Poco después de las siete de la tarde se desató un incendio de grandes dimensiones en la nave de la Fundación Deixalles, situada en el Polígono de Montecristo. La intensa columna de humo negro podía observarse desde el inicio de la carretera de Ibiza a Sant Antoni y llegó a ser visible desde distintos puntos de la isla.
Los vecinos de la avenida des Llauradors, en un pequeño bloque de viviendas situado junto a la nave, temieron durante más de una hora por la posibilidad de que el fuego alcanzara sus casas. Finalmente, no hubo que lamentar daños en las viviendas gracias a la rápida intervención de los bomberos del Parque Insular y de los efectivos del IBANAT, que participaron en el dispositivo con una autobomba, ocho bomberos forestales —incluido un técnico— y un agente de medio ambiente (AMA).
El origen
El origen de las llamas se situaría, según las primeras informaciones, en la zona exterior de las instalaciones de la Fundación Deixalles. Los trabajadores del centro habrían detectado un fuerte olor y, al salir al exterior, se encontraron con las llamas e intentaron sofocarlas. Sin embargo, el fuego provocó una pequeña explosión que hizo imposible contenerlo y obligó a solicitar la intervención urgente de los bomberos.
En las inmediaciones del punto donde se iniciaron las llamas había dos contenedores en los que se almacenaban diversos materiales, entre ellos madera y otros elementos inflamables, lo que habría contribuido a la rápida propagación del fuego.
Las llamas alcanzaron su máxima intensidad alrededor de las siete y media de la tarde, mientras el olor a humo se extendía hasta Sant Rafel. Los vecinos se concentraron en el exterior de sus viviendas, preocupados ante la posibilidad de que el fuego pudiera alcanzar el edificio residencial. Todos coincidían en destacar la rapidez con la que actuaron los bomberos, en un operativo en el que también participaron agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local para garantizar la seguridad en la zona.
Nervios entre los vecinos
Entre los residentes había quienes intentaban mantener la calma, en parte gracias a la rápida actuación de los servicios de emergencia, mientras que a otros les resultaba más difícil contener los nervios ante la proximidad de las llamas.
«Casi me da un infarto», aseguraba a este rotativo una de las vecinas, visiblemente afectada por la situación.
Otra residente aprovechaba para señalar que, «aunque Deixalles lleva a cabo una gran labor de inserción, hay que vigilar muy bien qué es lo que se tiene y en qué condiciones, teniendo en cuenta que hay viviendas alrededor».
El operativo
Desde las naves colindantes podía observarse cómo las llamas devoraban la zona exterior de las instalaciones. El fuego alcanzaba gran altura y el humo adquiría un color muy oscuro, probablemente debido al tipo de materiales que estaban ardiendo.
Los bomberos centraron sus esfuerzos en impedir que las llamas avanzaran hacia el bloque de viviendas. La extinción resultaba especialmente complicada por la cantidad de materiales inflamables acumulados en el interior y en el entorno de la nave. Pese a las dificultades, los efectivos consiguieron contener el avance del incendio.
Cuando el fuego parecía estar controlado, se produjo un repunte de las llamas que alcanzó de nuevo una elevada intensidad. Los bomberos volvieron a intervenir para sofocarlo y evitar que pudiera extenderse hacia las zonas residenciales.
Los vehículos de emergencia se situaron frente a la entrada de la Fundación Deixalles, donde también se desplegaron efectivos de la Policía Local y la Guardia Civil. Desde este punto se extendieron las mangueras hacia los distintos frentes de actuación para combatir las llamas y evitar su propagación.
Adios Fundación Deixailles. Me pregunto como estaba la fundación a nivel financiero, si sufrían problemas económicos, y que tipo de seguro tienen, sobre todo la cobertura que tienen en casos de incendio. Siempre que se quema un negocio, es algo que hay que mirar bien con lupa.