Más de un centenar de personas han participado este domingo por la mañana en una ‘xindriada’ reivindicativa en Cala Saladeta para denunciar la masificación turística y reclamar la recuperación de este espacio para los residentes de Ibiza.
Los participantes han desplegado varios carteles con mensajes contra la saturación turística, han dado lectura a un manifiesto y han organizado diferentes juegos y actividades en la propia playa a lo largo de la mañana.
La protesta ha tenido como objetivo «recuperar Cala Saladeta para los ibicencos», en una jornada reivindicativa que ha combinado la denuncia de la situación actual de la playa con actividades de carácter lúdico y participativo.
La concentración se suma así a las distintas movilizaciones que durante los últimos años han expresado el malestar de una parte de la sociedad ibicenca ante el crecimiento de la presión turística sobre las playas y espacios naturales de la isla.
A algunos parece que les molesta todo lo que no consideran «suyo». Se manifiestan contra el turismo y contra los visitantes, como si Ibiza les perteneciera exclusivamente a ellos. En verano, el norte de la isla es un paraíso, lleno de turistas que, en su mayoría, respetan, consumen y generan ingresos para todos. El «infierno» parece llegar en invierno: motos a toda velocidad y haciendo ruido, motos de enduro y quads por espacios protegidos poniendo en peligro fauna y flora, perros sueltos entrando en propiedades y matando gallinas y gatos, o las carreras ilegales en sant vicent. Pero de eso hablamos bastante menos. La isla no es propiedad de quienes hayan nacido aquí, tengan más apellidos ibicencos o hablen catalán. Es de todos los que viven, trabajan, pagan sus impuestos y respetan el lugar, hayan nacido aquí o hayan venido de fuera. Hay que respetar para exigir respeto. Y si todo lo que queda fuera de nuestra puerta nos molesta, quizá el problema no sean los demás, sino creer que Ibiza es propiedad de uno mismo.