Sin poder contener las lágrimas, Johnny Franco (Colombia, 1983) asegura que nunca imaginó, cuando salió de su país natal para buscar una vida mejor, que acabaría durmiendo en un banco con dos multas sobre sus espaldas valoradas en 60.000 euros. Lejos de esconderse, alza la voz a través de Periódico de Ibiza y Formentera con la ilusión de que, de alguna manera, su situación pueda mejorar.
Su historia refleja a la perfección las dificultades de miles de personas que viajan a España para labrarse un futuro mejor. Según dice, casi toda la gente que ha conocido en Ibiza le ha ayudado, aunque en algún momento ha tenido que escuchar comentarios de índole racista y ha tenido que soportar engaños y mentiras por parte de empresarios sin escrúpulos.
Hace unos días, su caso saltaba a la palestra cuando, tras desalojar el asentamiento de sa Joveria, fue multado por permanecer en una caravana en una zona situada en el Parque Natural de ses Salines.
«Nos sentimos perseguidos y, por culpa de la rebeldía que pueden haber tenido unos pocos, pagamos todos. Somos trabajadores y podríamos pagar impuestos en el lugar donde nos ubiquen», señaló recientemente a este rotativo.
—¿Cómo se encuentra en estos momentos tras todo lo que ha sucedido en estos últimos días?
—Me siento destrozado porque nunca había tenido que dormir en la calle. Llevo varios días durmiendo en cualquier parte. Ando con una almohada y una manta de un lado a otro, algo que nunca me había pasado.
—El frío y, posiblemente, el miedo serán lo peor de una situación así.
—Exacto. Miedo a que le roben a uno las pertenencias, la billetera. Estoy agotado física y mentalmente de no dormir por miedo a que me roben.
—Desde que se conoció su situación, ¿ha recibido apoyo o ayuda de alguien?
—No, solamente una amiga me dice que puedo ir un rato por la tarde mientras ella está en la casa.
—¿Y ha acudido a entidades sociales para pedir asistencia de algún tipo?
—Voy a Cruz Roja. Confío en que me puedan ayudar. Son buenos.
—¿Por qué no sigue durmiendo en la caravana?
—Me da miedo que llegue la Policía y me pongan otra multa. Está a nombre de una muchacha y ella me recomendó también que no estuviera más para que no me perjudicara de nuevo.
«Vine a España para ayudar a mi hija, que es drogodependiente»
—¿Cuándo llegó a España?
—Llevo dos años y al principio pensé que no me iba mal porque conseguí algunos trabajitos, aunque al final no me pagaron. Yo llegué a Portugal, pero me marché porque trabajaba en el campo y al señor de allá le detuvieron por trata de personas y explotación laboral. Antes, nos amenazó y nos dijo que, si le denunciábamos, nos iba a encontrar en cualquier parte del mundo. En Ibiza, al llegar, pude pagar dos meses de alquiler, pero después no conseguía trabajo. Conocí a un señor de la construcción y también me comenzó a dar trabajos, pero sólo me pagaba unos 200 o 300 euros al mes. Después, nos enteramos de que nos había engañado. Era imposible pagar un alquiler. Alguien me dejó un tiempo dormir en una bodega, en un local. Me cogieron también en un restaurante trabajando en la cocina, pero sufrí una quemadura muy grave y me tuvieron que ingresar. Después, ya le habían dado mi puesto a otro. Ha sido un cúmulo de mala suerte. Lo de la vivienda es muy duro. Hacía unos meses que estaba en la caravana.
—Porque además no tiene los papeles en regla.
—Había iniciado el proceso de regularización, pero el gestor me comentó que, para que se apruebe, debo pagar esa multa. ¿Cómo voy a pagarlo si no tengo dónde dormir?. Estoy durmiendo en la calle. Ni la mitad puedo pagar. Son 60.000 euros en total.
—Usted comentó que, hasta hace poco, desconocía que estaba prohibido en Ibiza dormir en caravanas.
—Exactamente. No lo sabía. Un policía me lo explicó después.
—¿Qué pediría a los políticos de Ibiza o a personas que le puedan ayudar?
—Quiero volver a Colombia. Poder regresar, por lo menos, con 1.000 euros para ayudar a mi hija, que es drogodependiente. Los papeles no me van a llegar, pero no tengo el dinero para el billete de vuelta. Yo vine a España para ayudar a mi hija porque le pago la estancia en una fundación. Lleva seis años en esta situación y, con lo poco que he ganado aquí, se lo he mandado para pagar el internado.
Soy FachaHace 50 años Ibiza olía a pachulí. La gente venía y encontraba su trabajo, si alojamiento mejor o peor, todo era alegría y prosperidad. Los últimos 25 años, todo se ha ido pudriendo y ahora huele a marihuana y basura. Está todo lleno de gente que malvive hacinada o en condiciones deporables. La avaricia de empresarios y propietarios no ayuda. Y Galicia en picos años estará igual.