Rafa Triguero (Ibiza, 1981) afronta el último tramo de su mandato como alcalde de Ibiza convencido de que los tres años que han transcurrido desde que juró el cargo en junio de 2023 han sido fundamentales para reconducir el rumbo del municipio. Triguero ha puesto toda la carne en el asador para luchar contra la crisis de vivienda y, a la hora de hablar de la suya, tiene claro que todo se circunscribe a una operación de destrucción política y personal. Algo que, advierte, no le saldrá bien a quienes lo han promovido.
—Se cumplen tres años de su primer mandato en Ibiza. ¿Cómo se planteaba las cosas el 17 de junio y qué ha tenido que cambiar de ese planteamiento en junio de 2026?
— Me planteaba un proyecto ilusionante y exigente pero no con la intensidad con la que nos hemos encontrado en estos tres años. Satisfecho hasta el momento de todo lo desarrollado y ejecutado y de todo lo que queda en camino. Sabíamos que Ibiza es un municipio exigente, que teníamos que cubrir muchas necesidades. El estado de abandono era generalizado. El nivel de exigencia para ´mi y para los concejales ha sido máximo. Y creo que todos hemos estado a la altura.
—El concejal Álex Minchiotti dijo este jueves en el pleno que han tenido que trabajar «hasta con angustia» por la falta de gestión de los equipos anteriores.
—Hemos tenido que hacer un sobreesfuerzo normal en este ayuntamiento y en la gestión municipal. Veníamos a jornadas de trabajo interminables. Pero en tres años se ha hecho un trabajo que probablemente se haya hecho en pocos lugares. En tres años hemos cambiado el rumbo para enfocar la ciudad hacia una ciudad que sea referente a nivel internacional. Somos conocidos como referente turístico pero en otras cosas estamos 25 años atrás.
— ¿A qué achaca esta situación?
—Yo siempre pongo el ejemplo de que en junio de 2026 se ha inaugurado el primer tanque de tormentas del Ayuntamiento de Ibiza. Pero es que llevamos 14 años con el principal contrato público, la concesión de agua potable y alcantarillado, prorrogado. Hay muchas cuestiones que deberíamos tener cubiertas y que estamos afrontando ahora. Lo mismo con el aparcamiento. No tenemos aparcamiento en condiciones. Tenemos un mercado con 50 años. Son muchas cuestiones en las que hay retraso.
—La vivienda sigue siendo la prioridad número 1 del Ayuntamiento. ¿Por qué cree que es tan difícil dar con teclas que funcionen? Se habla solo de soluciones a largo plazo.
—La única `posibilidad es habilitar más suelo para construir vivienda a precio limitado, que es lo que hemos aprobado en el pleno de este jueves. No hay magia. El problema de la vivienda no se soluciona de otra manera. Hay que habilitar suelo para hacer vivienda a precio limitado, para gente de aquí. Ni se especula ni se utiliza como dice la oposición. ¡Ojalá hubiesen adoptado esas medidas en mandatos y legislaturas anteriores! En tres años, el Govern, el Consell y el Ayuntamiento hemos sido capaces de desarrollar medidas para minimizar esa cuestión. Además, se está afrontando de forma contundente el alquiler turístico ilegal. Está la reconversión de locales comerciales. El Ayuntamiento está habilitando vivienda pública, cediendo solares al Ibavi para VPO y VPL y ahora con los Planes Residenciales Estratégicos se proyectan cientos de viviendas para gente de aquí que lleve más de 10 años empadronada. Va a ser determinante para dar certezas a familias y jóvenes.
—¿Por qué cree que hoy hay aún quienes compran el discurso catastrofista del consumo del territorio y los recursos?
—Hay que dar respuesta a una necesidad elemental que es un techo, una vivienda. Es un derecho constitucional que hemos dejado de atender durante mucho tiempo. Ha habido mucha demagogia, mucho discurso vacío de contenido y con falta de liderazgo en vivienda, tanto a nivel nacional como autonómico durante mucho años. Pero en tres años se ha puesto todo sobre la mesa y se han tomado acuerdos determinantes. Se va a dar una respuesta definitiva para minimizar el problema de la vivienda en nuestra ciudad.
— ¿Tiene alguna estimación sobre el número de pisos que podrán construirse en Vila con los planes estratégicos residenciales?
