El viaje empieza a bordo de un barco que zarpa desde el puerto de Ibiza, camino a Formentera A partir de ahí, los pasajeros atraviesan diferentes espacios de las Pitiusas hasta llegar al fondo marino, donde las praderas de posidonia comienzan a aparecer, y suponen el punto de partida del proyecto. Lo hacen a través de unas gafas de realidad virtual que son buena parte del del proyecto «Posidònia en 360º. Realitat virtual per a la sensibilització sobre les praderies de posidònia d'Eivissa, Patrimoni de la Humanitat», que el Grup de Tecnologia Educativa (GTE) de la Universitat de les Illes Balears ha desarrollado a lo largo de este curso académico.
El balance de todo un año de actividades ha sido presentado este lunes en la sede de la UIB en Ibiza. En total, han sido cerca de 3.000 estudiantes, más de 70 talleres en educación primaria y unos 60 en secundaria, sesiones en seis grupos de Formentera y una participación en la Fira de la Ciència en el campus de la UIB en Palma. «Las gafas han posibilitado una experiencia muy positiva en los alumnos, realmente han sentido eso de estar sumergidos en el mar», ha valorado Gemma Tur, profesora del Departamento de Pedagogía Aplicada y Psicología de la Educación de la UIB e investigadora principal del proyecto.
Aprender jugando
Pero las gafas son solo una parte. Los talleres se articulan en torno a una batería de juegos diseñados para que el aprendizaje no dependa de una sola pantalla ni de un solo tipo de alumno: juegos de cartas para crear historias, bingos de la posidonia, materiales híbridos con realidad aumentada, rutas de tortugas por el Mediterráneo con Google Maps. «Hemos seleccionado los que han sido más divertidos o los que tenían un mayor impacto en el aprendizaje», explicó Tur.
Foto: Arguiñe Escandón
Detrás de ese catálogo hay un proceso de diseño basado en el ecodiseño de juegos empáticos, un modelo en el que participan docentes, alumnado y expertos externos. En este proyecto, estudiantes del doble grado de Educación Infantil y Primaria y del grado de Pedagogía de la UIB, junto a alumnos de máster en Tecnología Educativa, han sido los propios creadores de los materiales. «Nos ha permitido estar en contacto directo con la realidad de la escuela», subrayó De Benito.
Público
El proyecto no se ha quedado solo en las aulas. Una fase piloto en colaboración con la Cruz Roja llevó las actividades a la residencia Sa Serra de Sant Antoni y a la IV Jornada de Mayores del Consell. Y ahora, al cierre de esta edición, se abre una nueva etapa: los materiales estarán disponibles en web y en varios espacios de la isla, entre ellos el futuro Museu de la Mar, el Centre d'Interpretació de Sa Caleta, la sede del GEN —que incorporará las gafas y las actividades a su oferta educativa el próximo curso— y Bibo Park. Además, los recursos se integrarán en un repositorio abierto de objetos de aprendizaje. «Todo lo que hemos desarrollado durante este curso escolar estará disponible».
Último taller
Este lunes, como parte del cierre de la actividad, se ha llevado a cabo el último de los talleres. En él, han participado una quincena de niños y niñas, de entre 3º y 6º de Primaria, en el que en la propia UIB han llevado a cabo la variedad de juegos con los que los pequeños descubren la importancia de la conservación marina.