Xisco Sobrado es licenciado en Ciencias Marinas y también el responsable del área marina del grupo ecologista GEN-GOB. Él es el principal responsable de supervisar y dirigir proyectos como los estudios sobre el estado de salud de la pradera oceánica en nuestras islas o, mismamente, el proyecto para identificar especies de rayas y tiburones en aguas pitiusas que fue presentado este pasado miércoles. Sobre todos estos proyectos ha estado conversando con Periódico de Ibiza y Formentera.
—¿Cuál es el estado de salud de la pradera oceánica a día de hoy?. ¿Alguna zona especialmente afectada?
—Tenemos ya los datos prácticamente recopilados y el estado de salud es muy similar al del año pasado. Analizaremos esos datos y presentaremos esos resultados el próximo mes. La zona que siempre sale más afectada es Talamanca, donde hay un gran impacto, con un índice de pradería muerta muy elevado.
—¿Por los fondeos?
—El fondeo es un gran impacto, no solo por el tema del ancla y de la cadena, sino también por los muertos ilegales que tiran cada año. También está el vertido de la desaladora, que tiene una afección importante. También la propia contaminación de las aguas residuales de las barcas que pasan ahí meses en ocasiones, arrojando sus aguas grises. También los efectos históricos de la depuradora de Ibiza, que ahora hay una nueva y funciona mejor, pero durante muchos años ha funcionado incorrectamente y ha supuesto un gran impacto.
«La tendencia global, así como en las Pitiusas, es que la pradera de Posidonia está retrocediendo»
—En cuanto a Talamanca se refiere, lleva tiempo hablándose del parque de boyas ecológico que no termina de llegar. ¿Creen que puede ayudar a aliviar la presión sobre la zona?
—Obviamente, una instalación de fondeos o estructuras de fondeo de bajo impacto, como nos gusta denominarlo a nosotros, porque muchas veces se emplea en término ecológico y realmente sí que tiene un impacto, aunque sea menor, sí que ayudaría a aliviar la presión. Evitaría que muchas embarcaciones fondeen sobre Posidonia que ahora sí que lo hacen. Obviamente tendría que ir acompañada con medidas de vigilancia para que las embarcaciones que no quepan allí no fondeen en una zona donde hay Posidoia. Pero también tenemos que poner el foco en el número de embarcaciones que nos visitan cada año. Existe el riesgo de que si tú regulas una zona mucho y dejas otras sin regular, creas el efecto diáspora y puedes desplazar embarcaciones a otras zonas donde ahora prácticamente no hay impacto,y eso es algo que se tiene que analizar. Para nosotros es importante pensar en que es necesario ir a un decrecimiento, entendido como la reducción del número de embarcaciones que nos visitan, la reducción del número de turistas que nos visitan cada año,on el objetivo de preservar nuestros ecosistemas,no solo la Posidoña, sino también los recursos hídricos que tenemos.
—¿Qué medidas se pueden implementar para rebajar esa presión sobre la pradera de posidonia oceánica?
—Un poco lo que hemos comentado, ir hacia una política de reducción del número de visitantes que nos visitan cada año. Obviamente es algo complejo y es algo que se tendría que pensar y decidir entre todos, pero obviamente Pitiúsas es de los sitios conmayor presión humana durante el verano de todo el Mediterráneo, y hay que empezar a ver las cosas en su conjunto e ir hacia niveles menores de presión para poder conservar estos ecosistemas.
—¿La evolución estos últimos años es a peor?
—La tendencia global y también en Pitiusas y en Baleares es que la posidonia está retrocediendo. Ha habido un empeoramiento de la calidad de las aguas y esto hace que llegue menos luz a profundidades de entre 30 y 40 metros, que es donde están los estratos profundos de Posidonia, y ahí se está perdiendo esa pradera. Luego en los estratos someros tenemos todas estas presiones que hemos comentado,sobre todo en las zonas de fondeo, y luego no podemos olvidar el cambio climático. Con el cambio climático cada vez tenemos temperaturas del agua superficial mayores, y una temperatura del agua marina por encima de 28 grados ya crea estrés y mortalidad en praderas de posidonia oceánica. Por ello es importante eliminar todos los impactos locales.
—¿De qué manera repercute la presión humana que vivimos en las pitiusas sobre el ecosistema marino?
—La presión humana lo que hace es poner a los ecosistemas en niveles de estrés muy elevados e impide que este ecosistema se pueda recuperar y regenerar. El ejemplo de las praderas de Posidonia Oceánica: si tú en verano tienes esta presión tan grande que hemos descrito,si pierdes un metro cuadrado de pradera, eso tarda 100 años en regenerarse. En la época de invierno, que en principio hay menos presión, no de la tiempo a regenerarse. Entonces, hay que ver esto en su conjunto y entender que el planeta tiene límites, que Ibiza y Formentera tienen límites y hay que respetarlos.
—¿Es realmente posible llegar a conjugar turismo y preservación?
—Yo creo que no solo es posible, sino que es una condición sine qua non. Hay que tener en cuenta que si no tenemos un ecosistema en buen estado ambiental, no vamos a tener turismo. Hay que poner esto en mente y tener esa visión. Si seguimos degradando nuestros ecosistemas, al final todos estos beneficios que nos aporta la posidonia,por ejemplo, no los tendremos. Y los turistas elegirán otros sitios en mejor estado ambiental para pasar sus vacaciones.Por eso, no es que haya que elegir una cosa o la otra, es que si no tenemos un ecosistema en buen estado ambiental, el turismo no nos va a venir.
«La presión humana lo que hace es poner a los ecosistemas en niveles de estrés muy elevados e impide que este ecosistema se pueda recuperar y regenerar»
—¿Nos depara un verano con las temperaturas del agua todavía más cálidas?
—La tendencia es que cada año tengamos temperaturas mayores y eso es una mala noticia. Por lo tanto, hay que empezar a planificar y adaptarse e intentar entre todos revertir esta tendencia, pero teniendo en cuenta que estos impactos del cambio climático tienen mucha inercia y de un año para otro no se van a revertir.
—¿Y cuál es el estado de salud del GEN-GOB después de la pérdida de la concesión de Can Casals?
—Bueno, estamos reestructurando nuestras actividades y estamos en ese proceso. La parte de educación ambiental la estamos intentando completar con más visitas a colegios, más actividades in situ en los propios colegios. En el área marina hemos trasladado nuestro material a otros almacenes que son parte del propio GEN-GON y las actividades continúan también.
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