—Con las 1.200 viviendas que tenemos proyectadas con el Plan Municipal de Vivienda y los centenares de pisos que se van a desarrollar con ese suelo habilitado, se va a minimizar el problema. Nuestros vecinos, en régimen de alquiler, podrán pagar viviendas a un precio asequible. Y lo mismo lo hará el que lo quiera hacer en compra-venta.
—¿En qué situación está la tramitación de su local comercial?
—En proceso. No tengo nada que esconder. Se me ha querido liquidar política y personalmente. Esto no tenía otro objetivo. Compramos un local comercial como podíamos haber comprado una bicicleta o una raqueta de paddle. Se ha querido hacer sangre de esta cuestión y confundiendo a los vecinos hablando de VPO. Nosotros compramos un local en el mercado libre. Lo hemos reconvertido a vivienda y lo vamos a poner en el parque de alquiler a precio limitado.
— ¿Cuánto es eso?
—Concretamente, esta vivienda no superará los 1.050 euros. No lo sé exactamente aún.
—Muchos dicen que es una operación ruinosa para usted.
—Es una cuestión personal. Si mi familia decide comprar una vivienda porque tiene otra familia, tengo dos hijos y queremos dejarles una certeza futura, lo haremos o no. Son cuestiones personales. Se ha querido utilizar esto para sacar 20 votos más para una formación política. Insisto, el único objetivo era liquidarme. No políticamente, sino personalmente. Pero yo sigo dando la cara y sigo haciendo lo que hago habitualmente. No he hecho nada mal. Soy una persona sincera, honesta. Mi entorno más cercano conocía esta situación desde el minuto cero pero, desgraciadamente, esta cuestión cayó en manos de ciertos personajes que han querido sacarle un rédito político. Pero creo que se les ha girado la tortilla y no les irá del todo bien. Yo he dado siempre la cara y he dicho lo que me han dejado decir mis abogados. He hablado con muchas personas vinculadas a ciertas formaciones políticas y creo que han pasado una línea que no tenían que haber pasado. Desde que estoy en primera línea política, jamás he utilizado herramientas que sí son utilizadas por muchos políticos. No he pasado líneas rojas. Y mucho menos en ámbitos personales.
—La lucha contra el alquiler turístico ilegal es otro de los frentes en vivienda. ¿Qué está haciendo el Ayuntamiento?
—Es uno de los problemas que tenemos en Ibiza. Había que abordar el asunto y se es contundente. Cada día, de forma coordinada con el Consell, estamos haciendo denuncias de los casos que nos llegan por la Línea Verde. Y se están imponiendo sanciones por las vías turística y urbanística. Acabamos de poner la primera sanción contundente de esta temporada. Tiene que quedar claro que aquí no vale todo. El que viene a aprovecharse con una vivienda para hacer negocio, no va a poder. Y es lo mismo en transporte, en el mar… aquí tenemos que convivir todos y hemos de hacerlo de forma honesta.
—¿Es ya Vila una ciudad libre de asentamientos?
—Abordar esto es de las decisiones más duras que me ha tocado como alcalde. Pero tenía claro, por responsabilidad, que no quiero a esa gente viviendo en esas condiciones. Libre de asentamientos desgraciadamente no. Tenemos aún algún núcleo como el de ses Feixes. El viernes por la tarde tuvimos allí un actuación contundente. Quienes vienen a hacer la temporada tienen que venir con una solución habitacional. Sabemos las dificultades pero hay que hacerlo.
—¿Esa solución podrían ser las residencias que plantea el Consell?
—Las residencias y otras formas. Hay gente que se está aprovechando de tener un techo. Por aquí pasa gente cada semana contando dramas sociales. Le hablo de gente que está compartiendo habitaciones, camas, por horarios. Hay rotación dentro de las propias habitaciones. Es cruel. Pero más cruel es estar en la calle en esas condiciones. Y con el riesgo de que suceda algo grave como un incendio. Pese a las dificultades, hay que encontrar una forma de vida mejor.
—En este mandato se está dando también especial importancia al tema del agua. Se acaba de activar el tanque de tormentas de Platja d’en Bossa y usted ha anunciado tanques similares en todos los barrios. Cuesta entender que con inundaciones casi cada año no se hayan tomado medidas antes.
