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Cómo cuidar el cuerpo y descansar mejor durante la temporada alta en Ibiza

Atardecer. | Foto: R.I.

| Ibiza |

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El verano en Ibiza tiene dos caras. La que ven quienes llegan de vacaciones, con sus calas turquesa y sus atardeceres, y la que viven miles de residentes que sostienen la temporada alta a base de jornadas intensas. Camareros, personal de hoteles, socorristas, taxistas, sanitarios o comerciantes encadenan semanas de mucho trabajo, con horarios cambiantes, calor sostenido y un ritmo que no baja hasta bien entrado septiembre. En ese contexto, cuidar el cuerpo y la mente deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Dormir poco, comer con prisas y encadenar turnos puede pasar factura, y cada vez son más quienes buscan la manera de llegar al final del verano manteniendo su bienestar. Este reportaje repasa las claves para conservar la energía y cuidarse cuando la isla vive su momento de máxima exigencia.

El estrés del verano, un enemigo silencioso

La temporada alta concentra en pocos meses buena parte de la actividad económica de las Pitiusas, y esa presión puede notarse en el cuerpo. No hablamos solo de quienes trabajan de cara al público: también autónomos, pequeños empresarios y familias enteras adaptan su vida a un calendario que se concentra en unos pocos meses. El estrés sostenido, la falta de sueño y la exposición prolongada al calor pueden alterar la respuesta del organismo al estrés, en la que intervienen hormonas como el cortisol, y acabar afectando al descanso, al estado de ánimo y a la sensación de fatiga. A ello se suma una alimentación que, entre turnos y prisas, puede volverse más irregular y menos equilibrada. El resultado es conocido por cualquiera que haya trabajado un verano intenso en la isla: cansancio acumulado, irritabilidad y esa sensación de funcionar en piloto automático.

Frente a esto, muchos han empezado a prestar atención a hábitos que antes se daban por sentados. Cuidar la hidratación, respetar en lo posible las horas de sueño y mantener una alimentación variada que aporte suficientes vitaminas y minerales son pilares importantes para el funcionamiento normal del organismo. En esa búsqueda de equilibrio, la suplementación nutricional también puede tener cabida cuando la alimentación no permite cubrir determinadas necesidades. Marcas especializadas en fórmulas sencillas y transparentes, como las que reúne el catálogo del sitio web Nutripure, ponen el foco en aspectos como la calidad de los ingredientes y la trazabilidad. No se trata de sustituir una buena alimentación, sino de complementarla cuando existe una necesidad concreta.

Dormir bien, la mejor inversión

Si hay un factor que condensa buena parte de lo anterior, es el sueño. Durante el descanso, el organismo lleva a cabo procesos esenciales relacionados con la recuperación, la memoria y la regulación de numerosas funciones fisiológicas. El problema es que en verano, y más en una isla que no duerme, descansar bien puede convertirse en un desafío: calor, ruido, turnos de noche y una vida social intensa se alían contra el reloj biológico. Dormir menos de lo necesario puede reducir la concentración, aumentar la irritabilidad y elevar el riesgo de errores y accidentes, algo especialmente delicado para quienes conducen o manejan maquinaria.

Los especialistas insisten en medidas sencillas pero eficaces para proteger el descanso incluso en las peores condiciones:

  • Mantener, en la medida de lo posible, un horario regular de sueño, aunque los turnos cambien.

  • Refrescar y oscurecer la habitación para favorecer el descanso durante el día.

  • Evitar pantallas, cafeína y comidas copiosas en las horas previas a acostarse.

  • Reservar pequeños momentos de desconexión real, sin móvil, a lo largo de la jornada.

Ninguna de estas pautas requiere grandes recursos, solo constancia. Y, sin embargo, su incorporación a la rutina puede ayudar a proteger el descanso y gestionar mejor la fatiga, sobre todo cuando se mantienen durante los meses más duros.

Alimentación y energía cuando no hay tiempo

Comer bien en temporada alta parece una utopía, pero es precisamente cuando más importa. El cuerpo sometido a jornadas exigentes necesita una alimentación equilibrada, no solo calorías rápidas. Priorizar frutas, verduras, proteínas y grasas saludables, aunque sea en formatos sencillos y transportables, ayuda a cubrir las necesidades nutricionales diarias y a mantener un aporte adecuado de energía. La hidratación, de nuevo, es clave: con el calor de agosto, quienes pasan muchas horas trabajando y sudando pueden perder cantidades importantes de líquidos y electrolitos, que conviene reponer a través de la hidratación y la alimentación.

En este terreno, los complementos alimenticios pueden echar una mano puntual cuando existe una necesidad concreta. El magnesio, por ejemplo, contribuye a reducir el cansancio y la fatiga y al funcionamiento normal de los músculos. En cuanto a ciertos adaptógenos, algunas investigaciones estudian su posible papel en periodos de mayor tensión. En el caso de la ashwagandha, por ejemplo, algunos estudios han observado posibles efectos sobre el estrés y el sueño, aunque la evidencia sigue siendo limitada y los resultados pueden variar según el extracto, la dosis y la población estudiada. La clave está en usarlos con criterio, como un apoyo dentro de un estilo de vida saludable, y no como un atajo que sustituya al descanso o a una buena alimentación. Ante cualquier duda, consultar con un profesional sigue siendo la opción más sensata, especialmente para quienes toman medicación o tienen alguna condición de salud.

Un bienestar que va más allá del verano

Lo interesante es que muchos de estos hábitos, adoptados por necesidad durante la temporada, pueden acabar quedándose. Quienes aprenden a cuidar su descanso, su alimentación y su gestión del estrés en los meses de máxima presión pueden seguir beneficiándose de ellos durante todo el año. En una isla donde el trabajo estacional marca el pulso de la vida, saber recuperarse se convierte en una herramienta tan valiosa como la experiencia profesional. Al fin y al cabo, la temporada pasa, pero la salud se queda. Ibiza seguirá siendo, cada verano, un lugar de contrastes: paraíso para unos, maratón para otros. Pero cuidar el cuerpo y la mente en plena vorágine no es rendirse ante el ritmo, sino aprender a gestionarlo mejor. Y en ese equilibrio entre esfuerzo y recuperación se juega, en buena medida, el bienestar de quienes hacen posible que la isla brille cada temporada.

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