La remodelación prevista en el aeropuerto de Ibiza podría convertirse en un paso decisivo para hacer realidad una reivindicación de las instituciones: establecer una conexión aérea directa con Estados Unidos.
Así lo señaló ayer la directora del aeropuerto, Marta Torres, durante una rueda de prensa en la que defendió el proyecto impulsado por Aena y respondió a las críticas surgidas tras conocerse los detalles de la actuación. Torres explicó que uno de los principales objetivos de la reforma es adaptar las instalaciones para disponer de una zona específica destinada a vuelos fuera del espacio Schengen, una infraestructura de la que actualmente carece el aeropuerto ibicenco. Esta diferenciación, indicó, es necesaria para operar rutas internacionales de larga distancia, especialmente aquellas procedentes de países como Estados Unidos.
Reconoció que existen conversaciones en marcha con compañías aéreas estadounidenses interesadas en explorar la posibilidad de establecer conexiones directas con Ibiza. «Me consta que se están manteniendo conversaciones con compañías aéreas americanas con esa intención», afirmó. No obstante, subrayó que la decisión final sobre la puesta en marcha de nuevas rutas corresponde a las aerolíneas. Aun así, insistió en que la adecuación de las instalaciones aeroportuarias resulta un factor clave para facilitar este tipo de operaciones.