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Los apagones dejan averías, pérdidas y preocupación entre vecinos y comerciantes de Vila

Los afectados relatan algunas de las consecuencias que han dejado los continuos cortes de suministro eléctrico registrados en la zona

Nadia, dueña del negocio Green Wash en Vila. | Foto: Andrea Valverde

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Electrodomésticos averiados, mercancía echada a perder, consultas médicas interrumpidas y negocios obligados a detener su actividad. Estas son algunas de las consecuencias que han dejado los continuos cortes de suministro eléctrico registrados durante los últimos días en los barrios de Can Escandell, Es Viver y Figueretes. Aunque Endesa atribuyó recientemente estas incidencias a averías puntuales ya reparadas, los vecinos y trabajadores consultados por Periódico de Ibiza y Formentera aseguran que los apagones continúan repitiéndose y que la preocupación crece con el paso de los días.

Uno de los servicios afectados ha sido el Centro de Salud Es Viver. Patricia Romero, trabajadora del centro, explica que durante los últimos días han sufrido hasta dos cortes de luz en distintos momentos de la jornada. Aunque las interrupciones fueron breves, tuvieron un impacto directo en la atención sanitaria.

Patricia Romero, vecina de la zona y trabajadora del centro de salud Es Viver.

«Fueron cortes cortos, pero suficientes para que dejara de funcionar el aire acondicionado en plena ola de calor y también los programas informáticos con los que atendemos a los pacientes», explica.

Entre los vecinos, el principal sentimiento es la incertidumbre. Jessica asegura que en su vivienda los cortes se producen prácticamente a diario y que, aunque todavía no ha sufrido daños materiales, vive con el temor de que cualquier aparato pueda estropearse.

«Todos los días hemos tenido uno o dos cortes de luz. De momento no se me ha roto nada, pero tengo miedo de que cualquier día se estropee la lavadora, la PlayStation 5 o cualquier electrodoméstico que esté enchufado», comenta.

La situación, asegura, no es un caso aislado.

«Todos los vecinos del bloque estamos igual y nadie sabe qué está pasando», añade.

Otro de los vecinos afectados es Vicente, que en apenas una semana calcula haber sufrido entre tres y cuatro apagones en su vivienda. Además de quedarse varias veces sin conexión a internet y soportar que la alarma de su casa se activara cada vez que regresaba el suministro, asegura que los cortes ya han provocado una avería.

«Se nos ha estropeado la puerta del garaje. Si conseguimos demostrar que ha sido por los cortes tendrá que hacerse cargo la compañía eléctrica; si no, nos tocará pagarlo entre todos los vecinos», lamenta.

Los comercios tampoco han escapado a las consecuencias de los apagones. Uno de los casos más llamativos es el del supermercado Aldi, donde los cortes de suministro obligaron a desechar toda la mercancía almacenada en cámaras frigoríficas y congeladores.

Andrea, trabajadora del establecimiento, recuerda que el pasado viernes llegaron a sufrir hasta seis interrupciones del suministro eléctrico, lo que provocó que las cajas dejaran de funcionar y que numerosos clientes abandonaran el supermercado sin poder finalizar sus compras.

Andrea, cajera del supermercado Aldi.

«No podíamos cobrar porque las cajas no funcionaban. La gente empezó a dejar los carros llenos por todo el supermercado y aquello fue un caos», recuerda.

La trabajadora explica que ese mismo día acudieron técnicos para intentar solucionar los problemas de los generadores, aunque no consiguieron evitar un nuevo apagón durante la noche.

«A la mañana siguiente vimos que toda la mercancía refrigerada se había echado a perder. Tuvimos que tirar todo lo que había en las neveras y congeladores. Las pérdidas han sido muy grandes y mis compañeros tuvieron que hacer muchas horas extra para intentar solucionarlo», asegura.

La falta de electricidad también ha condicionado la actividad de otros negocios. En la lavandería Green Wash, Nadia, que lleva más de quince años viviendo en Ibiza, pensó inicialmente que el problema estaba en su propio establecimiento.

«Creía que era algo de mi lavandería lo que hacía saltar la luz, pero cuando hablé con otros vecinos vi que les estaba pasando exactamente lo mismo», explica.

La empresaria reconoce que los apagones le han impedido abrir con normalidad.

«Sin electricidad no puedo trabajar porque todas las máquinas funcionan con luz. He tenido que cerrar varias veces», señala. Además, asegura que los problemas no se limitan a esta zona de Vila. «Vivo en Marina Botafoch y allí también se va la luz todos los días», añade.

Nadia, dueña de la lavandería Green Wash.

En el ámbito empresarial, los talleres mecánicos también han vivido momentos de incertidumbre. En Rafael Servicios Euromaster, Constantin recuerda que el apagón les sorprendió cuando apenas faltaban veinte minutos para terminar la jornada.

«El único problema fue que no funcionaban las máquinas elevadoras y no podíamos bajar los coches. Menos mal que ocurrió cuando estábamos a punto de cerrar y no al principio del día», explica.

Su compañero Rafa, uno de los responsables del negocio, considera que la situación podría haber tenido consecuencias mucho más graves.

«Por este taller pasan entre 60 y 70 coches al día. Si nos hubiera pillado en mitad de la jornada habría sido un desastre porque muchos clientes esperan recoger su vehículo ese mismo día», afirma.

Además, muestra su preocupación por el origen de estos problemas.

«Espero que esto no tenga que ver con la falta de gestión que estamos viendo. Después del gran apagón que hubo en España hace unos meses, uno ya piensa de todo. En verano hay muchísima gente en la isla y la infraestructura quizá no está preparada para ofrecer el servicio que debería. Al final todo está relacionado», opina.

Los testimonios recogidos reflejan una preocupación que va mucho más allá de las molestias ocasionadas por quedarse unos minutos sin suministro. Mientras algunos vecinos conviven con el miedo a que se averíen sus electrodomésticos, otros ya contabilizan daños materiales, pérdidas económicas o interrupciones en su actividad laboral. Todos coinciden, sin embargo, en una misma reclamación: que los cortes cesen cuanto antes y que se esclarezca definitivamente qué está provocando unas incidencias que, según denuncian, siguen produciéndose prácticamente a diario.

1 comentario

user X | Hace 8 días

"Electrodomésticos averiados, mercancía echada a perder, consultas médicas interrumpidas y negocios obligados a detener su actividad. Estas son algunas de las consecuencias".... ' Las consecuencias de masificar esta isla sin control.

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