«Si usted es nuevo una empresa, no puede llegar una hora después. Pues con esto debería ser igual», reflexiona Margarita, visiblemente enfadada, mientras espera a que llegue su autobús. Ella tenía que coger el autobús de las 12:15 de la mañana, que les tiene que llevar desde la estación de Cetis, en Ibiza, hasta Sant Antoni, pero de ello ya ha pasado media hora y no hay ni rastro del vehículo. El anterior ha salido a las 12 -tendría que haberlo hecho a las 11:45- e iba completamente lleno, teniendo que dejar a gente fuera, que ahora sigue esperando.
Su testimonio es solo uno de los tantos que este miércoles se han encontrado de bruces con la realidad de una fecha tan esperada para la isla de Ibiza como la entrada en vigor de la nueva contrata del servicio de autobuses se ha convertido en un completo caos, no tan solo para los usuarios, sino para los propios profesionales del servicio. Y es que la anterior contrata llevaba caducada desde el 2012, experimentando prórrogas constantes ante la promesa de una nueva contrata que solventaría las diversas problemáticas que el servicio ha estado experimentando a lo largo de estos últimos años.
La nueva concesión, que unifica bajo un único operador —Alsa— un servicio hasta ahora repartido entre varias empresas como Voramar El Gaucho, Autobuses San Antonio o Autocares Lucas Costa, prometía una transformación radical: 62 líneas reorganizadas, cerca de 100 autobuses nuevos, geolocalización en tiempo real, WiFi gratuito y pago con tarjeta. El conseller de Movilidad, Mariano Juan, afirmó días atrás que «no estamos ante una mejora puntual, sino ante una transformación completa del servicio de transporte público». La realidad del primer día dibujó un escenario bien distinto.
Usuarios
Rocío ha sido una de esas tantas usuarias que se ha encontrado con problemas. Trabaja de noche y, al salir, coge siempre el autobús desde Ibiza a Santa Eulària, que había de salir a las 8:05 y no ha llegado hasta las 8:40, con lo que el vehículo «ha ido abarrotado todo el trayecto». Tras ello, ha intentado coger el autobús que la llevara desde el Palacio de Congresos hasta el Aeropuerto, que había de salir a las 13:10. Según cuenta, el vehículo ha aparecido a las 13:50, y todavía tenía que ir hasta Cala Nova y volver, motivo por el cual ha optado por desplazarse con su vehículo particular.
María José y María esperan su autobús, que las tiene que llevar a Santa Gertrudis a la primera y a Sant Miquel la segunda. Tenían que cogerlo a las 13 15, sin embargo, este no llega para desesperación de unos usuarios que comienzan a desesperarse según pasan los minutos. Cuando finalmente llega, justo media hora tarde, la gente empieza a aplaudir, sarcástica.
A los retrasos y desajustes se sumaron incidencias durante el servicio. Una usuaria denunció que el autobús que debía cubrir el trayecto entre Cala de Bou y Vila se averió a la altura de Sant Josep, después de haber iniciado el recorrido ya con retraso. Esta información, no obstante, no ha podido ser corroborada por este medio.
Sí que ha sido confirmada por el Consell una incidencia con un vehículo en Santa Eulària, cuyo GPS ha dejado de funcionar, motivo por el cual el autobús ha dejado de circular.
La confusión no distinguió entre residentes y visitantes. Tanto los locales, acostumbrados a una nomenclatura de líneas que ha desaparecido de golpe, como los turistas que intentaban orientarse en un sistema completamente nuevo, iban perdidos en el uso del autobús. La nueva nomenclatura —con categorías como T, A, P, U o UE que muchos usuarios desconocían— no estaba explicada en ningún cartel visible de la estación durante buena parte de la mañana, ya que los nuevos carteles informativos no empezaron a colgarse hasta entre las 12:00 y las 13:00 horas.
Tampoco ayudaron las herramientas digitales. Varios usuarios calificaron de «confusa» la aplicación oficial de Alsa, denunciando además que no ofrecía información fiable en tiempo real sobre la llegada de los autobuses.
En la planta baja del Cetis, ante la falta de información digital, el personal optó por informar a los usuarios mediante fotocopias con las nuevas rutas y horarios.
Trabajadores
«A verlas venir» define la manera en la que ha arrancado el servicio uno de los conductores de autobús -ninguno de los que han participado en este reportaje han querido ofrecer su nombre- que han trabajado este miércoles. «No hay campas -lugar en el que se aparcan los vehículos- preparadas, no hay para cargar los vehículos eléctricos, tampoco hay para repostar, que nos están mandando a las gasolineras», asegura. Ellos mismos, además, no han sabido los turnos que iban a hacer «hasta hace dos días».
El único punto de carga que existe actualmente en funcionamiento es en la central ubicada en la Avenida Sant Agustí, cerca de San Antonio. Según este conductor se tenían que habilitar puntos un de carga en la central de GESA «pero creo que tampoco tienen los permisos».
Muy crítico se muestra otro de los conductores con las condiciones con las cuales tienen que llevar a cabo su trabajo. «Desde que empiezo a las siete de la mañana hasta que termino a las tres de la tarde, no tengo tiempo para ir al baño ni para comer. Nos han quitado los descansos», denuncia. Y no es solo que los baños del Cetis, ya de por sí, no funcionen, sino que los tiempos que se les marca desde la empresa son insuficientes para ejercer esos pequeños descansos «se nos imponen 30 minutos por trayecto. Está dando tiempo ahora que no hay tráfico, que en verano no dará tiempo ni a eso».
Transporte escolar
Uno de los que también ha generado críticas ha sido el del transporte escolar, especialmente en la zona de Sant Antoni, donde se habrían experimentado diversas incidencias. Ante esta situación, la Conselleria de Educación , ante las preguntas de este medio, ha asegurado que se trata de «un error de la empresa» y que desde la Consellería ya han llevado a cabo «los requerimientos pertinentes». Sin embargo, no han querido especificar cuantas incidencias se han notificado «puesto que esa información corresponde a la empresa».
Respuesta institucional
Como «un día duro y difícil para todos» ha definido el conseller de movilidad, Mariano Juan, como esta jornada de entrada en vigor de la nueva contrata de autobuses, aunque ha querido poner en valor que «hemos sido capaces de movilizar a miles de personas». En este primer día, según los datos del propio Consell, se han superado los 10.000 usuarios a lo largo de la jornada.
En cuanto a las incidencias, ha señalado Juan que «se han producido sobre todo en cuanto a información y de carácter tecnológico, en cuanto a la geolocalización de los autobuses».
«Un servicio digno, que conectas no solo con la capital sino también con los pueblos» ha continuado el conseller, respecto a este nuevo servicio, que admite abierto a cambios «según las carencias que vayamos detectando».
Si usted es un usuario de bus de Ibiza y quiere contar su experiencia puede entrar en contacto con la redacción de Periódico de Ibiza y Formentera llamando al 971 190 543 o bien escribiendo un correo electrónico a: redaccion@periodicodeibiza.es
Acordaros son 10 años de concesión - 10 años así por nuestro amigo mariano juan y su responsabilidad en su trabajo y ahora lo peor que puede haber monopolio de una empresa no se va poder toser