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«Necesitamos garantizar que, como mínimo, un 10 % del mar en Ibiza y Formentera esté cerrado a la pesca»

Uno de sus objetivos es hacer de las Baleares un referente mundial en conservación marina, así como mejorar el estado del mar en las islas

Aniol Esteban, director de Fundació Marilles. | Foto: R.I.

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El director de la Fundació Marilles, Aniol Esteban (Barcelona, 1975), repasa el trabajo de esta entidad que vela por el bienestar del mar balear.

—Para comenzar, ¿qué es la Fundació Marilles y para qué se creó?

—Nació en 2017 con el objetivo de mejorar el estado de conservación de nuestro mar y de hacer de las Baleares un referente mundial en esta conservación marina.

—Se está a las puertas de una nueva temporada turística y seguramente reaparecen numerosas amenazas para el mar balear, ¿qué les preocupa especialmente?

—Desde el principio hemos identificado cinco presiones sobre el mar balear: la pesca profesional y la recreativa; la contaminación, principalmente de aguas fecales y plásticos, y la presión náutica y la demográfica porque, más gente sobre las islas, tarde o temprano se traduce en impactos sobre el medio marino. Por tanto, tenemos dos soluciones y una de ellas es muy clara: las reservas marinas y las reservas integrales. La ciencia demuestra que, cuando se protege el mar, éste responde y, si dejamos que se recupere, se llena de peces, algo que ya hemos visto en Ibiza y Formentera con las Reservas Marinas de Interés Pesquero que han dado buenos resultados, aunque todavía podrían ir mejor.

—¿Y cómo podrían funcionar mejor?

—Todas estas reservas pueden mejorar en cuanto al seguimiento de los peces y la biodiversidad y en cuanto a tener más financiación para conseguir una mayor vigilancia. También, en relación a la ampliación de las reservas integrales, que son las fábricas de peces, y sabemos que la de Tagomago tiene cuatro veces más peces en su interior que fuera. En otras, esta cifra llega a diez veces más. Para que funcionen bien estas reservas deben estar bien gestionadas y vigiladas y deben tener un buen seguimiento. Funcionan bien y dan resultados, pero todavía pueden funcionar mejor.

—En las Pitiusas, ¿existe un número suficiente de reservas o habría que crear más?

—Más que este número, lo que necesitamos es garantizar que, como mínimo, un 10% del mar pitiuso esté cerrado a la pesca. Es lo que piden los científicos también en el resto de las islas. En las otras zonas debería haber medidas que permitan recuperar peces. Ahora mismo en las Pitiusas tenemos las reservas de Tagomago, des Freus, la de sa Punta de sa Creu y la de los Islotes de Ponent. Sin embargo, no tienen suficiente vigilancia y sufren el impacto de la pesca furtiva.

—Precisamente, el furtivismo es uno de los problemas que más les preocupa en Marilles.

—Exacto. Es algo que todos saben, pero no se habla de ello. Tenemos un problema con la pesca furtiva, aunque la llevan a cabo muy pocos pescadores. Es muy importante dejarlo claro, porque la mayoría hace las cosas bien y respeta el mar. Sin embargo, hay entre 30 y 40 pescadores que son furtivos que viven de esto. Pescan de forma ilegal en lugares donde no pueden hacerlo y venden de forma fraudulenta. Quienes tienen el derecho de comercializar sus capturas son los pescadores profesionales. Un furtivo no es un pescador, es un furtivo. En Ibiza, la gente los conoce y sabe qué restaurantes venden ese producto furtivo, pero existe el silencio. Ha llegado la hora de que la sociedad ibicenca haga frente al furtivismo porque unos pocos perjudican a toda la isla y son unos pocos que se benefician de unos recursos que son de todos y que dañan a los pescadores profesionales; roban los peces de todos y manchan la imagen de Ibiza, porque fomentan una imagen de descontrol y de que el furtivismo se tolera. En las Pitiusas hay inspectores que se dejan la piel, pero son muy pocos para vigilar tanta superficie y se necesitan más recursos e inversión por parte del Consell y del Govern. Se necesitan más barcas e inspectores y no sólo en el mar, sino también en tierra.

—¿Han podido comentar con el sector profesional su propuesta de cerrar a la pesca el 10% del mar pitiuso?

