Conducir un autobús por algunas de las carreteras más estrechas de Ibiza no es una tarea sencilla. Las curvas cerradas, la falta de espacio y el tráfico en ambos sentidos obligan a los conductores a extremar las precauciones y, en algunos puntos, incluso a invadir el carril contrario para poder completar determinadas maniobras.
Así lo ha mostrado en un vídeo un conductor de autobús que ha querido grabar parte de su recorrido por una de las rutas más complicadas de la isla, la que conecta Santa Eulària con Cala de Sant Vicent. El vídeo, publicado por el usuario Fer (@quesozombi), permite comprobar desde dentro las dificultades que se encuentran estos profesionales durante el trayecto.
Las imágenes comienzan con el conductor realizando una complicada maniobra de marcha atrás para poder incorporarse a la ruta. El reducido espacio disponible en la calle, unido a la presencia de varios vehículos alrededor, obliga al profesional a maniobrar con especial cuidado antes de iniciar el recorrido.
Una vez en carretera, las dificultades continúan. Se trata de una vía de montaña muy estrecha, con un único carril para cada sentido, en la que los giros en algunos cruces y curvas son tan cerrados que el autobús necesita ocupar parte del carril contrario para poder completarlos.
«En este tipo de carreteras debemos ir muy despacio y estar muy atentos, mirar ambos espejos y controlar muy bien las curvas», explica el conductor durante el vídeo.
A lo largo del recorrido se encuentra además con diferentes vehículos que complican todavía más el paso. En uno de los momentos aparece, por ejemplo, un camión de reparto. Ambos vehículos tienen que reducir considerablemente la velocidad y pasar con mucho cuidado para poder cruzarse sin problemas.
En las curvas más cerradas, el autobús también tiene que invadir el carril contrario para completar el giro. Antes de realizar estas maniobras, el conductor utiliza el claxon para advertir de su presencia a los vehículos que puedan aproximarse en sentido contrario.
En algunos puntos, la anchura de la vía es tan reducida que ni siquiera es posible que dos vehículos se crucen al mismo tiempo. El conductor tiene que detener completamente el autobús y esperar a que los vehículos que circulan en sentido contrario puedan pasar antes de continuar la marcha.
Una última maniobra al llegar a Cala de Sant Vicent
Las dificultades no terminan al alcanzar el destino. Una vez en Cala de Sant Vicent, el conductor tiene que realizar otra complicada maniobra de marcha atrás para poder colocar el autobús en la zona habilitada para la parada.
Tras completar el recorrido, el profesional baja del vehículo y pone el broche final al vídeo mostrando el paisaje de la cala.
«Después de llegar toca disfrutar de las bonitas vistas de la Cala San Vicente», comenta antes de mostrar una panorámica de la zona.
El vídeo ofrece así una perspectiva poco habitual de una ruta que los conductores de autobús realizan a diario y permite comprobar las dificultades que pueden presentar algunas de las carreteras de Ibiza para vehículos de grandes dimensiones.