Las pegatinas aparecieron hace unos días adheridas a las puertas y ventanas de las más de 20 caravanas e infraviviendas instaladas en Sa Joveria, junto al hospital de Can Misses y el colegio. Un aviso del Ayuntamiento que ha disparado la incertidumbre entre quienes viven en este asentamiento improvisado, formado por trabajadores que aseguran no poder acceder a una vivienda en Ibiza pese a tener empleo estable.
L., colombiana, lleva dos años en la isla y trabaja limpiando y cuidando a una mujer mayor ibicenca. Desde hace siete meses vive en sa Joveria junto a su hijo de 15 años después de perder el estudio donde residía en Vara de Rey. «Tuve suerte y pude estar durante unos meses en un estudio por 1.100 euros en Vara de Rey, pero la propiedad lo vendió y tuve que marcharme. El problema de encontrar otro piso no son solo que nadie quiere empadronarte o los 1.500 euros que te piden al mes: son los seis meses de fianza que te hacen pagar antes de entrar. No podemos pagar esa cantidad de dinero», lamenta.
La mujer considera que la situación se agrava cada temporada: «El problema es que vienen muchos trabajadores de fuera a hacer la temporada y quienes trabajamos aquí nos acabamos quedando sin un lugar». Aun así, entiende parte de los recelos de los propietarios: «Muchos caseros tienen miedo al alquiler por que les entre gente que se quede como ocupa, pero siempre acabamos pagando justos por pecadores».
Sobre la convivencia en el asentamiento, asegura que «esta zona lleva ocupada desde antes de la pandemia y siempre ha habido muy buen ambiente, la gente se respeta». Además, recuerda que «hay varios niños en la zona». Ahora, sin embargo, solo piensa en qué ocurrirá tras el desalojo: «No sé dónde nos vamos a ir cuando nos echen».
Joyce, nacida en Ibiza, conoce bien la situación. Ella misma vivió durante meses en sa Joveria junto a su marido y su hijo pequeño. «Me tuve que ir de casa de mi madre junto a mi marido y mi hijo de un año, por eso estuvimos aquí durante unos meses», explica. Actualmente reside en una caseta prefabricada prestada por un amigo, aunque esa solución tiene fecha de caducidad: «Tenemos que dejarla el lunes, así que no descarto que tengamos que volver aquí».
Dos trabajos
Roberto, cubano, llegó hace un año a Ibiza después de quedarse en España tras una gira musical. «En mi país la cosa está muy mal», explica. Desde entonces vive en una de las infraviviendas de sa Joveria mientras encadena dos empleos: trabaja de noche en McDonald’s y durante el día en un parking.
«Aquí se vive sucio», reconoce, «pero no es que uno quiera vivir aquí; es que no se gana suficiente dinero como para pagarte una vivienda». Según relata, muchos trabajadores deben elegir entre pagar alquileres de hasta 1.500 euros o enviar dinero a sus familias. «Aunque la gente se piense que aquí viven ladrones y carteristas todos los que estamos aquí somos trabajadores, no delincuentes», defiende.
Roberto asegura haber trabajado también limpiando barcos de gran eslora y en la construcción. «En algunas obras he llegado a ver siete u ocho apartamentos que los mantienen cerrados», denuncia. Para él, la desigualdad social en Ibiza resulta evidente: «Esto no es tan distinto a Cuba: quien tiene dinero le va bien, quien no tiene dinero se jode». El joven destaca además que recientemente ha conseguido regularizar su situación administrativa: «Desde el 30 de abril ya he podido regularizar mi situación y ya tengo todos los papeles en regla».
Mónica, ibicenca y trabajadora de la limpieza, vive desde hace tres años en una de las caravanas junto a su perro, Río, tras separarse de su pareja. «Sin orden judicial yo no me voy de aquí. Eso lo tengo clarísimo», afirma. «No molestamos, no armamos escándalos, no hay porquería… no hay por qué echarnos».
Contrato indefinido
Muy cerca reside Josefa, murciana, que lleva ocho años en Ibiza y cuenta con un contrato indefinido como limpiadora. «Quienes estamos aquí somos gente humilde y trabajadora y si no tenemos una vivienda es porque el precio está por las nubes», sostiene. Asegura haber conseguido ahorrar dinero, aunque insuficiente para afrontar las cantidades que se exigen actualmente para acceder a un alquiler. «He podido ahorrar dinero para entrar a una vivienda, pero no los 10.000 euros que te piden para entrar».
Josefa insiste en que nadie elige vivir en una caravana por voluntad propia. «¡Claro que prefiero vivir en una casa con su baño, su buena cocina y todas las comodidades!», exclama. También reclama soluciones intermedias antes que el desalojo: «Que los propietarios nos pidan un alquiler, que nos pongan agua y luz… Algo debería poder hacerse».
La mujer considera que el problema de fondo es la falta de vivienda asequible para trabajadores esenciales. «No somos como los ricos que vienen a vivir la vida, estamos aquí para ganárnosla limpiando para la gente de billetes. Se nos debe valorar y respetar más», afirma. Y resume su solución hacia el problema de las caravanas y asentamientos: «Si hubiera alquiler digno para todas las personas nadie viviría en las caravanas». Después lanza una reflexión amarga: «Va a llegar un momento en el que nos vamos a marchar todos los trabajadores de Ibiza. ¿Qué sería entonces de esta isla? Si nos vamos nosotros, va a limpiar Matutes».
Josefa reconoce además que el aviso municipal le ha provocado miedo e inseguridad. «Llevo dos días sin poder ir al trabajo esperando a ver si vienen. No quiero volver de trabajar y encontrarme con que me lo han quitado todo».
Sara, también ibicenca, vive desde hace unos meses en sa Joveria junto a su pareja, sus tíos y su perro, Once. «De momento no se ha movido nada, pero estamos un poco agobiados porque la única opción es encontrar un alquiler y está imposible», explica. La joven lamenta especialmente la incertidumbre generada tras la aparición de las pegatinas. «Es muy agobiante que un día te digan que de aquí no te van a echar y que luego te encuentres con los avisos. No entiendo este sistema, se supone que deberían habernos traído una orden judicial».
RafiqSi no tienen pasta pa volver las ongs y servicios sociales tienen el retorno voluntario que les ayudan en eso, creo q es del ministerio así q España lea ayuda hasta pagándoles el pasaje de vuelta. Pero que va prefieren la pasta en nehro o en blanco sin nada pero el # Ibiza 2026 y así pf