La gestión de la limpieza y la conservación de los espacios protegidos ha vuelto a generar malestar entre los usuarios de las playas de Ibiza. Un vecino de la zona de Sant Josep ha trasladado a este rotativo su indignación por el estado de suciedad que presenta la playa de Es Cavallet, ubicada en pleno Parque Natural de ses Salines.
El ciudadano, que acude con frecuencia al litoral, denuncia una acumulación constante de plásticos traídos por el oleaje, procedentes de barcos o de otros países, así como residuos abandonados por los propios bañistas.
Según el testimonio de este afectado, existen desperdicios que llevan semanas en la arena sin que se proceda a su retirada. La situación ha llevado a que los propios usuarios se dediquen a recoger de manera voluntaria botellas, latas, garrafas, cables y microplásticos. Ante la ausencia de mobiliario público para el depósito de desperdicios, los transeúntes han llegado a fabricar "papeleras artesanales" utilizando cañas clavadas en la arena para centralizar y acumular los deshechos en puntos específicos, tal y como se puede observar en las imágenes compartidas por el propio vecino.
Asimismo, la queja apunta a que las labores de limpieza institucional únicamente se aprecian en los extremos de la playa, coincidiendo con las zonas donde se ubican las concesiones de hamacas, mientras que el resto de la costa y las dunas quedan desatendidas.
El denunciante asegura haber tramitado varios avisos a través de la aplicación municipal Línea Verde sin obtener respuesta ni actuaciones al respecto.
Restricciones ambientales y "residuo cero"
Al ser consultado por este diario sobre los motivos de la falta de papeleras y la frecuencia de limpieza en este punto, el Ayuntamiento de Sant Josep ha aclarado que la playa de Es Cavallet se rige por severas normativas medioambientales debido a su catalogación como espacio natural protegido.
Desde el consistorio explican que la instalación de elementos fijos como contenedores o papeleras en la arena está explícitamente condicionada y limitada por la ley. En su lugar, la administración defiende la aplicación del principio de «residuo cero», un modelo que apela directamente a la responsabilidad y civismo de residentes y visitantes para que retiren consigo toda la basura que generen al abandonar la playa.
Por otra parte, fuentes municipales han señalado una incompatibilidad técnica de carácter temporal para el mantenimiento de la zona: actualmente está completamente prohibido el uso de tractores y maquinaria pesada para el cribado de la arena debido a que se encuentra activa la temporada de nidificación de tortugas marinas. Cualquier intervención mecánica masiva pondría en grave riesgo los posibles nidos enterrados en la playa, por lo que la conservación del entorno queda supeditada a las restricciones de protección de la fauna autóctona.
Da vergüenza e indigna escuchar las explicaciones de la administración municipal. La única protección consiste en que la gente que vaya a diario, la cual tampoco controlan, se lleve la basura a su casa, pues por lo visto no es posible poner papeleras, ni mucho menos limpiar la playa, dada su protección. Una auténtica vergüenza que no merece más comentario que exigir el cese inmediato del incapaz que haya hecho tales afirmaciones, quien a buen seguro a final de mes percibe una nómina de dinero público, que le pagamos entre todos para que se ocupe precisamente del mantenimiento de lo que es de todos.