Este sábado se celebró la puesta de largo de las obras de mejora del conocido cruce de los Cazadores, una intersección estratégica entre las carreteras EI-200, EI-300 y EI-631, que conectan Santa Eulària, Sant Joan y Sant Rafel. El acto de colocación de la primera piedra, presidido por el presidente insular, Vicent Marí, marca el inicio visible de una intervención largamente reivindicada por vecinos, conductores y colectivos profesionales debido a la elevada siniestralidad registrada en este punto.
La actuación cuenta con un presupuesto total de 8.025.876,76 euros (IVA incluido) y ha sido adjudicada a la empresa OHLA (Obrascón Huarte Lain SA), con dirección de obra a cargo de Gradual Ingenieros S.L. Parte de la financiación procede del Fondo de Insularidad. Aunque los trabajos más visibles comienzan ahora, la primera fase del proyecto se inició el pasado 15 de octubre, con labores previas de carácter técnico como estudios topográficos, ensayos geotécnicos, sondeos arqueológicos y la tramitación de los servicios afectados.
El plazo de ejecución previsto es de 12 meses. Durante este periodo se construirá una glorieta a nivel, un ramal directo que permitirá el giro desde la carretera de Santa Eulària hacia la de Sant Joan y un camino de servicio destinado a garantizar el acceso a las propiedades colindantes.
Durante su intervención, Vicent Marí subrayó que esta obra responde a una «demanda histórica» de quienes transitan a diario por este cruce y de las entidades que, desde hace años, vienen alertando de su peligrosidad y del alto grado de saturación que soporta. El presidente recordó que, en los últimos 15 años, el balance de accidentes en este punto asciende a 72 siniestros con heridos, 13 de ellos de carácter muy grave, además de un accidente mortal registrado en 2016. «Los datos hablan por sí solos y justifican plenamente la necesidad de esta intervención», afirmó.
Vicent Marí agradeció el trabajo coordinado de las distintas administraciones implicadas —Goven y ayuntamientos—, así como de los técnicos del Departamento de Red Viaria del Consell, del equipo redactor del proyecto y de la empresa constructora, destacando que el esfuerzo conjunto ha permitido desbloquear una actuación clave para la seguridad vial en la isla.
Proyecto de la rotonda en superficie
Desde el punto de vista técnico, la solución elegida ha sido la ejecución de una glorieta en superficie, considerada la opción más eficaz para este enclave. Según explicó el presidente, este tipo de infraestructura permite reducir la velocidad de los vehículos, aumentar la capacidad de la intersección respecto a otros sistemas, simplificar la señalización y facilitar la conexión de varios ramales, al tiempo que mejora la seguridad de ciclistas y peatones. Se tratará de la rotonda más grande de la isla, tal como se ha comentado en el acto.
En el acto también participaron la alcaldesa de Santa Eulària, Carmen Ferrer; el vicepresidente y conseller de Economía, Hacienda e Innovación del Govern balear, Antoni Costa; el conseller insular de Red Viaria, Mariano Juan; así como representantes del equipo técnico y de la empresa adjudicataria. Todos coincidieron en señalar la relevancia del proyecto para corregir uno de los enclaves más conflictivos de la red viaria insular y en apelar a la comprensión de los usuarios durante el periodo de obras, que, aunque conllevará molestias, redundará en una mejora sustancial de la seguridad y la fluidez del tráfico.
En la mayor parte del mundo moderno, la construcción de esto tardaría seis meses. Pero con la ética de trabajo deficiente, las jornadas laborales cortas, las constantes festividades y los contratos de licitación cuestionables, seguramente tardará mucho más de un año.