Una bolsa de kayak con una de sus asas rotas y una airfryer que ha dejado de funcionar. Son dos objetos muy diferentes, pero este viernes han llegado al mismo lugar con un objetivo común: intentar repararlos antes de darlos por perdidos. Las instalaciones de Fundació Deixalles, en el polígono de Montecristo, han acogido la primera jornada de ReparaLab, un nuevo proyecto de Ibiza & Formentera Preservation y la propia fundación que quiere acercar la economía circular a la vida cotidiana de los ibicencos.
«ReparaLab forma parte de un nuevo proyecto de economía circular con la idea de dar herramientas a la gente para poder luchar contra la generación de basura que estamos padeciendo en la isla», explica Jordi Salewski, coordinador del programa de Economía Circular de Ibiza & Formentera Preservation.
La primera cita ha estado dedicada a la reparación y transformación de ropa y ha contado con 15 plazas, el máximo establecido por la organización para garantizar que los participantes puedan trabajar directamente con los materiales y la maquinaria y recibir atención durante el taller.
Entre ellos estaba Ana Olivia Spener Hernández, aunque lo que llevaba entre las manos se salía ligeramente de lo que uno esperaría encontrar en un taller de ropa. «He traído una bolsa de kayak, la típica que llevas como mochila, y se me rompió», cuenta. No sabía cómo coserla ni qué técnica podía necesitar para recuperarla, así que decidió aprovechar el estreno de ReparaLab para intentarlo.
Era su primera experiencia en una jornada de este tipo y tiene claro que probablemente no será la última. «Creo que voy a venir a todas», asegura. La filosofía del proyecto, además, le resulta familiar: «Yo solo compro de segunda mano».
Un taller diferente cada mes
La intención es que la experiencia de este viernes tenga continuidad. El último viernes de cada mes se celebrará un taller temático, siempre con la reparación y la reutilización como hilo conductor.
Tras esta primera sesión dedicada a la ropa, entre las propuestas previstas se encuentran talleres para construir o reparar lámparas utilizando diferentes objetos, recuperar y transformar muebles y alargar la vida de los ordenadores mediante software libre.
Salewski explica que detrás de la iniciativa se encuentra uno de los problemas ambientales de Ibiza y Formentera: la generación de residuos. «Hay muchas cosas que a veces es más fácil tirar que reparar», señala. El objetivo pasa precisamente por cambiar ese hábito y proporcionar conocimientos para que los ciudadanos puedan arreglar por sí mismos determinados objetos o, cuando no sea posible, recurran a un servicio técnico antes de desecharlos.
Alargar su vida útil tiene además una dimensión especialmente relevante en un territorio insular. «Vivimos en una isla, con recursos limitados, y traer cosas de fuera genera un impacto de transporte que podemos entre todos evitar dando una segunda vida a los objetos, cambiándolos o mejorándolos», apunta Salewski.
Herramientas y asesoramiento
ReparaLab no se limita, sin embargo, al taller temático de cada mes. De manera paralela funciona ReparaLab: Tot, un espacio en el que cualquier persona puede acudir con un objeto que quiera intentar recuperar y utilizar las herramientas de Fundació Deixalles con el apoyo de un técnico.
La idea surgió inicialmente dentro de la propia fundación y finalmente ha podido ponerse en marcha gracias a la colaboración con Ibiza & Formentera Preservation. Joan Carles Palerm, técnico ambiental de Fundació Deixalles en Eivissa, explica que uno de los obstáculos para reparar en casa es, muchas veces, algo tan sencillo como no disponer de las herramientas necesarias.
El espacio pretende cubrir precisamente esa carencia. No se trata de llegar con un aparato estropeado y dejarlo para que otro lo arregle, sino de participar en su reparación, disponiendo del espacio, las herramientas y el asesoramiento necesarios. El técnico, matiza Palerm, no tiene por qué saber reparar absolutamente cualquier objeto, pero sí puede aportar conocimientos y facilitar los medios para intentar encontrar una solución.
Puede ser ropa, una bicicleta, un mueble o prácticamente cualquier objeto susceptible de tener una segunda oportunidad. Este viernes, por ejemplo, Miguel Ángel ha llegado con una airfryer que necesitaba reparar. Aunque ya conocía Deixalles y había acudido anteriormente para comprar productos de segunda mano, era la primera vez que utilizaba este servicio de reparación. Allí, junto a Alberto, uno de los técnicos, ha comenzado a averiguar qué fallaba e intentar repararla.
Palerm pone ejemplos muy sencillos de cómo transformar también aquello que aparentemente ha terminado su vida útil: unos pantalones pueden convertirse en una bolsa y una prenda desgastada puede modificarse para seguir utilizándose. «Con un poco más de creatividad», resume.
Para el técnico ambiental de Deixalles, lo fundamental antes de desprenderse definitivamente de algo es plantearse quién podría seguir aprovechándolo. Familiares, amigos, entidades sociales, establecimientos de segunda mano o plataformas de compraventa son algunas de las alternativas antes de convertirlo en residuo.
Porque detrás de ReparaLab hay una idea tan sencilla como difícil de incorporar en una sociedad acostumbrada a sustituir rápidamente lo que deja de funcionar: hacer que los objetos vuelvan a circular antes de acabar en la basura. Una práctica que, además de reducir residuos, puede aliviar el bolsillo. «Al final es poner en práctica la economía circular», concluye Palerm.