La explosión de gas que tuvo lugar este martes por la tarde, y que ha dejado cuatro personas heridas (dos de ellas de gravedad), ha afectado también a todos los vecinos de la zona. Primero por el susto que se llevaron al escuchar la explosión, y después al tener que ser desalojados de sus viviendas.
Pablo Hempler es uno de estos vecinos que se están viendo afectados por esta situación, y explica que «estaba saliendo por la puerta del edificio cuando escuché la explosión y vi las paredes saltar por los aires».
«En el momento no sabía que ocurría. No sabía si la obra se estaba viniendo abajo. Fue todo muy rápido», explica Pablo. Él lamentada que fue «un poco triste» el momento de llamar a las emergencias porque «no cogían el teléfono». «Me ponían locuciones en varios idiomas. Una de ellas decía que si había peligro de vida marcase el número 1. Lo marqué y tampoco me cogieron el teléfono», lamenta. «Fue triste que un número que tiene que ser para emergencias, no estuviese disponible en ese momento», añade.
«Mi casa está en la zona menos afectada, por lo que he tenido la suerte de poder volver a mi vivienda», dice, antes de añadir que está «tranquilizando a los otros vecinos porque ya no hay gas, está cortado».
Por otra parte, dice que estos últimos días «olía más a gas de lo normal y nosotros lo comunicamos a los trabajadores», aunque dice que faltaba aún más comunicación porque no sabían «si era normal o no».
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