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«Portinatx ya no es lo que era»

El cambio de modelo turístico transforma el día a día de una de las zonas más tradicionales del norte de Ibiza, donde el turismo familiar pierde peso frente a los hoteles de mayor categoría, el ‘only adults’ y el todo incluido

Panorámica de la playa de Portinatx. | Foto: Toni P.

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Portinatx está viviendo un verano que, más allá de las cifras globales de ocupación, deja entrever un cambio profundo en el modelo turístico de la zona. Los establecimientos que llevan décadas viendo pasar temporadas coinciden en una misma percepción: el visitante ha cambiado, las estancias son más cortas y el turismo familiar, tradicionalmente uno de los principales motores de Portinatx, tiene cada vez menos presencia.

«Portinatx ya no es lo que era», resume Fran, responsable del supermercado Buenavista, donde lleva 14 temporadas trabajando. Una frase que, en su caso, no se refiere únicamente a la evolución de los hoteles, sino también a la transformación de la actividad comercial y de los hábitos de quienes pasan sus vacaciones en este núcleo turístico.

«Ahora el trabajo es muy distinto, tanto como la gente que viene», explica. Fran ha vivido en primera persona la progresiva transformación de los establecimientos hoteleros, con un incremento de categoría, la expansión del modelo only adults y del todo incluido. Cambios que, según señala, han modificado sustancialmente el perfil del visitante.

«Antes el turismo era mucho más familiar y tranquilo, con niños que te obligaban a salir del hotel y a hacer algunas compras», recuerda. El cambio se refleja incluso en los productos que vende su establecimiento. «Ya ni siquiera tengo la estantería de juguetes que solía tener, ¿para qué?», apunta.

A su juicio, buena parte del visitante que llega actualmente a los hoteles de mayor categoría apenas tiene contacto con el comercio local. «La gente que viene ahora a los hoteles de categoría no va al supermercado, simplemente se sube a una de esas furgonetas negras para que les lleven a los restaurantes más caros o a las grandes discotecas», señala. En el caso de los establecimientos con todo incluido y destinados exclusivamente a adultos, añade, la dinámica es todavía más cerrada: «Apenas salen del hotel, ¿para qué? Si lo tienen todo allí y no vienen con niños a los que pasear».

La misma evolución se percibe desde otros negocios que llevan décadas vinculados a Portinatx. Àngels trabaja en el souvenir Rincón Verde desde hace más de 30 años y asegura que el cambio se ha producido de manera progresiva, pero evidente. «Ya hace unos años que está cambiando todo, con los hoteles solo para adultos ahora apenas hay familias», explica.

También aprecia una mayor cautela a la hora de gastar. «La gente mira más de lo que gasta», afirma. Y recuerda un Portinatx muy diferente al actual: «Todavía recuerdo las largas colas de los domingos para comprar la prensa y ahora ni siquiera vendemos periódicos». Para Àngels, la transformación afecta tanto al turismo como al propio comercio: «Todo cambia: el modelo de turismo y los souvenirs también».

Su preocupación por el futuro del destino queda resumida en una reflexión: «Cuando todos los hoteles de la isla sean de cinco estrellas no sé qué pasará… yo creo que todo se acabará cayendo por su propio peso».

Cambio de perfil

El cambio de perfil del visitante no impide que algunos establecimientos estén teniendo una temporada positiva en términos generales. Es el caso de Apartamentos Del Rey, uno de los últimos establecimientos de la zona vinculados al turismo familiar. Lali, supervisora de los apartamentos, explica que el inicio de la temporada fue más flojo de lo esperado, aunque agosto está permitiendo compensar parte de esa situación.

«A esta temporada le ha costado arrancar. Pese a que en agosto lo hemos prácticamente lleno, los meses de junio y julio han ido a medio gas», señala. El balance general, pese a todo, es positivo: «Podemos decir que estamos contentos con el balance general».

Pero detrás de las cifras de ocupación aparece otro cambio que afecta directamente al funcionamiento del establecimiento: la reducción de la duración de las estancias. «Estamos notando que las estancias son cada vez más cortas», explica Lali. Salvo algunas excepciones, especialmente entre los clientes habituales, «solo se quedan dos, tres o cuatro noches».

La consecuencia es un aumento considerable de la carga de trabajo. Cada estancia más corta implica más entradas y salidas y, por tanto, una mayor rotación. «Nos supone un incremento de trabajo más que notable», apunta.

Miguel, recepcionista de Apartamentos Del Rey, coincide en que las cifras generales no permiten hablar de una mala temporada, pero sí advierte de la pérdida de peso del turismo familiar. «Aunque no nos podemos quejar de cómo está yendo la temporada en números globales, sí que se está notando que el mercado del turismo familiar cada vez es menor», afirma.

La cuestión, explica, está estrechamente relacionada con el incremento de los precios. «Es un modelo de turismo que cuesta mantener con los incrementos de precio», señala. Y establece una diferencia entre los distintos perfiles de visitantes: «No es lo mismo que un grupo de amigos que vienen de discotecas se repartan el precio de un apartamento que una familia, una sola cartera, asuma ese incremento de los precios».

Relevo de mercados

La transformación no solo afecta al tipo de visitante sino también a su procedencia. Miguel recuerda que el panorama actual es muy diferente al de hace unos años y sitúa dos momentos como especialmente importantes: la pandemia de covid y el Brexit. «Desde el covid y el Brexit este turismo, el de discoteca, nos ha salvado», reconoce. Al mismo tiempo, apunta a una notable reducción de la presencia británica, un mercado que tradicionalmente había tenido un peso importante en la zona.

Ese hueco ha sido ocupado, en parte, por otros mercados. «Ha bajado mucho el turismo británico, al que ha sustituido el turismo nacional, el francés y el portugués», explica.

Así, detrás de una temporada que en términos globales puede presentar cifras satisfactorias se encuentra una transformación más profunda. Portinatx mantiene visitantes y establecimientos llenos en determinados momentos del verano, pero el perfil de quien llega, el tiempo que permanece y la relación que mantiene con el comercio de la zona ya no son los mismos.

Los testimonios de quienes llevan años trabajando allí dibujan, en definitiva, un destino que ha cambiado sin dejar de funcionar. El turismo familiar que durante décadas llenó apartamentos, supermercados y comercios pierde terreno frente a un visitante más vinculado a los hoteles de categoría superior, al todo incluido y al ‘only adults’. Y mientras algunos negocios se adaptan al nuevo escenario, otros observan con incertidumbre qué quedará de aquel Portinatx que, para quienes llevan allí media vida, ya parece pertenecer a otra época.

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2 comentarios

user Eivissenqueta farta. | Hace 27 minutos

Nada es lo que era, ahora es una mezcla de discoteca y prostíbulo al aire libre. Un lugar en el que drogadictos con mucho dinero y muy poca educación vienen a hacer lo que les da la gana sin respetar nada. Es el modelo que han promocionado nuestros políticos porque es el modelo por el que ha apostado el cacique local, que es quien manda realmente y quien se lleva el dinero.

K.K.K. K.K.K. | Hace una hora

Cierto. Portinatx ha cambiado, como toda Ibiza. Hemos pasado de un turismo medio, donde vivían y convivían residentes, comerciantes y turistas a un turismo de masas donde el destino final son las fiestas, drogas, alcohol y sexo. El turismo es bueno y compatible con nuestra sociedad, ahora tenemos mierda y suciedad, masificacion y unos servicios que ya no dan para más, cortes de agua y luz, depuradoras que vierte aguas fecales directamente por el alcantarillado. En fin esto es para no salir de casa y, si lo haces, te entran ganas de vomitar.

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