Vecinos del barrio de sa Penya, en la ciudad de Ibiza, han hecho llegar a Periódico de Ibiza y Formentera sus quejas por la celebración de una fiesta el pasado sábado en la plaza de sa Drassaneta. Una fiesta que, según estos vecinos, se convirtió en «un tumulto de gente sin control». Algo que negó tajantamente el presidente de la Asociación de Vecinos de Sa Penya, Lucho Brieva.
Brieva explicó a este rotativo que la fiesta en cuestión fue una «pedida de mano» entre una pareja de familias de etnia gitana. «Le pidieron el derecho de cortejar a la hija de un gitano muy conocido y querido del barrio y lo celebraron», destacó Brieva. También afirmó que la fiesta se celebró sin que se generaran problemas. «Estas cosas no son un problema, otra cosa son los yonkis», subrayó el presidente de los vecinos del histórico barrio de Ibiza.
Algunos de los vecinos que se quejan de esta celebración de pedida de mano en el barrio de sa Penya de Ibiza han hecho llegar un vídeo a la redacción en la que se puede ver tanto la banda que toca música como los asistentes a la fiesta.
Algunos vecinos, por el contrario, no están de acuerdo con que los espacios públicos de Sa Penya puedan ser utilizados para eventos privados. Se han preguntado si la fiesta tenía permiso del Ayuntamiento y si éste «era conocedor de tal evento». Y han añadido que «esto parece la ciudad sin ley».
Brieva insistió a este rotativo en que fue «un evento bonito». «No fue como otras cosas que se hacen en el barrio», según destacó, «fue una celebración de familia gitana, de gente que trabaja. Tocaron rumba gitana. Había familias, niños… Entiendo que muchos europeos que no hablan español y no entienden la cultura se quejen. Pero esto tiene que pasar de vez en cuando. Esto era una pedida en la que al chico se le da permiso para hacer el cortejo oficial. A ella se le pregunta tres veces si quiere aceptarlo. Es un proceso muy bonito. Cuando ella aceptó tres veces, es el pedimento que llevará a un matrimonio. Fue todo bonito. Si la gente no quiere aceptarlo porque fue de gitanos, el problema lo tienen ellos. Lo que sí pasa todos los días aquí son las idas y venidas de los drogadictos».
Brieva afirmó que las quejas son «de la sociedad internacional que vive aquí». Y lamentó que estos vecinos «luego no colaboren cuando se les pide que participen». «Yo estoy muy orgulloso de conectar con esta gente gitana, con hijos, trabajadores», según concluyó, «se merecían hacer esta fiesta totalmente».
Alguno aquí quiere aplicar otra vez la ley antigitana que se prohibía que en vía pública hubiera más de 3 gitanos reunidos parece.