Nos desplazamos hasta la Cooperativa Agrícola de Sant Antoni para conocer de primera mano qué podemos encontrar en sus puestos, qué productos de temporada acaban de llegar y qué historias particulares se esconden detrás de cada tenderete. Con la entrada oficial del verano a la vuelta de la esquina, traspasar la entrada del Mercado Agrícola de Sant Antoni es, ahora más que nunca, la definición visual de los aromas de nuestra tierra.
En el primer puesto que visitamos nos encontramos con Antonia Cardona Ribas. Lo que más vende, nos explica con orgullo, es el pan que elabora su propio hijo. Se trata de una producción muy variada hecha a base de diferentes tipos de harinas, entre las que destaca especialmente la de algarroba o la de trigo tradicional.
Junto al pan, lo que últimamente está saliendo a un ritmo excelente son las verduras de su propio huerto: "No tengo ni invernadero ni nada; todas estas patatas, cebollas y tomates son de mi huerto, todo es puramente de temporada", nos comenta Antonia. Para redondear la oferta de kilómetro cero, en su puesto también ofrece huevos frescos procedentes directamente de una granja ecológica de Sant Agustí.
Unos pasos más allá nos atiende Cati Torres, cuyo puesto también está completamente enfocado en el producto estacional. "Estamos terminando ya con las últimas naranjas", señala, haciendo alusión a que la campaña de este cítrico nacional llega a su fin este mes de junio.
Sin embargo, el relevo ya está aquí: "Empezamos ahora con los primeros tomates y con las patatas de aquí; todo viene de nuestra finca de Can Raconada". Si algo hace especial y único el producto de Cati es su origen, ya que tanto las frutas como los vegetales que expone han sido regados con el agua pura de un manantial de Es Broll.
Justo ahora que entramos en el verano, y entrando también en el Mercado Agrícola de Sant Antoni, nos topamos de frente con Fina Prats vendiendo sus hortalizas ecológicas. "Está guay porque es el primer día que traemos tomates, berenjenas, pimiento blanco... Lo del verano", nos cuenta haciendo alusión a que esta semana arranca oficialmente la recogida de los productos estivales. De hecho, la frescura de su género es tal que nos intenta mostrar su judía tierna, pero lamentablemente ya se había vendido toda. "A partir de esta semana, ya estamos en plena cosecha de verano", sentencia Fina.
Pero las hortalizas no son el único tesoro de su puesto. También elabora queso de cabra artesanal de forma totalmente tradicional: "Tengo cabras, mi socia también, y las ordeñamos todos los días. Lo hacemos tal y como se hacía en Ibiza: con la flor del cardo se hace agua y con eso cuajamos la leche", nos relata sobre este proceso tan identitario.
Para cerrar nuestra visita, conversamos con Linda Orini, de la Finca Ecológica El Camino. Mientras nos atiende, corta con destreza un pedazo de melón para mostrarnos su calidad: "Ya están saliendo los primeros", nos dice. En su finca trabajan de manera ecológica combinando hortalizas y flores, por lo que el Mercado de Sant Antoni se ha convertido en el escaparate perfecto para dar salida a su producción. Actualmente cuenta con calabacines y pimientos, mientras espera la maduración idónea de sus próximos tomates.
Entre risas, le preguntamos cuál es el producto estrella que la clientela le quita de las manos últimamente. Linda no lo duda un segundo y, soltando una carcajada, concluye: "El melón naranja francés... ¡es que se huele desde lo lejos!".