Víctor Torres Bustos (Eivissa, 2007) es vicepresidente de la Associació de Joves d’Eivissa (AJE) y, a sus 18 años, el miembro más joven de la asociación, que está poniendo sobre la mesa toda una serie de problemas de la isla y que, lo más importante, está tomando cartas en el asunto organizando protestas y manifestaciones contra la masificación turística o la ampliación del aeropuerto de Ibiza. Estudia Derecho y Economía en la Universidad de Valencia.
—¿De qué manera nació la Associació de Joves d’Eivissa?
—Nació de la iniciativa de un grupo de chicas de Sant Rafel: Marga Torres, Marina Ferrer, Laura Riera, Laia Cardona, Irene Riera Torres, Irene Riera Gómez y Lídia Torres. Ellas fueron las que crearon la cuenta de Instagram desde la que empezaron a denunciar que Ibiza es una isla que se está vendiendo demasiado al turismo, la masificación, el retroceso en el uso de nuestra lengua… En abril de 2025 vi que se celebraba una reunión abierta a la que me uní. Desde entonces estoy involucrado en la asociación. Una de las primeras cosas que hicimos, antes de buscar soluciones, fue trabajar para detectar los problemas. Para ello se hicieron una serie de encuestas en las redes sociales.
—¿Qué conclusiones sacaron de estas encuestas?
—Varias. Que la lengua catalana cada vez está más en desuso entre los jóvenes, que la cultura ibicenca se está quedando arrinconada ante el ocio de las discotecas, los problemas de movilidad, la dificultad que tiene la gente joven que ha salido a estudiar a la hora de regresar a Ibiza…
—Entre quienes forman parte de la asociación, ¿hay quien haya estudiado fuera y tenga problemas para regresar a Ibiza?
—Sí. Muchas de las personas que forman parte de la asociación están terminando la carrera o un máster fuera de la isla. La mayoría se encuentra ante el dilema de si ponerse a buscar trabajo de lo suyo en la ciudad en la que esté —la mayoría estudia en Barcelona, Madrid o Valencia— o si volver a Ibiza. Por un lado está el problema de la vivienda, pero por otro también tenemos el problema de que el modelo económico de Ibiza no acepta a trabajadores cualificados. Quienes vienen a trabajar a Ibiza son, en su mayoría, trabajadores no cualificados que se enmarcan en el sector servicios. Una persona que es bióloga, química o ingeniera, por ejemplo, ¿qué tipo de trabajo podría encontrar en Ibiza? El monocultivo del turismo que tenemos en Ibiza no solo afecta a la economía, también afecta a la sociedad. La mayor parte de la riqueza que genera el turismo se concentra solo en unos pocos. Son los mismos que están interesados en que el aeropuerto se convierta en una caja registradora antes que en una infraestructura pública destinada a que los residentes nos podamos mover por trabajo, para ir al médico…
—¿Qué imagen os llega de Ibiza desde el exterior de la isla?
—El típico comentario sobre la fiesta nunca falla. Ahora que estoy estudiando fuera, la gente se sorprende de que no haya pisado nunca ninguna de las grandes discotecas. Pero es que he llegado a escuchar cómo me preguntaban si en Ibiza vive gente todo el año o si hay escuelas… Me choca que la imagen exterior que se da de la isla sea tan exagerada que la gente llegue a cuestionarse si hay residentes o servicios públicos esenciales. Pero, vamos, cada vez faltan más médicos, profesores, policías… Ni siquiera examinadores de la DGT. Yo me voy a tener que examinar fuera de la isla por culpa de la falta de vivienda. Es muy grave que existan asentamientos donde vive gente que tiene trabajo y sus familias… El problema de la vivienda es muy grave. ¿Cuántos funcionarios renuncian a su plaza porque les toca venir a Ibiza? Si no tenemos funcionarios, médicos o profesores, ¿quién sabe si en el futuro esa distopía de una isla sin colegios ni servicios públicos se hará realidad?
—Es usted muy joven y tiene una serie de valores muy definidos. ¿Hay mucha gente de su generación con este tipo de inquietudes?
—Para lo bueno y para lo malo, siempre me han calificado como «un poco rarito» (risas). Pero sí, hay más gente de mi edad que entiende lo que está pasando y que tiene conciencia. Gente cuyos padres trabajan y, sin embargo, no pueden permitirse pagarles los estudios. También es cierto que hay gente muy «ciega» que no piensa más que en poder ir a las discotecas o en comprarse una moto. También hay gente de más edad, la generación anterior a la nuestra, que debería tomar conciencia. Gente que pudo pagarse la entrada de su casa en su momento y que acusa a la gente joven de que no queremos trabajar, sin darse cuenta de que nosotros, para pagarnos el alquiler de un piso, debemos destinar el 104 % de nuestro sueldo. Ya no hablemos de comprarnos una casa: ¡si tratamos de ahorrar durante cinco años sin gastarnos ni un euro, no nos da ni para la entrada! Todo esto es muy grave. Si la vivienda está tan cara y la calidad de vida cada vez es peor, ¿qué joven que ha estado cuatro o cinco años estudiando fuera va a volver a vivir aquí?
—Nos está pintando un panorama de lo más desesperante.
—Es que la cosa está muy mal. Por eso no podemos quedarnos de brazos cruzados; hay que luchar y reivindicar nuestros intereses. De ahí nace la iniciativa de la AJE. En un año hemos organizado el Correllengua, la «xindriada» de Cala Saladeta y ahora la manifestación del próximo día 20 contra la ampliación del aeropuerto, pero nos queda muchísimo trabajo por hacer. Aunque lo principal es crear conciencia sobre estos problemas entre la gente joven y entre quienes vienen detrás, más allá de los que formamos la asociación. Los problemas que reivindicamos no se van a solucionar a corto plazo y esperamos que haya relevo.
—¿Tienen algún reproche que hacerles a las generaciones anteriores a la suya?
—Lo único que me fastidia es que nos digan que no queremos trabajar, pero no creo que se trate de reprochar nada ni de dividirnos. El hecho de que un joven no se pueda emancipar también afecta a sus padres. Es un problema de la sociedad, no de una generación. Además de jóvenes, también hay trabajadores de cuarenta o cincuenta años, así como personas jubiladas que no pueden pagarse el alquiler de una casa. Es un problema transversal. Por lo tanto, no creo que se trate de nada que la juventud deba reprochar a las otras generaciones. No se trata de dividir.
Buena exposición ( una excepción para su edad ) y para la mayoría de los adultos. 👏 Una cadena de bajo valor y producción necesita mano de obra barata. Por una parte con sueldo ajustados, por otro, ahorrándose altas a la seguridad social, a través de conseguir ( inmigrantes ) que sí están dispuestos a trabajar horas extras, sábados y festivos ( 3 trabajadores hacen el trabajo de 4 que no quieren hacer más de 40 horas semanales) Y no tiene visos de cambiar a lo que se suma la inflación y la vivienda. La isla ha sido puesta en bandeja ( la cabeza de los ibicencos) está en la bandeja. Esto es un salvase quien pueda... Nadie habla de los miles de residentes que están abandonado la isla cada año en sustitución de inmigrantes ( mano de obra sufriente ) Yo mismo he comprado vivienda fuera...y viendo la dinámica, seré otro ibicenco que me despida de la isla. Pero es que en 10 años más, esta isla se va a convertir en un gueto masificado, ya todo lo que conocemos habrá desaparecido.