Hay viajes que se hacen una vez y se recuerdan siempre. El trayecto en barco entre Ibiza y Formentera entra en esa categoría sin ningún tipo de discusión. ¿Por qué? Porque en unas pocas horas se puede disfrutar de todo lo que hace especial al Mediterráneo balear: agua de colores que no parecen reales, fondos transparentes, calas sin carreteras y la sensación de que el mundo va más despacio cuando estás en el mar.
La distancia entre ambas islas es de apenas unos kilómetros, pero la experiencia cambia según cómo se haga. Los ferries la resuelven en media hora. Un barco propio la convierte en una jornada completa, con paradas en los sitios que no aparecen en los folletos turísticos y con el ancla echada donde uno decide.
Para quienes visitan Ibiza en verano y quieren ir más allá de las playas de tierra, esta travesía es el plan que mejor resume lo que las Baleares tienen para ofrecer. Y la clave está en elegir bien la embarcación y salir con tiempo suficiente para no tener que correr. Para ello, la mejor opción es el alquiler de barcos en Ibiza.
El punto de partida: el sur de Ibiza
La ruta habitual comienza en las playas del sur de la isla. Cala Jondal es una de las salidas más frecuentes: bien orientada, con buen acceso al mar y cerca del corredor natural que lleva hacia Formentera. Desde allí, la primera hora de navegación ofrece perspectivas de la costa que desde tierra son imposibles de conseguir.
Antes de salir, conviene tener clara la duración real de la jornada. Aprovechar bien la travesía de Ibiza a Formentera en barco requiere una jornada completa de unas ocho horas. Menos tiempo obliga a elegir entre paradas, y en esta ruta cada parada tiene su argumento.
Espalmador: la primera parada que no debe saltarse
Entre Ibiza y Formentera existe un islote que actúa como frontera natural entre las dos islas: Espalmador. Es uno de esos lugares que no tienen acceso por carretera, no tienen infraestructura turística y precisamente por eso conservan algo que escasea en el Mediterráneo en verano: tranquilidad.
Las aguas que rodean Espalmador son de color turquesa intenso, ideales para fondear y hacer snórquel sin alejarse del barco. Es también uno de los puntos donde mejor se entiende la diferencia entre viajar en ferry y navegar en barco propio. Nadie te dice cuánto tiempo puedes quedarte.
Si el tiempo y las condiciones acompañan, la ruta admite varias paradas adicionales que enriquecen la experiencia:
- Cala Saona, en la costa oeste de Formentera, rodeada de acantilados de tono rojizo y aguas muy tranquilas
- Cabo Barbería, en el extremo sur de la isla, con una perspectiva del mar abierto completamente distinta al resto de la ruta
- Es Pujols, para una parada de media tarde con acceso a servicios antes de iniciar el regreso
- Cala Bassa, ya de vuelta hacia Ibiza, una de las calas más resguardadas de la costa oeste de la isla
Cada parada es diferente. La decisión de cuántas hacer depende del ritmo que se quiera llevar y del tipo de embarcación.
Qué barco elegir para esta ruta
La elección de la embarcación condiciona la experiencia completa. Para grupos de amigos o familia, un catamarán o un velero ofrecen la comodidad necesaria para una jornada de ocho horas en el mar. Para quienes prefieren más velocidad y flexibilidad, una lancha a motor permite ajustar el ritmo de la ruta con más libertad.
El alquiler de barcos en Ibiza está disponible con o sin patrón, según el nivel de experiencia náutica. Para quienes no tienen titulación o simplemente prefieren despreocuparse de la navegación, contratar un patrón es la opción más cómoda y permite disfrutar del recorrido sin ninguna responsabilidad técnica. El alquiler de yates en ibiza es especialmente recomendable para grupos que buscan mayor confort y privacidad durante la jornada.
VeryBoat, especialistas en náutica en las Baleares con más de 20 años de experiencia local a través del grupo Ibiza Services, ofrece una selección de embarcaciones para esta ruta con disponibilidad en tiempo real, incluyendo ofertas de última hora incluso en temporada alta.
El regreso: con Es Vedrà en el horizonte
La vuelta de la ruta que comienza de Ibiza a Formentera en barco añade uno de los momentos más memorables de la jornada. Navegando de regreso, el perfil de Es Vedra en barco aparece en el horizonte: un islote de roca volcánica de forma piramidal que se eleva sobre el mar frente a Cala d'Hort, declarado Reserva Natural en 2002 y uno de los puntos más fotografiados de la isla.
Verlo desde el agua, al atardecer, mientras se navega de regreso al puerto, es uno de esos momentos que no se planifican pero que acaban siendo los que más se recuerdan. Esta travesía no necesita mucha argumentación. El Mediterráneo hace el trabajo solo. Solo hay que elegir bien el barco y salir a tiempo.