El proyecto de remodelación del aeropuerto de Ibiza incorpora una de sus actuaciones más controvertidas en el exterior de la terminal: la reubicación de los servicios de handling hacia una nueva zona situada al suroeste del recinto aeroportuario, en dirección a es Codolar. Esta intervención, incluida en los planes de modernización impulsados por Aena, afecta al Camí des Còdols y podría implicar el soterramiento de un tramo del Torrent de sa Font, elementos que ya figuraban en la documentación técnica inicial del proyecto y que han generado preocupación en distintos ámbitos.
La directora del aeropuerto, Marta Torres, defendió que los terrenos donde se prevé actuar ya son propiedad de Aena desde la aprobación del Plan Director de 2010, y subrayó que cualquier intervención deberá superar los correspondientes trámites ambientales.
La actuación más relevante dentro de esta fase del proyecto es el traslado de los servicios de asistencia en tierra, conocidos como handling, desde su ubicación actual en el entorno inmediato de la terminal hacia una nueva área situada en la zona suroeste del aeropuerto, próxima a es Codolar. Este desplazamiento responde, según Aena, a la necesidad de liberar espacio en la actual plataforma, que ha quedado limitada por el crecimiento de la actividad y por la antigüedad de las instalaciones existentes. La nueva zona, añadió, acogerá espacios de apoyo técnico, talleres de mantenimiento de equipos y oficinas operativas para estas empresas. También se prevé la creación de áreas de aparcamiento y servicios para el personal.
El traslado del área de handling implicará actuaciones sobre el entorno viario y natural de la zona, lo que ha generado una parte importante de la polémica. El proyecto prevé la ocupación de parcelas situadas junto al Camí des Còdols y contempla posibles intervenciones sobre el Torrent de sa Font, dentro del Parque Natural de ses Salines.
Según la documentación técnica, tanto el camino como el torrente forman parte de los elementos que podrían verse afectados por la reorganización de la zona operativa.
Desde Aena sostuvieron ayer que cualquier intervención sobre estos elementos deberá ajustarse a los requisitos medioambientales vigentes y someterse a los procedimientos de evaluación correspondientes. Además, Torres recordó que el Plan Director ya pasó en su momento por su tramitación ambiental, aunque el desarrollo concreto del proyecto requerirá nuevas autorizaciones. La reordenación del aeropuerto de Ibiza se enmarca en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), el instrumento que define las inversiones del sistema aeroportuario español para los próximos años.
Este contrato, informó, servirá para definir con mayor precisión el diseño de la futura zona de servicios de handling, así como la reconfiguración de la terminal y las actuaciones en el entorno operativo. Según insistió la directora, el proyecto no tiene como finalidad incrementar la capacidad operativa del aeropuerto ni favorecer un aumento del tráfico aéreo, sino reorganizar espacios que han quedado obsoletos o insuficientes para la actividad actual. «El objetivo es adaptarse a las nuevas normativas europeas y mejorar la experiencia de los usuarios», agregó e indicó que los factores que determinan la capacidad del aeropuerto no se tocarán.
«No se ampliará la pista, no se añadirán calles de rodaje ni nuevas posiciones de estacionamiento de aeronaves», explicó Torres, que reiteró que el techo operativo seguirá situado en torno a los 10 millones de pasajeros anuales. También adelantó que, según la planificación actual, la fase de redacción del proyecto podría prolongarse hasta 18 meses, por lo que el inicio de las obras no se contempla antes del año 2030.