Según datos recogidos por la ONG Caminando Fronteras, entre enero y mayo de este mismo año han perdido la vida en la ruta migratoria argelina un total de 507 víctimas.
Dicha ruta concentra el mayor número de tragedias del periodo analizado por la ONG, siendo el número de fallecidos un 54,6% más en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Esta cifra implica que cada siete horas una persona ha perdido la vida en esta travesía.
En su balance, Caminando Fronteras explicó que la aparición de cadáveres en muchas playas de las islas lleva a pensar que varios de los naufragios tuvieron lugar en zonas relativamente cercanas a Baleares, lo que pone de manifiesto la necesidad de una investigación que mejore los sistemas de localización y refuerce la protección efectiva del derecho a la vida, según comentó esta entidad.
La ONG, en su valoración, lamentó que el factor más preocupante sigue siendo una respuesta insuficiente, irregular y tardía ante las alertas emitidas.
«La ausencia de protocolos conjuntos operativos con Argelia agrava esta situación, generando un vacío institucional que condena a múltiples casos de desaparición a quedar sin búsqueda e investigación», afirmó.
En relación a todas las rutas de acceso a España, el número de víctimas contabilizadas entre enero y mayo ascendió a 1.317. Del total, 142 eran mujeres y 129 niños y niñas.
Abril, con un total de 382 fallecidos, fue el mes que registró una mayor mortalidad en estas rutas, seguido por enero con 371 y febrero con 319 muertos.
Entre otros escalofriantes datos, hasta mayo 27 embarcaciones desaparecieron con todos sus ocupantes a bordo.
En cuanto a los factores identificados como causantes de la mortalidad en las rutas migratorias, la ONG destacó aspectos como el empleo de la violencia dentro de la embarcación o las condiciones físicas extremas y adversas que deben sufrir los migrantes.
Durante el periodo analizado, la entidad lamentó que la mortalidad absoluta aumenta en todas las rutas migratorias de acceso al Estado español respecto al año anterior, con la única excepción de la ruta atlántica hacia las islas Canarias.
La ruta argelina del Mediterráneo occidental es la que acumula más tragedias marítimas y es la segunda en número total de víctimas tras la ruta atlántica. «Los cinco meses documentados en este informe arrojan cifras que ninguna democracia debería poder asumir como normales», consideraron desde la ONG.
Fons
En sus redes sociales, una vez han podido cerrar la memoria del año 2024, el Fons Pitiús de Cooperació compartió también algunos datos registrados durante ese ejercicio por parte de la ONG.
Según el Observatorio del derecho a la vida en la ruta argelina del Mediterráneo Occidental de Caminando Fronteras, durante aquel año fueron atendidas alertas de 57 embarcaciones en peligro asistiendo a 1.009 personas. De ellas, 89 eran mujeres y 44 menores. Además, aquel año la ruta se cobró 700 víctimas.
Según la memoria, se atendieron también 106 solicitudes de información por parte de familiares que buscaban a sus seres queridos y que desaparecieron en estas travesías. Tras dichas solicitudes se confirmaron siete muertes y se localizaron siete desaparecidos.
Además, 12 familias fueron asistidas en la realización de pruebas de ADN y en la tramitación de las denuncias por desaparición.
Desde la entidad pitiusa, además, consideraron que este proyecto ha permitido dar visibilidad a la situación de la ruta argelina a través de la difusión de datos.
Fina Darder, coordinadora del Fons Pitiús de Cooperació, recordó también que durante todo el 2025 se registraron 3.090 víctimas en las diferentes rutas, mientras que este año, en cinco meses, se contabilizaron más de 1.300.
«Aumenta el número de víctimas y de pateras. Es un desastre y vemos que en los cinco primeros meses del año se ha producido este incremento», afirmó.
Sobre la situación de los servicios que en las Pitiusas atienden a los migrantes que consiguen llegar, muchos de ellos menores, desde el Fons lamentaron que «los recursos son los que son y las Pitiusas están limitadas en cuanto a personal porque hay muchas dificultades para encontrar a profesionales que quieran venir a trabajar».