La Alianza por el Agua en Ibiza afirmó este jueves que la puesta en marcha de la nueva desaladora modular en Sant Antoni no va a resolver la preocupante situación hídrica en la isla. «Realmente, va a producir 1.000 m3 diarios y son muy pocos si se compara con el volumen total de desalación y las demandas requeridas tanto en urbano como en rústico», declaró el director de la entidad, Juan Calvo, en declaraciones a Periódico de Ibiza y Formentera.
Para la Alianza, lo que realmente es necesario es reducir esa demanda y no tanto crear nuevos recursos «puesto que, al final, no deja de ser una salida hacia adelante. Hay que reducir demanda, ser más eficiente y cerrar el ciclo del agua», consideró.
Siendo el urbano el consumo mayoritario en Ibiza y siendo la red la causante de las mayores pérdidas de agua, para Calvo hay que apostar por acciones que realmente permitan reducir esas incidencias: «Todavía los municipios están lejos del 17% de pérdidas en la red de suministro, tal como establece el Plan Hidrológico balear. Sant Josep y Santa Eulària llegan a pérdidas del 30% y es mucha agua. Además, hay que seguir impulsando soluciones que permitan ese cierre del ciclo del agua. Recursos como el baldeo de una calle o el riego de jardines no deben suponer el consumo de agua desalada, en el caso de las zonas urbanas».
Contrarrestando así las valoraciones positivas que tanto el Govern como el Ayuntamiento de Sant Antoni realizaron el pasado miércoles sobre la puesta en marcha de la nueva instalación, desde la Alianza reiteraron este jueves que esta planta es «un parche» y lo que debe hacerse es limitar la presión humana, reducir consumos urbanos principalmente, así como evitar las pérdidas en la red. Calvo confió en que en este nuevo año se comiencen a visibilizar proyectos pilotos que posibiliten cerrar el ciclo del agua.
El director Juan Calvo, por otra parte, valoró de manera positiva que el Govern vaya a seguir trabajando en estudios para la recarga de los acuíferos «puesto que es una de las soluciones» a la falta de agua.
El pasado miércoles, el director general de Recursos Hídricos, Joan Calafat, explicó en Ibiza que, tras los resultados obtenidos en la prueba piloto en una acuífero de Santa Eulària, el Govern está a la espera de un estudio para ver si es posible replicar la experiencia en otros acuíferos de la isla.
«Tenemos una deuda medioambiental muy grande con los acuíferos que hemos sobreexplotado y poder lograr que en el alcantarillado no entre agua salada y que se pueda inyectar agua regenerada en los acuíferos, son buenas soluciones para recuperarlos. Ese camino es muy positivo y celebramos que se estén dando pasos en este sentido desde la Dirección General de Recurso Hídricos», manifestó Calvo.
Hace justo un año, la Agencia Balear del Agua y la Calidad Ambiental (Abaqua) informó sobre la puesta en marcha de un ensayo de infiltración de agua desalada en el acuífero de Santa Eulària, concretamente en la zona que rodea el depósito de Can Guasch. El objetivo era determinar si este sistema podía servir como alternativa para disponer de mayores recursos hídricos en temporada alta. La aportación de agua se realizó de forma continua, con un caudal constante de 80 m³/h y un volumen diario de 2.000 m³, estando previsto alcanzar un total de 100.000 m³ en un plazo aproximado de dos meses. La evolución del proceso fue monitorizada en tiempo real mediante sondas que midieron parámetros como la salinidad, el nivel y la temperatura, guardando toda la información para su posterior análisis junto con las muestras recogidas en los puntos de control.
En relación a la licitación del proyecto de sensorización de los pozos en la isla, Calvo reconoció que con ello se cumplirá con otra de las exigencias «históricas» de la entidad. «Supondrá un mayor control sobre los pozos. En primer lugar, los municipales, reclamando que se cierren y que se consuma agua desalada en invierno», concluyó.
Desde Recursos Hídricos destacaron que las reservas en Ibiza han pasado de un 27% hace dos meses a un 48% gracias a las lluvias de las últimas semanas.