Representantes de la Asociación Pereyna de Pesca Recreativa y Náutica de las Pitiusas han vuelto a exigir una reunión urgente con el conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern balear, Joan Simonet, y con el director general de Pesca del Govern, Antoni Grau, para abordar las restricciones que afectan al sector en las Pitiusas. Según denuncian, llevan solicitando este encuentro desde el pasado mes de octubre sin haber recibido respuesta. Una situación que, apuntan, ha generado un creciente malestar entre los aficionados y asociaciones del colectivo.
Esta reclamación ha sido trasladada recientemente por miembros de la Asociación Pereyna tras el acto vinculado a la creación de la nueva Asociación de Defensa de la Pesca Recreativa en Baleares, una entidad de ámbito autonómico que busca unificar las reivindicaciones del sector en todas las islas. «El objetivo es centralizar las reivindicaciones y ganar fuerza frente a la administración autonómica», precisan desde Pereyna, aprovechando esta presentación para poner sobre la mesa lo que consideran un «agravio comparativo» respecto a otras zonas del archipiélago.
«Desde prácticamente octubre estamos esperando una reunión tanto con el director general de Pesca como con el conseller Simonet y, a día de hoy, seguimos sin respuesta», señala el portavoz del movimiento en Ibiza, que reconoce sentirse «decepcionado» por la demora del Govern en abordar una problemática que, asegura, afecta directamente a miles de aficionados. «La sensación general es de abandono», afirma. Desde el sector insisten en que el Consell d’Eivissa debe trasladar formalmente al Govern balear el modelo de gestión pesquera que reclaman para las Pitiusas. Recuerdan que el propio director general de Pesca ha manifestado públicamente que son los consells insulares los que deben proponer cambios normativos, algo que, según denuncian, todavía no se ha materializado en el caso de Ibiza y Formentera.
Puntos de conflicto
Uno de los principales puntos de conflicto es la proliferación de zonas con restricciones a la pesca recreativa, especialmente en lo que respecta a la pesca submarina y determinadas modalidades de pesca desde embarcación, como el curricán de fondo con cebo vivo. Los representantes del sector sostienen que en las Pitiusas existen más áreas prohibidas que en otras islas, lo que limita de forma significativa una actividad que consideran «tradicional y vinculada al autoconsumo».
«Somos un pueblo que vive de cara al mar y no de espaldas al mar», defienden desde la asociación, que critica que determinadas reservas catalogadas como de «interés pesquero» funcionen, en la práctica, como espacios donde solo pueden operar los profesionales mediante redes o palangres. A estas zonas las califican como «falsas reservas», al entender que excluyen a la pesca recreativa sin que ello suponga un beneficio claro para la biodiversidad marina.
Reservas integrales
En este sentido, los representantes del colectivo señalan que siempre han apoyado las reservas integrales bien gestionadas y con criterios científicos, pero cuestionan el modelo actual. La pesca recreativa también muestra su rechazo al decreto ley que impide la pesca submarina dentro de las reservas de interés pesquero. Recuerdan que esta normativa fue impulsada por el propio PP y que, durante la pasada campaña electoral, se comprometió a revisarla o eliminarla.
«Ese compromiso no se está cumpliendo», lamentan, al tiempo que advierten de un creciente descontento entre un colectivo que apoyó mayoritariamente al PP en las últimas elecciones autonómicas. «La vida está cada vez más cara, pagamos muchos impuestos y, cuando tenemos un rato para despejar la mente, nos encontramos con más trabas y complicaciones», agregan desde la asociación.