Numerosos ciudadanos se han fijado este jueves en que el nuevo reloj del paseo de Vara de Rey de Ibiza representa el número cuatro como IIII. Una grafía que puede resultar poco habitual porque, en números romanos, debería figurar como IV. Sin embargo, esto es mucho más normal de lo que parece. De hecho, esta representación recibe incluso un nombre propio entre los relojeros: «el cuatro del relojero». Y es que así lo establece la tradición horológica mundial desde el siglo XIX.
La explicación más aceptada a este aparente ‘fallo’, que realmente no lo es, es una cuestión de equilibrio visual. En una esfera, los cuatro primeros números aparecen como I, II, III y IIII, mientras que del cinco al ocho predominan las «V» (V, VI, VII y VIII). A partir del nueve hacen su aparición las «X» (IX, X, XI y XII). Esta distribución proporciona una mayor simetría y facilita la lectura del reloj.
El IIII del nuevo reloj de Vara de Rey no es, pues, una errata. El prestigioso British Horological Institute, referencia mundial para los relojeros, considera que debe hacerse así por una mera cuestión de simetría visual y tradición. Al usar el IIII, se equilibra el VIII, situado justo en el extremo opuesto de la esfera. Además, según el BHI, esta grafía permite también dividir el reloj en tres bloques de cuatro horas, en función de las letras: I, V y X.
Por otro lado, existen otras teorías que intentan explicar la decisión de reemplazar el IV por el IIII. En la antigua Roma coexistían varias formas de escribir el número cuatro y tanto IIII como IV podían encontrarse en inscripciones y monumentos con total normalidad. Sin embargo, el IV fue el que acabó imponiéndose y el que ha llegado hasta la actualidad. No obstante, ambas formas de representar el cuatro fueron aceptadas como válidas durante siglos.
La leyenda más conocida sobre este tema está relacionada con el rey Luis XIV de Francia. El monarca, supuestamente, ordenó modificar la numeración porque le parecía más elegante. Pero los historiadores niegan que fuera así dado que ya existían relojes con esa numeración mucho antes.
Otra teoría asegura que el IV coincidía con las dos primeras letras del nombre latino del dios Júpiter, IVPPITER. Según esta hipótesis, algunos artesanos preferían no utilizar esa abreviatura en objetos cotidianos por respeto a la principal divinidad del panteón romano. Pero tampoco existen pruebas documentales al respecto.
Lo que sí está claro es que la tradición se ha mantenido hasta nuestros días. Numerosas firmas de alta relojería continúan utilizando el «IIII» en sus esferas básicamente por equilibrio estético. Es el caso de Rolex, Cartier o Patek Philippe, entre otras. Y lo mismo sucede con los relojes urbanos. El más conocido de España, el de la Puerta del Sol de Madrid, también usa la grafía IIII para representar el número cuatro en su esfera. Y lo mismo sucede con el que debería ser el segundo más conocido de Ibiza, el de la Catedral, fabricado en París por la casa Collin en 1874.
Así las cosas, el nuevo reloj de Vara de Rey no está mal hecho. Al contrario, sigue una tradición relojera con siglos de historia y que continúa vigente hoy en día tanto en la alta relojería como en numerosos relojes monumentales.
El reloj original de Vara de Rey era uno de propaganda (creo que de Sa Nostra, si no recuerdo mal), era de formato digital (no de agujas) con los números grandes. Se instaló a principios de los 90, y antes de eso no había ningún reloj allí. Nos quieren vender la moto de que tener reloj en Vara de Rey es una especie de tradición centenaria cuando no es así. Como dicen otros comentarios, el reloj tiene una estética demasiado clásica, no pega en ese entorno.