay muchas alternativas para verlo, incluyendo la torre».
Ahora, según señala, gracias al Ayuntamiento de Sant Josep y al departamento de Medio Ambiente «hay rutas señalizadas, postes y cuerdas que ayudan a los visitantes a llegar a Sa Pedrera (conocida como Atlantis), la torre y la zona está mucho mejor gestionadas ahora. Además, en colaboración con el COFIB ( Govern Balear) hay más iniciativas de conservación nuevas. Pero no es suficiente», según advierte.
Y llama a la reflexión, pidiendo a los residentes que ayuden a concienciar a los visitantes «que aún pueden ver es Vedrà, siempre que se mantengan en las rutas señalizadas. Ayúdennos a proteger las especies endémicas en peligro de extinción, cientos de humanos no las ayudarán».
«El antiguo mirador de es Vedrà, está cerrado. Pero hay alternativas y, por favor, influencers de TikTok que animan a la gente a entrar en una torre construida en 1756, ¡Paren ya!», pide Gallagher.
Y reflexiona sobre qué pasaría si los ibicencos o residentes como turistas vandalizaran espacios naturales protegidos en otros puntos del planeta. «Si vamos a reservas naturales de otros países y nos comportamos de esa manera, ¿qué pasaría? Si invadiéramos terrenos privados en otros países, ¿qué pasaría? Por alguna razón, como es Ibiza, algunos piensan que pueden violar la isla e irse ... pero no es así», concluye.
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