La huelga estatal convocada este martes en el primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años) para reclamar mejoras laborales y la negociación de un convenio autonómico tuvo en Ibiza el menor seguimiento de todo el archipiélago. Según los datos facilitados por la Conselleria de Educación, la participación en la isla se situó en el 18 %, muy por debajo de la media balear, que alcanzó el 30 %.
La jornada de protesta evidenció importantes diferencias tanto entre islas como entre los distintos modelos de gestión de los centros educativos. En el conjunto de Baleares, tres de cada diez trabajadoras del sector secundaron la convocatoria, impulsada por las reivindicaciones de las educadoras de 0 a 3 años, que reclaman una mejora de sus condiciones laborales y salariales mediante la creación de un convenio autonómico específico.
Formentera se situó en segundo lugar con un 32 % de seguimiento, concentrado principalmente en las escuelas infantiles de entidades locales, donde la incidencia alcanzó el 40 %. Mallorca, por su parte, registró una media del 28 %, aunque en algunas escuelas infantiles de primer ciclo la participación se aproximó al 48 %. Por su parte, Menorca encabezó la movilización con un seguimiento global del 51 %. En esta isla destacaron especialmente los centros concertados generales, donde dos de cada tres trabajadoras secundaron la protesta. Mientras las trabajadoras mantenían la jornada de huelga, el debate sobre sus reivindicaciones también llegó este martes al Parlament balear.
Varias educadoras asistieron a la sesión plenaria vistiendo las ya habituales camisetas amarillas con las que visibilizan sus demandas. Durante el pleno, los grupos de la oposición reclamaron al Govern una posición más clara respecto a la creación de un convenio autonómico para el sector. La diputada socialista Amanda Fernández instó al conseller de Educación, Antoni Vera, a pronunciarse sobre esta posibilidad, después de que las patronales se desmarcaran de este compromiso, que formaba parte del acuerdo alcanzado el año pasado tras las movilizaciones de las escoletas. Desde el Ejecutivo autonómico mantuvieron una postura de prudencia institucional. Tanto la presidenta del Govern, Marga Prohens, como el conseller Vera defendieron que la negociación de un convenio corresponde exclusivamente a las patronales y a los sindicatos, sin intervención directa del Govern.
No obstante, desde la Conselleria reiteraron su disposición a aportar recursos económicos para facilitar una eventual equiparación salarial si las partes alcanzan un acuerdo. La presidenta del Govern expresó su comprensión hacia las reivindicaciones de las educadoras y reconoció la necesidad de que el sector reciba un tratamiento específico.
Sin embargo, insistió en que la actuación del Ejecutivo debe limitarse a facilitar recursos y propuestas, además de garantizar el respeto al derecho de huelga. Prohens también atribuyó parte del conflicto al actual convenio estatal, al considerar que no ha respondido adecuadamente a las necesidades de las trabajadoras del primer ciclo de Educación Infantil. Paralelamente, las educadoras mantienen la presión para lograr un marco laboral propio que permita mejorar sus salarios y condiciones de trabajo en Baleares.