Este sábado, día de San Ciriaco, Ibiza celebró su Diada en medio de un espectáculo bastante poco edificante: el de determinados sectores de Mallorca empeñados en presentar los residuos ibicencos como si fueran una invasión de basura extranjera. Uno ya no sabe si lo que les molesta es que sean residuos o que sean ibicencos.
Primero fueron el PSOE y Més per Mallorca, agitando el espantajo del peligro de contaminación y saturación de las carreteras de camino a Son Reus. Después llegó el GOB Mallorca con sus denuncias en los juzgados. Y ahora aparece CC.OO. para completar el cuadro, aprovechando una incidencia técnica en la incineradora de TIRME para anunciar prácticamente el apocalipsis. El sindicato habló de una situación límite y de colapso coincidiendo con la llegada de más de 500 toneladas diarias procedentes de Ibiza.
Qué casualidad: solventada la incidencia, la planta ha recuperado la normalidad y ha comenzado a incinerar los residuos ibicencos acumulados. Quizá el problema no eran los malvados residuos de Ibiza, después de todo.
Las averías y paradas no programadas existen en cualquier instalación industrial. Y en agosto TIRME vive también su particular temporada alta. Hay más población, más consumo y más residuos. Pretender atribuir cualquier incidencia a los cargamentos procedentes de Ibiza tiene aproximadamente la misma consistencia que responsabilizar de los retrasos de Son Sant Joan al último avión aterrizado desde Es Codolar.
CC.OO. puede reclamar más trabajadores, mejores condiciones laborales y cuantos medios considere necesarios. Faltaría más. Pero utilizar Ibiza como argumento para reforzar sus reivindicaciones laborales es oportunismo carroñero. Y sumarse al coro de quienes llevan semanas sembrando el miedo y la alarma ciudadana contra el traslado contribuye a alimentar un enfrentamiento interinsular que algún irresponsable terminará lamentando.
Porque eso es lo verdaderamente grave. Ibiza no está enviando su basura a Mallorca por capricho. Ca na Putxa afronta una situación límite y Son Reus constituye actualmente la alternativa disponible. Ibiza y Mallorca pertenecen a la misma comunidad autónoma. Compartimos Govern, Parlamento, presupuestos, impuestos y servicios públicos. Pero, por lo visto, cuando Ibiza necesita una infraestructura situada en Mallorca aparece una izquierda insularista, centralista y profundamente egoísta que empieza a preguntar qué hacen «esos» residuos aquí.
Son residuos de ciudadanos de Baleares. Conviene recordarlo precisamente cuando acabamos de celebrar la Diada d’Eivissa. Ibiza posee una identidad histórica poderosísima y una personalidad política propia, pero forma parte de las Illes Balears con exactamente los mismos derechos que Mallorca. No somos invitados. No somos extranjeros. Y desde luego no somos ciudadanos de segunda categoría que deban pedir permiso a la izquierda mallorquina para utilizar una infraestructura de la comunidad cuando existe una necesidad justificada y una legislación que lo ampara.
PSOE, Més, GOB y ahora CC.OO. deberían medir cuidadosamente hasta dónde quieren llevar esta infame y apestosa campaña política. Porque convertir un problema técnico de gestión de residuos en una guerra entre islas es jugar con fuego.
Hoy toca celebrar Ibiza. Y también recordar algo elemental a quienes parecen haberlo olvidado: Baleares no es Mallorca y tres islas periféricas. Ibiza también es Baleares. Aunque a algunos les moleste.
Qué bueno sería que los socios ibicencos de PSOE, Més per Mallorca, GOB y CC.OO. digan públicamente que lo que hacen sus colegas mallorquines es un grave error, lo critiquen y se desmarquen completamente. A ver si, además de sucursalistas, son isleños acomplejados y subordinados a la metrópoli de Mallorca... Lo peor que nos puede pasar nos estaría pasando.
Lo mismo se podría aplicar en temas de salud. Recordemos que son Espases es el hospital de referencia de Baleares, por lo tanto también de Ibiza. Y hagan algo ya con Can Misses... Las historias de terror son continuas y los ciudadanos ibicencos tenemos derecho a tener atención sanitaria fiable y de calidad como el resto de Baleares y del estado.