La concejala de Protección Animal en Sant Josep, Felicia Bocú, confirmó ayer que esta semana, tras recibir una denuncia en el Ayuntamiento, el departamento que dirige activó el protocolo correspondiente para que la Policía Local inspeccione la finca donde, según la asociación Acts4animals, existe un recinto cerrado o jaula con más de 10 gatos.
El terreno se encuentra en es Cubells y se ha solicitado también a los agentes que comprueben el estado de estos felinos. «Es un terreno privado rústico y las competencias son del Seprona. No podemos actuar de otra manera por más que recibamos quejas y mensajes», explicó Bocú.
Una vez finalizados los trabajos de inspección, y en caso de confirmarse un maltrato animal, se denunciarán los hechos ante la Guardia Civil o los juzgados, según corresponda.
Los animalistas solicitaron a las administraciones competentes una inspección urgente para comprobar el número real de animales que se encontraban en la jaula, su estado sanitario, si disponían de identificación mediante microchip o si estaban esterilizados, entre otras cosas.
Bocú explicó que hace un año, en la misma zona, ya hubo problemas entre el propietario de la finca y alimentadores de colonias felinas que entraban en los terrenos sin permiso. «Por supuesto que vamos a actuar, pero debe hacerlo la Policía o el Seprona», insistió.
Bocú aprovechó también para responder a Pacma, que solicitó públicamente al Ayuntamiento una intervención urgente para localizar y poner a salvo a varios perros presuntamente abandonados que permanecen expuestos al peligro de las carreteras del municipio.
Los perros
La concejala explicó que estos ejemplares forman parte de la manada de perros que, años atrás, fueron abandonados por un vecino del pueblo. Bocú destacó que desde 2023 han capturado a 128 de estos canes, sólo 60 durante este año 2026.
«Vienen con enfermedades graves; se pelean a veces entre ellos y sufren accidentes. Sin embargo, muchos de ellos han podido ser adoptados», señaló Bocú, quien aprovechó para agradecer la colaboración de entidades animalistas de la isla que han posibilitado muchas de estas adopciones, así como la ayuda de los propietarios de los terrenos donde han podido capturar a estos ejemplares.
Una vez se les puede coger, los perros son llevados al Centro de Protección de Animales Domésticos (CEPAD) para someterse a un proceso de recuperación y posterior adopción.