Una mujer de 63 años abandonó este domingo el servicio de Urgencias de Can Misses tras permanecer cerca de cinco horas en la sala de espera sin ser atendida. Su hijo, que presentó una reclamación formal ante el centro sanitario, denuncia la «desesperación», la «falta de información» y el «caos» vivido durante este tiempo, en un contexto marcado además por «la huelga médica y la elevada presión asistencial».
«Fue un infierno», resume el familiar, todavía indignado por la situación vivida. Según explica, madre e hijo llegaron al hospital sobre las 18.10 horas. La paciente, según informa su hijo, arrastra además un delicado historial médico, con diez operaciones abdominales y una hernia reciente, circunstancias que «agravaban su estado físico y emocional durante la espera». «Mi madre tiene muchísimas operaciones en la barriga, no podía estar tantas horas sentada esperando», lamenta. Tras pasar por triaje, ambos accedieron a la sala de espera de Urgencias.
Allí comenzaron unas horas que describe como «desesperantes». El hijo asegura que durante largos periodos apenas se llamó a pacientes y que el ambiente en la sala era «insoportable». «La sala parecía un bar, todo el mundo hablando. Había muchísima gente y cada veinte o treinta minutos entraba un usuario», relata. Según añade, alrededor de las ocho de la tarde su madre se acercó a preguntar cuánto tiempo quedaba para ser atendida debido a su mal estado. «Le dijeron que tenía seis personas por delante y que debía esperar su turno», explica. Sin embargo, sostiene que posteriormente fueron pasando otros pacientes mientras ellos seguían aguardando. La familia reconoce que algunos casos requerían prioridad médica.
«Entró un chico drogado en silla de ruedas y entendemos perfectamente que era un caso más grave», señala el hijo. No obstante, también denuncia que presenciaron supuestos tratos de favor a otras personas que, según afirma, accedieron antes a consulta por conocer al personal sanitario.
«Llegaron dos personas que trabajaban allí o conocían a compañeros porque se pusieron a saludar y también pasaron antes», sostiene. Con el paso de las horas, la situación fue deteriorando el estado anímico de la paciente. «Mi madre perdió los nervios varias veces. Estaba muy agobiada y empezó a sufrir ansiedad», afirma. Cerca de las once de la noche, después de casi cinco horas de espera, decidieron abandonar el hospital sin ser atendidos.
«Nos fuimos porque quisimos, porque ya no podíamos más. Nadie nos aseguraba cuándo iba a entrar», critica. El hijo asegura que durante la noche interpuso una hoja de reclamaciones y que no fueron los únicos usuarios en hacerlo. «Cuando ibas al mostrador tenían ya preparadas un montón de hojas de reclamaciones. Había más gente quejándose», afirma. La experiencia ha dejado una profunda sensación de impotencia en la familia. «Tú vas al médico para que te solucionen un problema y acabas saliendo con un ataque de ansiedad», lamenta. El denunciante relaciona además la situación con la falta de personal sanitario y la huelga de médicos que afecta actualmente a parte del sistema sanitario público.
En este caso, la familia insiste en que no cuestiona los criterios médicos de prioridad en la atención, pero sí reclama una mejor organización y más información para los pacientes que permanecen horas esperando. «Entendemos que haya personas más graves, pero lo que no puede ser es que nadie te explique nada ni te diga cuánto tiempo falta. Mi madre estaba agotada. Los perjudicados somos nosotros. Mi madre vive lejos, es mayor y tiene muchísimos problemas de salud. No puede pasar cinco horas en una sala esperando sin saber nada», lamenta.
Finalmente, la mujer acudió este lunes al centro de salud de Santa Eulària, donde le diagnosticaron bronquitis tras varios días con una fuerte tos y dificultades respiratorias. La saturación de los servicios de Urgencias se ha convertido en una de las principales preocupaciones de usuarios y profesionales sanitarios en Ibiza, especialmente durante los meses de verano, cuando la población de la isla aumenta considerablemente.
Las largas esperas y la elevada presión asistencial son habituales en periodos de máxima afluencia turística, una situación que sindicatos y trabajadores sanitarios llevan años denunciando.
IBZ79Esas "étnias" entre eso y lo de las habitaciones nunca hay dos ó tres siempre todo el clan