Un bolso Sain Laurent, dos gafas de sol Moscot, un MacBook Pro, un iPad, un Apple Watch, AirPods y tes discos duros, además de toda la ropa. Esto es todo es todo lo que le han robado a un turista italiano que ha querido preservar su anonimato, y que ha visitado recientemente la isla en unas vacaciones que se han visto perjudicadas por este grave suceso.
El suceso, según denuncia a Periódico de Ibiza y Formentera, ocurrió hace unos días, cuando él junto a su pareja, aparcó su coche a las 11:00 horas en el parking público del Multicines. Según explican, el parking estaba lleno, aunque encontraron un sitio justo en la entrada, cerca de las estaciones de carga para coches eléctricos. Ellos estuvieron unas horas paseando por Ibiza, y cuando volvieron al coche, «la escena fue muy impactante».
«La ventanilla del conductor estaba completamente destrozada, y el maletero vacío. Los ladrones robaron dos maletas y dos mochilas, llevándose prácticamente todas nuestras pertenencias», explica el turista italiano, puntualizando que las maletas y sus pertenencias no se encontraban a la vista. «Era nuestra primera vez en Ibiza. Nos alojamos ocho días en un resort en Cala Llenya», añade sobre su estancia en la isla.
«Después de esta experiencia, es realmente difícil pensar o hablar de las vacaciones. Lo pasamos genial, aunque suene extraño. Rara vez sentimos peligro o incomodidad. A parte de este desagradable incidente, la experiencia fue positiva», dice también sobre sus sensaciones de la isla de Ibiza, destacando también que «Formentera es un lugar verdaderamente excepcional».
Al darse cuenta, se dirigieron inmediatamente a la comisaría de la Policía Nacional de Ibiza, situada a pocos metros del parking. «Estábamos comprensiblemente conmocionados y esperábamos una respuesta rápida», explica, diciendo también que percibieron «poca disponibilidad y una gran desconfianza».
Ante esta situación se les ofreció dos opciones: «ir personalmente a la dirección indicada en el teléfono móvil», ya que todavía estaba localizable y decía que estaban en Sant Antoni, en la zona de la calle Doctor Fleming. «La segunda opción era presentar una denuncia, pero un agente nos informó de que tardarían dos horas en atendernos», lo cual les pareció incomprensible. Además, se les explicó que no podían intervenir en la dirección indicada por el AirTag «ya que se consideraría allanamiento de morada».
«Mientras mi novia esperaba en la comisaría su turno para presentar la denuncia, yo, con la ayuda de algunos vecinos, me dirigí a la dirección indicada por el GPS», cuando se dio cuenta de que la señal provenía de un edificio de apartamentos de cuatro plantas, y además estaba solo, sin forma de intervenir.
«Al final, nos vimos obligados a abandonar Ibiza con la amargura de haber perdido todas nuestras pertenencias y la sensación de que una situación potencialmente recuperable no se había gestionado con la rapidez que esperábamos», protesta este usuario. «Para nosotros, esta experiencia transformó lo que había sido unas vacaciones maravillosas en un recuerdo difícil de olvidar. Y, sobre todo, nos quitó las ganas de volver a una isla que habíamos aprendido a apreciar hasta hacía apenas unas horas», añade.
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