Las camisetas de las estrellas del mundial como Lamine Yamal, Kylian Mbappé o Leo Messi se convierten en lo más buscado entre las habituales piezas de fruta, refrescos, cócteles e, incluso, algunos servicios de masaje o peluquería. El Mundial de Fútbol lo impregna todo, incluido la venta ambulante que, desde hace ya muchos veranos, se ha convertido en un clásico en la playa de Ses Salines -así como en otras de la isla-, con vendedores que recorren la playa de principio a fin de ella, pese a las altas temperaturas, tratando de aprovechar al máximo la afluencia de gente a una de las playas más reconocidas de la isla de Ibiza en pleno julio.
Los vendedores llegan relativamente pronto, entre las nueve y media y las diez de la mañana, como lo hacen tantos otros bañistas. Desde las pasarelas de acceso a la playa se organizan para vender. Nada más cruzarlas, ya se pueden encontrar los primeros vendedores, ofreciendo elementos tan habituales para la playa como pareos y sombrillas.
A lo largo de Ses Salines, estos vendedores se distribuyen, de manera relativamente organizada. Mientras que las mujeres se enfocan más en ofrecer servicios, como el de masajes, uno de los que más llama la atención, como de peluquería, con las tan populares rastas y trenzas; los hombres cargan con un amplio surtido de productos a la venta. Aunque eso es lo habitual, tampoco es extraño ver a mujeres dedicándose a la venta.
Ellos, cargados hasta arriba, la variedad de productos es sorprendentes: bolsos que son réplicas de algunas de las marcas de lujo más populares como Christian Dior o Versace, gafas de sol, pareos, toallas, fruta gresca, bebidas o los ya mencionados productos futboleros... su paso es casi continuo, en una dirección y otra de la playa.
En sus largos recorridos, los vendedores se acercan a quienes descansan sobre la arena. La mayoría de ellos rechaza la interacción, con una simple negativa con la cabeza o un gesto con la mano. Pero otros tantos aceptan esos improvisados vendedores, y culminan esas pequeñas compras. Especial éxito tienen quienes venden comida y bebida, puesto que las altas temperaturas incitan a consumir y los precios de los comercios reglados, en Ses Salines, no es precisamente barato.
Medidas institucionales
El Ayuntamiento de Sant Josep anunciaba este pasado mayo, durante la presentación del Plan de Reactivación de Playas del municipio, su nueva medida para tratar de luchar contra la venta ambulante. El alcalde, Vicent Roig, junto a la concejala de Medio Ambiente, Felicia Bocú, anunciaban su nueva medida: la posibilidad de sancionar, mediante ordenanza, también a los compradores.
Gracias a dicha medida se contemplaban sanciones de hasta 750 euros «tanto para los clientes de estos vendedores como para cualquier persona que facilite su actividad», aseguraban desde el consistorio josepí.
En línea con estas actuaciones, el pasado mes de junio, la Policía Local de Sant Josep compartía, a través de sus redes sociales, un decomiso intervenido a estos vendedores ambulantes.
En su publicación aseguraban que «esta actividad suele ir acompañada de embalajes, restos de mercancía, plásticos y otros residuos que terminan abandonados en la vía pública, deteriorando la imagen de nuestro municipio y generando costes adicionales de limpieza».
En sentido con la nueva ordenanza, recordaban que «comprar estos productos no es una acción inocente. Cada compra contribuye a mantener una actividad ilegal que afecta a la convivencia, la limpieza y el uso ordenado de nuestros espacios públicos.
Venta a toda marcha
Sin embargo, pese a estos cambios normativos, de ordenanza y decomisiones de la Policía Local, la situación parece haber cambiado en la playa de Ses Salines. A simple vista da esa sensación, y es algo que confirman los propios comercios de la zona: «la venta ambulante sigue exactamente igual que otros años», confirma la gerente de uno de los negocios más populares de la zona. Preguntada por si no se han notado los efectos disuasorios de las nuevas medidas, lo niega: «hubo un par de redadas, pero desde entonces no ha habido más presencia», sentencia.
Una opinión en la que coincide otro de los empleados a pie de playa de Ses Salines: «se ven los mismos vendedores que cualquier otro año. No creo que exista diferencia», asegura.
Y es que, detrás de estos vendedores casuales, que ponen horas de esfuerzo en pleno calor en una actividad fuera de toda legalidad, en muchas ocasiones son mafias organizadas las que distribuyen los productos y obtienen gran parte de los beneficios de todas esas camisetas, pareos y gafas de sol vendidas a lo largo del verano.
Al ppeivissa/Sant Josep/Sant Antoni…etc les gusta mucho la fotito de Instagram y el marketing pero la realidad es que no hacen nada, en este caso Sant Josep recoge los frutos de las pasadas legislaturas…y a echarse fotos. Las platas hechas un asco y con venta ambulante por doquier. Te tumbas en la arena y en una hora te han preguntado siete veces mojito, piña colada o pareos del congo