La puesta de sol en Cala d’Hort volvió a congregar ayer a decenas de visitantes, pero también dejó una imagen que empieza a repetirse desde el cierre del principal aparcamiento de acceso a la zona: vehículos ocupando los márgenes de la carretera, coches estacionados en solares de tierra improvisados y conductores dando vueltas durante largos minutos en busca de un hueco donde dejar el coche. A medida que avanzaba la tarde y se acercaba la hora del atardecer, decenas de vehículos se concentraban en los accesos para poder ver la puesta de sol en es Vedrà. Ante la imposibilidad de utilizar el parking habitual, actualmente cerrado, muchos visitantes optaron por estacionar en pequeños terrenos de tierra cercanos o en los laterales de la vía, generando una importante ocupación del espacio disponible. Algunos turistas reconocieron haber llegado con antelación porque ya conocían las dificultades para estacionar en la zona. «Sabía que para poder admirar la puesta de sol iba a tener problemas para poder aparcar en cualquier sitio», explicó la visitante Sara, procedente de Mallorca, tras vivir este atardecer que, según calificó, «es un espectáculo impresionante que no te puedes perder».
La mayoría de visitantes se encontró con una situación inesperada. «Después de dar varias vueltas, solo he encontrado hueco en un pequeño terreno alejado del acceso», explicó el viajero Juanma, que regresa a Valencia este lunes. Junto a él estaba Lucas, quien destacó cómo varios conductores optaron por marcharse al comprobar que no había plazas donde poder dejar el vehículo. La situación también generó preocupación entre quienes frecuentan la zona desde hace años. En este sentido, dos vecinas de Ibiza lamentaron que, desde que cerraron el aparcamiento, cuesta mucho encontrar un hueco cerca de las entradas. Además, según precisaron, dejarlo en los laterales de la carretera o en los aparcamientos improvisados de tierra supone un gran riesgo porque este comportamiento acarrea multas de tráfico.
Afluencia turística
Aunque durante la jornada del domingo no llegó a producirse un colapso circulatorio, varios usuarios alertaron de que la situación podría complicarse a medida que avance el verano y aumente la afluencia turística. «Cada fin de semana la situación empeora debido a la presión turística», destacó el ibicenco Joan. Según precisó, el principal problema no es únicamente la falta de plazas, sino las consecuencias que esto tiene sobre el tráfico. «El caos se produce porque la gente deja sus vehículos en los laterales de la carretera y el tramo prácticamente se convierte en un solo carril», apuntó. A la hora de abandonar la zona tras la puesta de sol, también se registraron retenciones puntuales, ya que muchos de los vehículos coincidieron en la carretera. «El aparcamiento debería reabrirse cuanto antes, pero con un sistema de control», añadió.
Muchos de los visitantes utilizaron un solar de tierra como alternativa improvisada. Durante la tarde se fueron ocupando todos los espacios disponibles en este terreno, lo que permitió absorber parte de la demanda. También se observó a numerosos visitantes que se desplazaban rápidamente hasta el entorno de es Vedrà para contemplar el paisaje antes de regresar a sus vehículos, que estaban estacionados de manera irregular. La presencia de patrullas policiales en la zona fue constante durante la jornada con el objetivo de controlar posibles conductas incívicas y evitar estacionamientos peligrosos en puntos especialmente sensibles de la carretera. El problema coincide con el inicio de una nueva temporada turística sin que se haya resuelto todavía la reapertura del principal parking de Cala d’Hort.
Reapertura del parking
Cabe recordar que la propiedad de los terrenos continúa a la espera de una respuesta por parte del Ayuntamiento de Sant Josep para iniciar negociaciones que permitan abrir nuevamente el espacio durante este verano y alcanzar un acuerdo temporal similar al que permitió la apertura del aparcamiento durante la pasada temporada. Entonces, el Ayuntamiento asumió provisionalmente la gestión del terreno, de aproximadamente 7.000 metros cuadrados y con capacidad para unos 200 vehículos, tras pactar un alquiler por una temporada con un coste de 8.000 euros. Por su parte, el Ayuntamiento de Sant Josep está explorando alternativas y manteniendo conversaciones con propietarios de otros terrenos para habilitar posibles aparcamientos complementarios. Mientras las negociaciones continúan, la imagen de decenas de coches ocupando solares improvisados y los márgenes de la carretera vuelve a poner de manifiesto las dificultades de acceso a uno de los enclaves más visitados de la isla, especialmente durante las horas previas a una de las puestas de sol más populares de Ibiza.