Catalina Torres Cardona alcanzó este viernes 12 de diciembre la extraordinaria cifra de 100 años. Lo hizo rodeada de familiares y amigos en su hogar de Sant Josep, Es Coll d’es Jondal, donde protagonizó una celebración marcada por la emoción, el afecto y el reconocimiento a toda una vida.
A pesar de su avanzada edad, Catalina mantiene una salud envidiable. No necesita bastón para caminar, practica yoga a diario, cuida de sus animales y conserva intacta su habilidad como enfermera y, además, como cantadora de glosses, una de sus grandes pasiones. Con humor y lucidez, explicó que en ocasiones se sorprende a sí misma de su buen estado físico: «En ocasiones, como me encuentro bien durante todo el día, cuando me planto delante del espejo y pienso ¡Uy!». Con la serenidad que la caracteriza, añadió que el verdadero secreto de llegar con vitalidad a los cien años reside en «tener una familia feliz y unida siempre a mi lado».
El aniversario reunió a un amplio grupo de personas de distintas generaciones. Entre los asistentes se encontraban sus dos hijos, Vicent y Maria; tres de sus cuatro nietos; y una nutrida representación de bisnietos, que llenaron la casa de alegría, juegos y abrazos. También acudieron sobrinas, familiares políticos y numerosos amigos, todos deseosos de acompañarla en un día tan especial. El ambiente festivo se prolongó durante toda la tarde, con constantes felicitaciones y recuerdos compartidos.
Foto: Toni P.
El Ayuntamiento de Sant Josep quiso sumarse a este homenaje. El alcalde del municipio, Vicent Roig, se desplazó hasta la vivienda para felicitar personalmente a Catalina y entregarle una placa conmemorativa, además de una planta como detalle institucional. El gesto emocionó profundamente a la homenajeada, que no pudo contener las lágrimas ante tantas muestras de cariño.
La celebración transcurrió en un clima cálido, entrañable y cargado de afecto. Familiares y amigos destacaron su carácter vitalista, su energía diaria y la fortaleza con la que ha llegado al centenario, convertida en un ejemplo para quienes la rodean. Su vida en Sant Josep, marcada por el arraigo a la tierra y, el amor a la familia, ha hecho de Catalina una figura muy querida.
La tarde concluyó entre fotografías, conversaciones y nuevas anécdotas que se suman a una existencia larga y plena. Catalina Torres Cardona inicia así su nuevo siglo de vida rodeada del afecto de los suyos y demostrando que la longevidad, en su caso, también es una cuestión de espíritu.
,, MUCHÍSIMAS FELICIDADES Señora Catalina,,,ahora a seguir cumpliendo junto a la unidad de su familia,,el resto?, mejor dejarlo pasar..