—Desde la Fundació Marilles formamos parte del Plan artesanal de gestión de la pesca en Pitiusas. Somos actores en este grupo de trabajo donde hay representantes de la Administración, de la ciencia y otros agentes sociales. Nosotros defendemos en este espacio estas propuestas desde el diálogo constructivo con los pescadores. Hace mucho que damos nuestro apoyo a la Cofradía de Pescadores de Ibiza y eso puede chocar porque somos una entidad que se dedica a la conservación marina. Les damos una aportación porque creemos que es una cofradía que entiende los beneficios de conservar el mar y ha sido pionera en la declaración de las reservas marinas y en la creación de la marca ‘Peix Nostrum’ que, bien gestionada, puede ayudar a frenar la venta de pescado fraudulento y furtivo. Tenemos una relación muy estrecha con los pescadores, muy fuerte con la Cofradía de Ibiza, pero también con la de Sant Antoni y queremos reforzar nuestra relación con la de Formentera. No creemos, además, que las reservas integrales se deban imponer, sino que tienen que ser negociadas y trabajadas y, sobre todo, deben contemplarse evidencias científicas puesto que si se aprueban en un lugar donde nadie pesca, no tendrán ningún impacto.

—Entonces, ¿qué debe tenerse en cuenta para crear una reserva integral?

—Una es esta evidencia científica y la otra, el diálogo con los actores implicados, en este caso, pescadores tanto profesionales como recreativos.

—Además de la pesca furtiva, los fondeos sin control perjudicarán también la calidad del mar balear.

—Hace tres años ya presentamos una serie de propuestas en un debate público sobre cómo controlar la presión náutica en Baleares. Ahora nos encontramos con que las Pitiusas están muriendo de éxito. No es un destino maduro, sino muy maduro que corre el riesgo de caer del árbol y aplastarse. Todos los que navegamos sabemos que la calidad de la experiencia del mar ha bajado y uno ya no puede disfrutarlo de manera tranquila porque hay mucha gente, ruido y una gran presión. Está en el interés de los navegantes poner límites y ello puede hacerse de muchas formas: con campos de boyas ecológicas bien gestionados; con limitaciones a la infraestructura que permite que haya más barcos en el mar o con incentivos y penalizaciones fiscales, entre otras cosas. Además, hay un tema que no es culpa del Govern o de las administraciones ibicencas, que es el chárter náutico. El Gobierno ha permitido que haya una especie de Airbnb en embarcaciones y esto en Baleares debería estar prohibido porque causará más presión en el mar y para quienes lo disfrutan. El sector náutico tiene una responsabilidad muy grande para poner límites. Además, hay unas pocas empresas con una determinada actividad negativa para todos y existe una responsabilidad en los navegantes para corregirlo.

—¿El futuro de las praderas de posidonia es preocupante?

—En relación a ellas existen también presiones y, además de la temperatura del mar, debemos hablar de los fondeos y del impacto mecánico de las cadenas y anclas, así como de la calidad del agua. Las Pitiusas sufren también estas presiones. Debemos decir que, cuanto mejor conservemos el medio marino y más saludables estén las praderas y las poblaciones de peces, el mar tendrá más capacidad a la hora de responder al cambio climático y al calentamiento de las aguas. Cuantas más especies haya, más ases tendremos para responder a la pérdida de la biodiversidad. Por tanto, como sociedad nos interesa tener el mar bien conservado y lleno de vida.

—¿Se va por buen camino en este sentido?

—Lo que vemos desde Marilles es que las islas, también las Pitiusas, están mejor que otras zonas del Mediterráneo. Tenemos un tesoro que está siendo erosionado y ha perdido brillo pero, al fin y al cabo, es un tesoro mejor conservado que el de otros lugares. La mitad de la posidonia que hay en España se encuentra en Baleares y esta planta, emblemática en las Pitiusas, está sufriendo y estamos perdiendo vida y especies por la degradación de los fondos marinos en Baleares. La tendencia es que aumente el nivel de presión y ello provoca que perdamos vida en el mar.

—Por último, ¿cómo valora la calidad de las aguas en Pitiusas?

—Es un tema muy grave ya que vemos cómo Ibiza y Formentera, un destino turístico internacional, se permite ver episodios de contaminación de aguas. Es como dispararse en el pie.

1 comentario

user Eivissa | Hace una hora

Una isla que había sido de pescadores y navegantes, convertida en privada para charters, fiesta flotantes, amarres solo aptos para yates de lujo, etc. Siempre que prohíben o se regula algo, algo pagamos los mismos. Nia un fart.

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