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Un último adiós a un ser querido que incumple la normativa

El cementerio de animales de Sa Caleta sigue creciendo, a la espera de un crematorio en Ibiza

Una de las tumbas en el cementerio de Sa Caleta.

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«Gran aventurero, compañero y amigo fiel. Eternamente estarás en nuestros corazones», reza una pequeña placa, completamente rota. Unos metros más adelante, una piedra, pintada de rosa, reza «te vamos a echar de menos...», y una silueta de la pata del animal, cuyo nombre era Maggie. Así, durante varios metros, pueden encontrarse múltiples tumbas y mausoleos dedicadas a aquellas mascotas que han acompañado durante tantos años, convirtiéndose en un elemento más de la familia.

Pese a que el despedirse de una mascota pueda ser un sentimiento casi vital de la persona al sufrir una pérdida tan dolorosa, la realidad es que la manera en la que se hace en Ibiza va en contra de la salubridad y regularidad de un espacio como es el Parque Natural de Ses Salines. Y es que en Sa Caleta, apenas a unos minutos andando del estacionamiento de la playa, muy cerca de un acantilado, se encuentran más de un centenar de estas tumbas.

Desde pequeños mausoleos, emotivas dedicatorias, imágenes del animal, o de este con su antiguo dueño, muchas piedras pintadas de colores... son muchas las formas que tienen quienes acuden al lugar, a enterrar a sus mascotas, de tratar de decorar un espacio que, por boca a boca, se ha convertido en lo único parecido a un cementerio para animales en la isla de Ibiza.


Legislación

La legislación española es clara al respecto: los cadáveres de animales de compañía están clasificados como SANDACH (subproductos animales no destinados al consumo humano), lo que impide su gestión libre. Las únicas vías legales son la incineración en plantas autorizadas o el enterramiento en cementerios de mascotas debidamente habilitados; hacerlo en jardines, fincas privadas o espacios naturales está prohibido por razones sanitarias y medioambientales, con sanciones que pueden superar los 60.000 euros en los casos más graves.

Ese marco normativo choca de lleno con la realidad de las Pitiusas, donde no existe crematorio propio: los entierros en espacios públicos están prohibidos y la cremación únicamente se ofrece en Mallorca, lo que obliga a mantener los cuerpos congelados hasta su traslado fuera de la isla. Esta carencia de infraestructura, unida al coste y la incomodidad del trámite, ha derivado en la proliferación de sepulturas improvisadas en espacios públicos, siendo Sa Caleta el caso más visible.

Frente a esta situación, las entidades animalistas llevan tiempo presionando. PACMA, a través de su coordinador insular, Olivier Hassler, ha denunciado que los animales «no son residuos» y que las administraciones tienen la responsabilidad de ofrecer un servicio acorde a una sociedad que los reconoce como seres sintientes, instando tanto al Consell de Ibiza como a los ayuntamientos a impulsar cuanto antes el proyecto, que califican de «demanda histórica». La formación ha ido más allá, cuestionando además la transparencia de las cremaciones colectivas actuales, cobradas en algunos casos como si fueran individuales sin que el propietario tenga constancia de ello.

Esta presión ciudadana tiene su recorrido político en los últimos años en las instituciones de la isla. El proyecto de crematorio insular no es nuevo: en 2019, por ejemplo, quedó recogido en el acuerdo de gobierno entre PP y Ciudadanos en el Consell, sin que desde entonces se haya materializado. Más recientemente, Unidas Podemos ha retomado el asunto llevando al pleno de varios municipios, en mayo de 2026, una moción para reclamar medidas urgentes que alivien el gasto veterinario de las familias y aceleren la creación de un crematorio insular, defendiendo que el Consell y los ayuntamientos deben retomarlo con seriedad aprovechando fórmulas de cooperación.

Respuesta municipal

En relación con el cementerio de Sa Caleta, desde el Ayuntamiento de Sant Josep han querido destacar que « no está permitido el enterramiento de animales domésticos en espacios públicos y, mucho menos, en terrenos privados que no pertenezcan a sus propietarios, siendo este ubicado además en un espacio protegido».

El principal problema en estos casos es, apuntan, el riesgo potencial para la salud pública, «así como la presencia de elementos antrópicos (lápidas, fotografías, velas, flores, entre otros) que pueden afectar negativamente a la fauna y flora del entorno. El respeto por el duelo ante la pérdida de un animal no puede implicar daños a un espacio protegido y, en este caso, también privado».

Los infractores, señalan desde el Consistorio josepí, pueden enfrentarse a sanciones graves por daños medioambientales, en caso de ser localizados llevando a cabo estos enterramiento.

Por otro lado, concluyen desde Sant Josep: «existen servicios específicos para la gestión de animales fallecidos, como las clínicas veterinarias. Además, los nuevos seguros obligatorios contemplados en la Ley de Bienestar Animal incluyen la cobertura de este tipo de trámites».

3 comentarios

user N'hi ha un fart | Hace 7 minutos

AlbertalberoLa concejala echa de menos las poolparties de GPS ahora Vibra hoteles. Buena comisa de olla dió para conseguir los votos ahora escondida. Es más de lo mismo y era muy crítica con lo que había y mira, ella es igual o peor.

user N'hi ha un fart | Hace 9 minutos

Si ponen cámara en los.contenedores que las pongan en estas zonas.

user Albertalbero | Hace 3 horas

esto es una porqueria, a ver si el ayuntamiento de san josé está por lo que ha de estar...que su concejala de medio ambiente mucha fiesta, muchas misas y mucho movil pero cuando ha de estar no está ni en incendios, ni en basuras, ni en esto que da asco y verguenza

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