La supervivencia del conejo ibicenco, una de las razas autóctonas más desconocidas y singulares de las Pitiusas, atraviesa un momento crítico. La escasez de criadores y la falta de relevo generacional han colocado a esta especie en peligro de extinción, una situación que, según los expertos y ganaderos, afecta también al resto de razas ganaderas tradicionales de Ibiza. Así lo advirtieron este sábado durante la «Jornada técnica sobre el conejo ibicenco: estudio del estándar racial y protocolo de su juzgamiento con prácticas aplicadas», celebrada en la finca de Can Musson. El encuentro reunió a criadores y personas interesadas en la conservación de esta raza autóctona, con el objetivo de formar nuevos profesionales capaces de preservar su pureza genética y evitar su desaparición.
En este sentido, la secretaria de la Asociación de Criadores de Conejo Ibicenco, Maite González Costa, explicó que el principal problema del conejo ibicenco es «la falta de criadores y el poco censo que existe actualmente». Según detalló, en estos momentos apenas hay unos 130 ejemplares censados entre machos y hembras repartidos entre Ibiza, Mallorca y Madrid. «Todas las razas autóctonas están en peligro de extinción por la falta de relevo generacional porque nadie se quiere dedicar al campo», lamentó, recordando que tanto su padre como su abuelo ya se dedicaban a la cunicultura. La jornada contó con las ponencias de Maite González Costa y del veterinario especializado en cunicultura y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francesc Xavier Mora. Durante la jornada se abordó la necesidad de formar nuevos criadores y jueces especializados que puedan identificar correctamente los ejemplares aptos para entrar en el libro genealógico de la raza.
Protocolo de juzgamiento
En la sesión práctica, Xavier Mora aplicó el estándar racial del conejo ibicenco y mostró a los asistentes cómo se realiza el protocolo de juzgamiento. El veterinario recordó que el estándar racial se basa en una serie de características físicas muy concretas. El conejo ibicenco debe tener «la frente blanca, un collar blanco, las patas delanteras blancas y los calcetines de las patas traseras blancos». El resto del cuerpo puede presentar cuatro variedades cromáticas diferentes: marrón, negro, gris chinchilla o naranja. Los asistentes pudieron observar de cerca varios ejemplares seleccionados para la práctica. Mora fue mostrando cómo se valoran aspectos como los ojos, las uñas, el morro, las orejas o la distribución de las manchas. «Las orejas tienen que medir aproximadamente lo mismo que la cabeza», explicó durante la práctica.
El sistema de evaluación parte de una puntuación inicial de 100 puntos y se van restando en función de los defectos que presente cada ejemplar respecto al estándar racial. Entre los aspectos que penalizan figuran la forma de la cabeza, las uñas, la simetría de las orejas o la máscara facial. «Vamos encontrando pequeños errores, pero se ve claramente que son ibicencos porque mantienen el collar blanco característico», indicó Maite González, mientras se analizaba uno de los ejemplares. Según comentó, el «corte perfecto» prácticamente nunca existe, aunque el objetivo de los criadores es acercarse lo máximo posible al estándar oficial. Los participantes destacaron el interés práctico de la formación. Toni, uno de los asistentes, aseguró que el curso le había parecido «muy interesante y muy aplicable al día a día», especialmente para quienes ya trabajan en el ámbito ganadero o están vinculados a la cría de animales.
También participó en esta jornada Martín González, presidente desde 2009 de la Asociación de Criadores de Conejo Ibicenco, quien reivindicó el trabajo que realizan desde hace años para mejorar y conservar la raza. «Siempre procuramos hacer una selección de los animales más adecuados al estándar racial», agregó. González señaló que, aunque la explotación que gestionan es pequeña, el objetivo es mantener ejemplares lo más fieles posible a las características tradicionales del conejo ibicenco. «Ya que tenemos pocos animales, por lo menos intentamos que sean los más auténticos posibles», afirmó. El presidente de la asociación lamentó además la situación actual de la ganadería en Ibiza, que calificó de «mínimos históricos». «El conejo en particular todavía más», añadió, recordando que décadas atrás era habitual encontrar conejos en prácticamente todas las casas payesas de la isla. «Antes la gente vivía del autoconsumo y ahora vive del supermercado», resumió. Según explicó, antiguamente las casas de campo estaban aisladas y contaban con cerdos, gallinas y conejos para abastecerse de alimentos.
Llamamiento
La jornada también sirvió como un llamamiento a la sociedad ibicenca para implicarse en la protección de una raza considerada parte del patrimonio natural y cultural de las Pitiusas. Bajo el lema «S.O.S. Conejo Ibicenco», los organizadores insistieron en que conservar esta especie no es solo una cuestión ecológica, sino también una forma de preservar la identidad rural de Ibiza. Desde la asociación consideran fundamental despertar el interés de jóvenes criadores, estudiantes y veterinarios para garantizar el futuro de la raza. «Conocer para proteger» fue una de las ideas más repetidas durante la jornada, en la que se defendió la importancia de transmitir los conocimientos tradicionales vinculados a la cunicultura. Los expertos advirtieron de que, sin nuevos criadores y sin apoyo institucional, el conejo ibicenco podría desaparecer en las próximas décadas. Por ello, reclamaron más iniciativas de formación, ayudas al sector ganadero y medidas que permitan mantener vivas las razas autóctonas de Ibiza, consideradas una pieza clave de la biodiversidad y de la historia agrícola de la isla.
Para eso que quiten las yaudas y se pongan los nuevoa empapelaos a trabajar. El resro imposible porque pillamos y hacemos otros curros ya.