—Cuesta entender que llevemos 40 años vertiendo a la red el acuífero de sa Colomina, a pesar de la sequía. No podíamos dejar que eso pasara. Lo hemos solucionado y estamos reutilizando el agua. Lo mismo con el de Figueretes. Tenemos una depuradora y el Ayuntamiento no fue capaz de habilitar la posibilidad de conectar una tubería para que el agua depurada se pueda reutilizar. Nos va a tocar a nosotros hacerlo. Llevamos 25 años de retraso en inversiones en infraestructuras hídricas. En tres años se han dado grandes pasos y se van a dar más. Estamos trabajando ya para que las instalaciones deportivas se puedan regar con el acuífero de sa Colomina. Vamos a firmar en las próximas semanas la nueva contrata de agua y alcantarillado. Y vamos a seguir trabajando en cuestiones importantes. No entendemos que la ciudad, con las amenazas constantes que hay, no esté preparada.
—A mí me parece más alucinante el problema de las pluviales y las fecales.
—Pero es que llevamos 14 años con el contrato del agua prorrogado. ¿Qué inversión quiere que haga la empresa? Lo que no se entiende es eso, 14 años de prórroga. Nosotros en tres años hemos sido capaces de licitarlo, resolver los recursos y se firmará en las próximas semanas. Lleva inversiones en separativa pero también de pluviales y para preparar la ciudad paras las lluvias fuertes.
—¿Cómo puede estar un ayuntamiento con un contrato tan importante prorrogadlo 14 años? Eso son tres mandatos.
—Nosotros trabajamos de otra forma. El contrato de limpieza acaba en octubre y será prorrogado el menor tiempo posible. Si hace 14 años se hubieran hecho los trámites, el contrato se hubiera adjudicado hace 11 y tendríamos las inversiones ya hechas y no tendríamos muchos de los problemas que hoy tenemos en la ciudad.
—El proyecto del nuevo mercado empieza a tomar forma. ¿Qué se quiere conseguir con esa infraestructura?
—Tiene que ser el motor de dinamización comercial de la ciudad de Ibiza. El mercado donde suceda todo. Un punto de referencia para todos los vecinos. Tendrá muchos servicios, un supermercado… queremos que sea el eje dinamizador y de cohesión social que necesitamos en el Eixample. Minimizará, además, el problema de aparcamiento que tenemos allí. Y, a largo plazo, será un gran pulmón verde de nuestra ciudad. Será la transformación que estamos redireccionando para la ciudad del futuro que queremos.
—El Ayuntamiento ha renunciado al aparcamiento de sa Real. ¿Esperaba una oposición al proyecto tan fuerte?
—Sí ha habido oposición sonora. Pero también hemos tenido vecinos que nos han pedido aparcamiento. De todos modos, la conclusión final es positiva porque ganamos todos. Gana un gobierno que escucha a sus vecinos, independientemente del ruido de las formaciones políticas que quieren sacar 20 votos más. Si echamos la vista atrás, si en otras decisiones se hubiera escuchado a los vecinos, los problemas que hoy nos encontramos no estarían. Se va a generar un gran espacio verde, que es lo que nos han pedido.
—¿Tendrá una nueva ubicación el aparcamiento?
—Sí, tiene que tenerla. Hemos sido capaces de ampliar el de sa Joveria, pasar de 400 a 1.000 plazas. Es un aparcamiento gratuito, en condiciones.
—¿Sa Joveria no sería un sitio ideal para ese aparcamiento subterráneo?
—Es una de las opciones sobre la mesa. La verdad es que desde el minuto 1 hemos tenido un estudio sobre las posibilidades de aparcamiento en la ciudad y la ubicación de sa Real era de las más adecuadas. Estamos en 2026 hablando de aparcamiento subterráneo. 25 años de retraso. Deberíamos estar hablando de peatonalizar calles, de espacios verdes, de convivencia para los vecinos. ¿Cómo queremos hacer eso si no tenemos aparcamientos? Estamos trabajando para habilitar espacios en Figueretes, es Viver, platja d’en Bossa y en la zona del Paseo Marítimo.
—Ya se ha inaugurado sa Peixateria. ¿Qué se pretende con ese edificio?
