El debate sobre la llegada masiva de cruceros al puerto de Ibiza centró buena parte de la entrevista concedida por el nuevo delegado de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) en los puertos de Vila y la Savina, Alberto del Pino, en el programa Bona nit Pitiüses de Televisió d’Eivissa i Formentera (TEF). El responsable portuario reconoció el conflicto existente en la isla en torno a este modelo turístico y abogó por encontrar un equilibrio entre actividad económica y calidad de vida.
Del Pino admitió que una de las cuestiones que más le ha sorprendido tras su llegada ha sido el rechazo social hacia los cruceros, especialmente si se compara con otros destinos. «Me ha sorprendido el rechazo al crucerista», señaló, recordando su experiencia previa en Málaga, donde este tipo de turismo se percibe de forma positiva y se ensalzan los récords de cruceristas y de eslora de los buques que atracan allí. Frente a esta realidad, defendió que el problema no es tanto la presencia de cruceros como su gestión: «Tenemos que trabajar en mejorar la operativa de esos cruceros y conseguir también organizar mejor el destino final del que pasa aquí un día».
El delegado insistió en la necesidad de evitar posiciones extremas. A su juicio, eliminar por completo este tráfico no sería beneficioso para la isla: «No sería bueno que no viniera ningún crucerista», afirmó. Sin embargo, también rechazó un crecimiento descontrolado que agrave los problemas actuales, como la saturación de espacios públicos o los colapsos en accesos y servicios. «Hay que llegar a un equilibrio», resumió.
En este sentido, explicó que ya se han aplicado algunas medidas para limitar el impacto, como retrasar la llegada de cruceros a partir de las 11:30 horas, lo que ha reducido el interés de algunas navieras en atracar en el puerto de Ibiza. «Esto ya ha persuadido a muchas navieras a no tomar como destino Ibiza, porque lo que quieren es llegar a primerísima hora después del desayuno y que la gente pueda pasar el día desde primera hora de la mañana en la ciudad. El dato estadístico que se baraja de descenso no es por casualidad, sino justo por este tipo de medidas», apuntó Del Pino.
Además, avanzó que se trabaja en mejorar la distribución de los flujos de visitantes, evitando la concentración masiva en el centro de la ciudad y fomentando alternativas dentro de la isla: «Ahora mismo desembarca el crucero y todos enfilan hacia la ciudad sin considerar que hay otras partes de la isla que se podrían visitar». También apuntó a futuras mejoras en infraestructuras, como el aumento de carriles de acceso al puerto, que pasarán a ser tres en vez de dos.
Otro de los episodios recientes que ha alimentado la polémica ha sido el abastecimiento de agua a cruceros en un contexto de sequía. Sobre este asunto, Del Pino aseguró que el problema inmediato ha desaparecido, pero defendió que, en caso de ser necesario, el suministro se realice mediante agua desalada, en línea con las demandas institucionales y sociales.
Más allá de los cruceros, el nuevo delegado hizo un balance positivo de sus primeras semanas al frente de los puertos de Ibiza y la Savina. «La primera radiografía ha sido muy positiva», destacó, valorando el trabajo del equipo durante el periodo sin delegado. En esta línea, apostó por una gestión continuista.
Sobre su llegada al cargo, reconoció que fue inesperada tras un largo proceso administrativo: «Ha sido un nombramiento por sorpresa», explicó, subrayando también la lentitud habitual de este tipo de procedimientos administrativos.
Del Pino también se refirió a otros retos estratégicos, como la aprobación del Plan Especial del puerto de Ibiza, clave para desbloquear inversiones y que se prevé para el próximo, o la futura concesión de las antiguas instalaciones del Club Náutico Ibiza, que potenciará tanto la actividad deportiva como la función social de la instalación.
Con más de dos décadas de experiencia en gestión portuaria, el delegado subrayó la importancia de estas infraestructuras en territorios insulares: «Si el puerto funciona bien todo va bien». No obstante, insistió en que el futuro pasa por una mejor integración con la ciudad y una planificación más sostenible.
Como punto negativo, Del Pino destaca la falta de una zona logística en el puerto de Ibiza. «Desde mi punto de vista ha sido un fallo de planificación de todos en el momento de empezar el crecimiento del puerto hace ya décadas», señaló ayer el nuevo delegado de la APB en los puertos pitiusos.
Si el sorprèn el rebuig, potser és perquè escolta la remor dels motors i els fulls de càlcul, però s'ha tornat sord a la dissonància que provoca una invasió que no deixa espai per a l'harmonia pròpia de l'illa.