Lo que caracteriza a un barrio o a un pueblo es la comunidad, que crea un sentimiento de unión entre las personas que permite fortalecer los vínculos. Conocedores de ello en Ca n’Escandell, los vecinos quisieron celebrar este domingo el día grande de San Pablo, con la tradicional misa, una procesión por las calles del barrio y un picoteo en la Asociación de Vecinos. A pesar de que San Pablo se celebra hoy, los vecinos han querido adelantarlo un día, puesto que cae un lunes, y hacerlo un domingo permite una mayor afluencia de personas en mayor medida.
Así, antes de las 20 horas, momento en el comenzaba la eucaristía, los vecinos se han ido sentando en la parroquia. La eucaristía comenzó con normalidad, con un Vicent Ribas vestido para la ocasión y listo para dar durante casi una hora de misa. También iban preparados los fieles, quienes eran conocedores del calor que iba a hacer dentro del templo y se llevaron sus abanicos, a pesar de que los ventiladores trataban de correr el aire, aunque no era suficiente.
Algo que el obispo quiso remarcar durante su homilía es la importancia de llevar por bandera la paz y la unidad, remarcando esta última, sobre todo en las parroquias y como un arma para combatir las guerras que azotan a los países del mundo. Una vez finalizada la eucaristía, los vecinos fueron saliendo de la parroquia, donde fuera ya aguardaba la Agrupación Musical Cristo Yacente para acompañar en el camino a San Pablo.
Foto: Moisés Copa
También había rostros conocidos institucionales. Rafa Triguero, alcalde de Vila, y Fran Torres, concejal de Fiestas de Vila, no quisieron perderse este encuentro. «Para nosotros, como Ayuntamiento, estos actos es acompañar a la ciudadanía. Estos días se celebran con la unión del barrio, que se juntan para conmemorar su fiesta y estar con la familia y amigos, como en este momento de la iglesia, que creo que es un momento muy bonito para procesionar y estar junto a la iglesia en el día de Sant Pablo», afirma Torres.
Sobre las 21 horas, la procesión dio comienzo, con todos los asistentes unidos. Algunos vecinos prefrieron estar en sus casas, ya sea por calor o porque no querían bajar, pero no dudaron en asomarse al balcón para ver a su patrón. Tampoco faltaron algunos móviles grabando para inmortalizar este momento que, un año más, acompaña a Ca n’Escandell en sus fiestas. El acto terminó con un picoteo en la Asociación de Vecinos donde se honró a los mayores.
Historia de la parroquia
La parroquia de San Pablo, de cuya creación se cumplen ahora 35 años, es una de las más recientes de la isla. Fue en 1991 cuando el entonces obispo de Ibiza, Mons. Manuel Ureña, dictó el correspondiente decreto de erección, segregando su territorio de la parroquia de Sant Ciriac, a la que pertenecía hasta entonces.
No obstante, el germen de la parroquia y del templo que la preside se remonta varias décadas más atrás, a 1959, cuando el obispo Mons. Antonio Cardona Riera compró un solar de casi 2.000 metros cuadrados en Ca n’Escandell para construir allí una capilla y un centro de atención pastoral. Dos años más tarde, el prelado que sustituyó a Cardona Riera en la sede ibicenca, Mons. Francisco Planas Muntaner, bendijo la primera piedra de un edificio de dos plantas y algo más de 300 metros cuadrados de superficie, que se dedicó al apóstol San Pablo.
Foto: Moisés Copa
En 1991 la barriada de ses Cases Barates i Ca n’Escandell habían crecido tanto que el obispo Ureña decidió que era el momento de que tuvieran una parroquia propia y la puso bajo la advocación de San Pablo, como se había hecho con la capilla construida inicialmente.
Paralelamente comenzó a proyectarse la construcción de un templo parroquial más amplio que la capilla existente, aunque la primera piedra no se puso hasta el año 2000. Los trabajos de la nueva iglesia, de planta octogonal, diseñada por los arquitectos valencianos Francisco Marchuet y José Vicente Tejedo, duraron cuatro años, durante la etapa del obispo Mons. Agustín Cortés Soriano, y fue inaugurada el 3 de julio de 2004. Su presbiterio está presidido por un gran mural de inspiración bizantina, obra del artista valenciano David López.
Can Escandell atraviesa una situación cada vez más preocupante debido a la persistente contaminación acústica, la excesiva contaminación lumínica y el progresivo deterioro de la convivencia ciudadana como consecuencia de conductas incívicas. El ruido constante, la iluminación desproporcionada y la falta de civismo están deteriorando la calidad de vida de los vecinos, comprometiendo su descanso, su bienestar y la tranquilidad que debería caracterizar a un entorno residencial. Lo más preocupante es la sensación de abandono institucional. No existe ningún santo, milagro ni gesto de buena voluntad que pueda sustituir el trabajo, la responsabilidad y las obligaciones de quienes han sido elegidos o designados para gestionar, mantener y velar por el bienestar del barrio. La ciudadanía no puede seguir asumiendo las consecuencias de una gestión insuficiente ni resignarse a la inacción de quienes tienen el deber de actuar. Es imprescindible que las administraciones competentes adopten medidas eficaces, hagan cumplir las ordenanzas municipales y trabajen con responsabilidad, compromiso y transparencia para devolver a Can Escandell la calidad de vida que sus vecinos merecen.