Salvem sa Badia de Portmany nació en 2019 por iniciativa del Club Nàutic Sant Antoni y en 2022 se constituyó como asociación independiente. Sus teóricas preocupaciones son legítimas: los vertidos, el estado del saneamiento, la protección de la posidonia, los fondeos o el tráfico marítimo.
Pero veamos quiénes ocupan actualmente los principales puestos de responsabilidad de Salvem sa Badia.
Su presidente es Fran Tienda y su vicepresidenta, Pepita Gutiérrez. No son precisamente dos recién llegados a la vida pública de Sant Antoni. Tienda fue concejal del Ayuntamiento por Reinicia Sant Antoni y formó parte del gobierno municipal entre 2015 y 2019, ocupándose, entre otras competencias, de Cultura, Educación, Nuevas Tecnologías y Hacienda. Gutiérrez llegó más lejos y fue alcaldesa de Sant Antoni por el PP entre 2011 y 2015.
¿Qué es lo que han hecho en su breve existencia? ¿Cuál ha sido su tarea salvífica? ¿Qué méritos atesoran para que sigamos disfrutando de la bahía de Portmany? Pues muy poca cosa, a parte de criticar al alcalde Marcos Serra, que les trituró en las elecciones cuando ellos se presentaron. Que las mayorías absolutas no las otorgan los electores sin que los elegidos las merezcan. O sea, que el PP de Marcos Serra no lo hará tan mal ni hará tanta falta que la bahía sea salvada, como quieren hacernos creer.
Y es que la necesidad de salvación en esta tierra sólo se manifiesta por parte de la izquierda, cuando ellos no gobiernan. Ya se sabe que gane quien gane las elecciones, la mayoría social está con ellos. Hasta en eso nos salvan a diario.
Salvem sa Badia reclama ahora que no se celebren macroeventos en la playa de s'Arenal por su impacto sobre la biodiversidad, los residuos, el ruido y los ecosistemas costeros. Tienda ha llegado a definir la bahía como «un diamante que no se puede dejar perder». Una preocupación ambiental encomiable.
Tras cada concierto en s’Arenal, siempre según el relato catastrofista de los salvapatrias, aparecen centenares de ejemplares de peces muertos en la arena y flotando en el agua. Serviolas, lampugas, congrios, pulpos y estrellas de mar mueren por millares. También gaviotas, pardelas y cormoranes pierden la vida irremediablemente. Las aguas turquesa se tiñen de negro durante días. Es el apocalipsis de costumbre.
Pero resulta que durante la etapa en la que Tienda formó parte del gobierno municipal, en mala hora, presidido por Pep Tur (Cires), también se celebraron eventos en s'Arenal. Y durante el mandato de Pepita Gutiérrez, hoy vicepresidenta de Salvem sa Badia, se autorizó en 2012 un festival de rock de tres días en ses Variades. Pero debe quedar claro que entonces no se causaba ningún daño a la fauna, la biodiversidad o al medioambiente y no era necesario salvar sa Badia. Es ahora cuando debe ser salvada porque está en peligro, como siempre que gobierna el PP. Resulta incoherente e hipócrita exigir ahora restricciones sobre actividades que se permitieron cuando los líderes salvadores mandaban en el Ajuntament.
¿Por qué tantos políticos descubren la extraordinaria capacidad de exigencia que ofrece la sociedad civil precisamente después de abandonar las instituciones? Porque creen que entonces pueden escapar del escrutinio público y únicamente son ellos quienes pueden exigir. Pero se equivocan, porque tenemos memoria.
Si hay vertidos fecales, deben solucionarse. Si hay fondeos ilegales sobre posidonia, deben perseguirse. Si el saneamiento resulta insuficiente, hay que invertir. Y si determinados eventos ocasionan un perjuicio ambiental acreditado, corresponde revisar su autorización.
Pero quienes hoy fiscalizan con tanta severidad a los gobernantes del PP no pueden pedirnos amnesia sobre su propia gestión política, decepcionante y vergonzosa a partes iguales.
Ahora, lo que supura en Salvem sa Badia, es oportunismo, populismo y rencor. Los salvadores ajustan cuentas mientras dicen salvar la bahía de Portmany. Tratan de salvarse a sí mismos, pero eso es imposible a estas alturas. Que ya nos conocemos.
Psoe-reinicia 4 años que no cerraron el ocean beach, que hace mas daño a la bahia que los conciertos, ni hicieron nada bueno para la bahia. Obligaron a cerrar a.las 3 al west llevando toda esa clientela al paseo , esos bares pueden cerrar a las 6, llevando ssa presión a la bahia, desde entonces la playa del arenal está peor que nunca. Restos de botellón, globos y botellas de gas de.la risa, etc...