—Queremos devolver la vitalidad a La Marina, sa Penya y Dalt Vila. Queremos que esos barrios sean museos vivos, no solo para hacer fotos de postal. Y que la gente también viva en esos barrios. El Ayuntamiento está haciendo vivienda pública en sa Penya eso va a regenerar esa zona. Hay que poner también en valor lo que ha hecho la iniciativa privada. Por ejemplo, el Teatro Pereyra, trayendo al público a este barrio histórico. Lo mismo con el Mercat Vell. Hay que lograr que los vecinos vuelvan a estos barrios.
—¿Cuándo se reabrirá el Mercat Vell?
—Está previsto para septiembre. Se ha retrasado por cuestiones técnicas que siempre suceden. Nos han sucedido en este caso todas las que pueden suceder en una obra. De todos modos, el Mercat Vell va a recoger las reclamaciones de los vecinos. Habrá puestos de verduras, de carne, un colmado…
—El Parador por fin ha abierto sus puertas. ¿Se notan ya los efectos en Dalt Vila?
—Se ha notado. Hay cierta rotación de más gente por Dalt Vila. Pero es determinante para recuperar el barrio. Hay que recordar que uno de los ascensores es público y eso hace que sea más amable poder visitar el recinto amurallado. Por otro lado, con la contrata de transportes se va a modificar una línea para que suba por el Camí del Calvari. Esto será el eje para devolver actividad comercial y restauración en Dalt Vila en invierno.
—¿Cómo afronta Vila esta temporada turística?
—Los datos son positivos. Creo que la ciudad de Ibiza es un atractivo dentro de la isla. El visitante que viene visita la ciudad. También turistas que van a Formentera. Es verdad que hay ahora estancias más cortas pero el turista quiere visitar también la ciudad, el recinto amurallado, las playas urbanas…
—En playas se ha hecho un esfuerzo muy notable. ¿Por qué estaban tan mal?
—Nos ha costado creerlo pero es que nos encontramos con que se pretendía que no hubiera playas urbanas en nuestra ciudad. Y lo que hemos hecho ha sido trabajar para que nuestros vecinos lo puedan disfrutar, igual que los turistas. Los negocios de Talamanca, por ejemplo, van mejorando sus resultados económicos temporada tras temporada.
—¿Mantiene la idea de que Vila sea la ciudad más limpia del Mediterráneo en 2030?
—Se sigue en ello. Vamos a dejar el mejor estudio y contrato posible para tener el mejor servicio de limpieza y que sea un referente a nivel nacional. Dese cuenta de que, cuando llegamos, los operarios que teníamos en la calle no sabían lo que era una decapadora o una hidro. Le hablo de Ibiza, más de 56.000 vecinos y hasta 100.000 turistas en verano. Pero teníamos equipos y herramientas de los años 80. El año pasado hicimos el mayor modificado del contrato. Si se hubiera hecho antes, la ciudad no estaría así. Yo soy conocedor de que no es lo que quiero, pero soy consciente de que algo ha mejorado. Hay más personal, más maquinaria, estamos doblando servicios, los barrios están más atendidos… pero es un contrato corto.
—Quedan 10 meses para las elecciones de mayo de 2027. Me dirá que usted no piensa en estas cosas pero tendrá que admitir que es poco creíble. ¿Cómo afronta el último tramo del mandato?
—Dejándome la piel en materia de vivienda, limpieza, movilidad, transporte público y seguridad. 10 meses en los que me voy a dejar la piel mejor de lo que lo ha dejado nadie nunca.
—¿Volverá a repetir?
—Quiero llegar a la meta vivo [risas]. Mi mujer me dice que me han pasado por encima siete años en tres. La vida pública tiene un coste. Yo a muchos vecinos les he invitado a venir a ser alcaldes un día. Es maravilloso y sacrificado. Yo he asumido el coste. Mi familia lo ha asumido. Pero mi compromiso hoy por hoy es dejarme la piel estos meses para dejar una ciudad mejor y creo que estamos en la línea de conseguirlo.
Tiene razón el señor, lleva desatendido mucho tiempo el problema, y lo sigue estando, a todos les da igual, se les llenan la boca a todos de hablar del problema, pero las soluciones siempre pasan por el mismo lado, llenar los bolsillos de alguien, y al final del todo los que menos importan, la gente que compre vivienda para hacer una vida aquí, poder tener una independencia, crear una familia, etc etc etc. La isla esta muerta para la gente que solo quiera vivir tranquila y desarrollar un proyecto de vida normal.