El punto y final a las Festes de la Terra en Ibiza, marcado tradicionalmente por el esperado castillo de fuegos artificiales en la zona de Figueretas, ha dejado este año un reguero de opiniones totalmente encontradas entre los vecinos y seguidores de este medio.
El perfil de Periódico de Ibiza y Formentera en Facebook ha planteado el debate donde conviven el entusiasmo de quienes disfrutaron del evento y la profunda decepción de aquellos que sufrieron problemas de visibilidad, una excesiva cercanía o un ruido ensordecedor.
Entre el entusiasmo y el recuerdo nostálgico
Por un lado, el sector más optimista de la ciudadanía no escatimó en elogios hacia el espectáculo pirotécnico. Comentarios como «muy guapos», «preciosos la verdad, muy chulos, sí señor» o la sincera emoción de quienes regresaban a la isla tras un tiempo ausentes: «Me han encantado!! Hacia mucho tiempo no los veía porque no estaba en la isla», comentaba una vecina. Estos comentarios reflejan que el despliegue logró ilusionar a una parte del público que se congregó para despedir las fiestas.
Visibilidad cuestionada y críticas al emplazamiento
Sin embargo, las críticas más duras no tardaron en aflorar, centrándose principalmente en dónde y cómo se ejecutó el lanzamiento. La elección de la ubicación fue duramente cuestionada por varios vecinos que se sintieron totalmente ignorados por la perspectiva visual: «Lo que me gustaría saber es quién ha sido el iluminado que ha decidido tirarlos desde ahí... Menuda castaña, la mitad de Figueretas no ha visto nada, las palmeras y el edificio que los tapaba muy bien, gracias», señalaba indignado un lector.
A esta queja se sumaron otros testimonios que tacharon el evento de «aburridos, sosos» o apuntaron directamente a la pérdida de calidad histórica del espectáculo: «Y pensar que hace años eran mejores que los de Vila», lamentaba otro usuario, comparándolos con ediciones pasadas.
Desde perspectivas más lejanas, como la de un vecino que dice que llego a observar desde Santa Eulària los fuegos artificiales del pasado día 8, la comparación tampoco favoreció a la cita de Figueretas: «Ayer estuvieron flojitos, muy bajos desde mi perspectiva. Me esperaba mucho más, petardos altos con grandes estallidos, pero bueno, el final estuvo guay».
Sobre el ruido y la cercanía
Otro de los grandes caballos de batalla de la noche fue la intensidad acústica. Mientras algunos disfrutaron del estruendo final, vecinos situados en las inmediaciones del punto de fuego alertaron de la peligrosidad y el agobio que supuso el volumen de los petardos. Una madre relataba su experiencia al haberlos presenciado en primera línea junto a su hijo: «Le decía a mi hijo que lo que más me gustaba era la traca final, pero ha sobrado tanto ruido, pensaba que me daba un ataque al corazón, a punto de levantarme e irme porque no lo aguantaba!!».
Una postura compartida por quienes abogaron por la moderación ante el impacto sonoro, resumiendo el sentir de los sectores más críticos con un tajante «demasiado ruido, muy exagerado... Cómo hemos cambiado».
De este modo, el cierre de las Festes de la Terra vuelve a poner sobre la mesa la eterna complejidad de contentar a toda la ciudadanía en eventos masivos al aire libre, donde la ubicación, la seguridad acústica y la visibilidad urbana continúan siendo asignaturas pendientes a revisar de cara al próximo año.