El análisis de los datos del tráfico de cruceros correspondientes a 2025 por parte del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation revela un cambio en el modelo de esta actividad en Ibiza. Durante el pasado año llegaron a la isla 537.951 pasajeros a bordo de 165 cruceros, un 36 % más de cruceristas que los registrados en 2019, cuando desembarcaron 395.235 personas desde los 163 cruceros recibidos. Aunque el número de embarcaciones apenas ha variado, el incremento del volumen de pasajeros apunta a la llegada de buques con mayor capacidad, una evolución que, según la fundación ambiental, obliga a replantear la forma de medir el impacto del turismo de cruceros sobre la isla.
El Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza toma 2019 como año de referencia por tratarse del último ejercicio anterior a la pandemia con una actividad de cruceros plenamente consolidada. Tras el desplome registrado en 2020 y 2021 y la recuperación iniciada en 2022, el volumen de pasajeros alcanzó máximos históricos en 2023 y 2024. Aunque en 2025 desembarcaron 537.951 cruceristas, un 7,2 % menos que los 579.485 registrados en 2024, la actividad continuó muy por encima de los niveles previos a la pandemia. Con solo dos cruceros más que en 2019, el año pasado llegaron 142.716 pasajeros más que dicho año, una evolución que evidencia el cambio experimentado por este tipo de turismo.
Estos datos, extraídos de las estadísticas oficiales del IBESTAT, elaboradas a partir de la información facilitada por la Autoridad Portuaria de Baleares (Ports de les Illes Balears), forman parte del Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025, actualmente en proceso de elaboración y financiado íntegramente por el Consell Insular d'Eivissa.
«Durante años el debate sobre los cruceros se ha centrado en el número de barcos, pero los datos muestran que ese indicador ya no basta para entender su impacto. Hoy llegan prácticamente las mismas escalas que hace unos años, pero con una capacidad de pasajeros muy superior», explica la coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation, Elisa Langley.
Más de 75.000 cruceristas al mes durante el verano
El incremento del número de pasajeros también se refleja en los indicadores de presión turística. Entre junio y septiembre desembarcaron en Ibiza más de 75.000 cruceristas al mes, concentrándose la mayor parte de la actividad durante la temporada alta. En 2025 la isla registró 327 cruceristas por cada 100 habitantes.. La actividad crucerista registrada en 2025 confirma, además, que el total de los cruceros que llegaron a la isla, 165, lo hicieron en tránsito —aquellos cuyo puerto de origen y destino no es Ibiza y que, por tanto, no realizan pernoctaciones—. Aunque la cifra es inferior a los 191 cruceros registrados en 2024, sigue situándose entre las más elevadas de toda la serie histórica iniciada en 2006, junto con 2017 (183 cruceros), 2019 (163) y 2023 (188).
El hecho de que Ibiza no sea un destino finalista de cruceros, supuso el año pasado que cada pasajero permaneciera en la isla una media de tan sólo 4,48 horas, una franja de tiempo muy limitada en la que miles de visitantes coinciden de manera simultánea en los principales espacios turísticos y comerciales, incrementando la presión sobre la ciudad de Eivissa, donde se concentra prácticamente la totalidad de los desembarcos, alcanzando los 985 cruceristas por cada 100 residentes en el municipio.
«La presión que ejerce un crucero no depende únicamente del tiempo que permanece atracado. Miles de personas coinciden en pocas horas en un mismo espacio y eso tiene efectos sobre la movilidad, los servicios públicos y la capacidad de acogida de la ciudad", señala Langley. En el conjunto de Baleares, los cruceros que hicieron escala en el puerto de Ibiza representaron el 26,8 % de los 616 cruceros en tránsito registrados en el archipiélago. Aunque este porcentaje es inferior al 30,8 % alcanzado en 2024, la isla continúa concentrando más de una cuarta parte de toda la actividad crucerista balear.
Adaptar la regulación al nuevo escenario
A la vista de estos resultados, desde el Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation consideran necesario adaptar la regulación del turismo de cruceros a la evolución experimentada durante los últimos años. En este sentido, propone establecer límites no sólo al número de cruceros que pueden llegar a la isla, sino también al tamaño de los buques y al número total de pasajeros que pueden desembarcar cada día, evitando la coincidencia de varias embarcaciones de gran capacidad en una misma jornada y reduciendo así la presión sobre el puerto, la movilidad y los principales espacios turísticos.
Asimismo, propone prohibir el desembarque de cualquier residuo procedente de los cruceros que no pueda ser tratado por los sistemas de gestión existentes en la isla, limitando su recepción exclusivamente a residuos previamente separados para su reciclaje y evitando incrementar la presión sobre unas infraestructuras ya saturadas.
«Los cruceros generan un impacto que va más allá de las emisiones o la saturación turística. Incluso los buques en tránsito desembarcan parte de los residuos generados a bordo para su tratamiento, incrementando la presión sobre un sistema insular de gestión ya muy limitado. Ibiza no puede asumir residuos que no ha generado, especialmente cuando una parte del rechazo ya debe trasladarse a Mallorca para su incineración, con el consiguiente coste económico y ambiental», añade Langley.
El informe también plantea impulsar una regulación específica para reducir el impacto ambiental de los cruceros mientras permanecen atracados, favoreciendo su conexión obligatoria a la red eléctrica mediante sistemas OPS (Onshore Power Supply) y limitando el funcionamiento de los motores auxiliares para reducir las emisiones atmosféricas, contaminación y el ruido en el entorno portuario. Asimismo, considera que el número de cruceros atracados simultáneamente debería adaptarse a la capacidad de conexión eléctrica disponible hasta que se amplíe el suministro desde tierra.
Cuando un político hable de que hay sequía o algo de eso y a la vez permita que en una isla con 160.000 habitantes y recursos limitados, lleguen más de 500.000 cruceristas es para que tenga que dimitir