Uno de los grandes temas pendientes de la isla de Ibiza parece más cerca de resolverse que nunca. Este viernes está previsto que se produzca el desalojo del asentamiento chabolista sobre la estructura inacabada de Punta Xinxó. Un lugar en el que, según los vecinos, habrían llegado a asentarse más de 200 personas, con los lógicos problemas de insalubridad e inseguridad que esto genera en la zona.
Ahora, a tan solo unos días de que se produzca dicho desalojo, fijado para este próximo viernes día 24 de julio, son cada vez menos las personas que siguen residiendo en el lugar son cada vez menos. Aunque las lonas que los moradores instalan para que no se pueda ver el interior de sus infraviviendas desde el exterior siguen en la mayoría de los casos instaladas en el lugar, el movimiento que se observa de personas es cada vez menor.
Así al menos lo aseguran los vecinos de la zona, quien apuntan que el mayor trasiego de personas en el interior del edificio abandonado se producía a última hora de la tarde o ya por la noche, cuando la mayoría de ellos volvía de trabajar. En las últimas semanas, esta frecuencia de gente se ha reducido considerablemente, apuntan.
Algo que supone un alivio para unos vecinos que llevan años reivindicando la necesidad de acabar con la proliferación del asentamiento. «Seguramente no tengan malas intenciones, pero no les conoces, ni sabes quienes son, y genera una sensación de inseguridad en la zona», asegura A., uno de los vecinos de la zona -es ya habitual que prefieran no dar sus nombres a la hora de hablar con la prensa-.
En todo caso, ahora la gran preocupación de todos ellos parece ser qué sucede el día de mañana. Con la mayoría de los moradores marchando, y una fecha ya fijada para el desalojo, parece que no debería haber mayor problema para que la estructura quede vacía el próximo viernes. Sin embargo, los vecinos no parecen seguros de que esta vaya a ser una solución definitiva. De hecho, los hay quienes, como M., aseguran que, desde sus viviendas, sí que sigue viéndose movimiento de gente y que no son tantas las personas que, por el momento han abandonado la estructura.
En primer lugar, consideran que si no se establecen medidas, es muy probable que se vuelva a producir la ocupación de la estructura. En este sentido, apuntan que son necesarias medidas físicas como podría ser vallar el recinto o impedir de alguna manera la movilidad en el interior de la estructura.
Algo que, cabe destacar, ya intentó hacer con anterioridad el Ayuntamiento de Sant Josep, cuando ofreció a la propiedad acometer el derribo de las escaleras de la estructura, para evitar que el paso entre las plantas fuera posible. Algo que la propiedad se negó, dificultando así el poner freno al asentamiento de manera previa.
Pero, además de que este asentamiento pueda volver a originarse, los vecinos también valoran la posibilidad de que se generen nuevos asentamientos en la zona. Algo que, como este mismo rotativo publicaba el pasado sábado, con la creación de nuevas infraviviendas en la calle Conca donde, desde el exterior es posible apreciar un asentamiento de grandes dimensiones completamente rodeado por vallas cubiertas con lonas.
Falta de información
Los vecinos coinciden además en afirmar que sienten que no están recibiendo toda la información que consideran que deberían recibir respecto a como se está llevando a cabo el proceso. Aseguran que, desde el Consistorio, no se les ha informado de qué medidas tiene planeadas para el futuro cercano, ni que medidas puede llevar a cabo para evitar que el edificio vuelva a ser ocupado. Y, como última incertidumbre, está el que pasará con la estructura.
Cabe recordar en este sentido que la empresa propietaria sigue sin considerar como caducada la licencia de obra, y sigue con la posibilidad de poder edificar un establecimiento hotelero de alto standing.
Próxima ubicación? ' Alcaldes y alcaldesas encendiendo velitas y rezando.