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Chabolismo en Ibiza: «Era cuestión de tiempo que hubiera una muerte en Casa Lola»

La muerte de un hombre de 48 años tras incendiarse su chabola reabre el debate sobre la situación del asentamiento de Casa Lola y la convivencia con los vecinos de la zona

Muebles tirados en los alrededores de Casa Lola, lugar donde ardió la infravivienda del paraguayo fallecido este último fin de semana. | Foto: Toni P.

| Sant Josep |

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La muerte de un hombre de 48 años, de nacionalidad paraguaya, después de sufrir quemaduras en el 90 % de su cuerpo en el incendio de una chabola de Casa Lola ha vuelto a poner el foco sobre un asentamiento que desde hace meses acumula conflictos, incidentes y quejas vecinales. El hombre permanecía ingresado en la UCI de Can Misses desde primera hora de este domingo, donde finalmente falleció pasadas las 17.00 horas pese a los esfuerzos de los sanitarios.

El incendio se declaró alrededor de las 7.17 horas en una construcción precaria situada en el interior de la finca propiedad de Paquita ‘Marsan’, en la zona de Porroig, junto a la carretera de es Cubells. Hasta el lugar se desplazaron seis bomberos y dos vehículos del Parque Insular, además de efectivos de la Guardia Civil, la Policía Local de Sant Josep y dos ambulancias del SAMU 061. Las llamas quedaron controladas alrededor de las 8.00 horas después de afectar también a unos 60 metros cuadrados de masa forestal.

En el lugar quedaron restos de la infravivienda completamente calcinados y varias bombonas de butano, una de las cuales resultó afectada por las llamas. Las causas del incendio todavía están siendo investigadas por la Guardia Civil.

«No ha sido una sorpresa»

Para los vecinos del entorno, sin embargo, el incendio y posterior fallecimiento de este hombre son el último episodio de una situación que lleva meses deteriorándose.

Uno de los residentes de la zona, que prefiere mantener tanto su identidad como su imagen en el anonimato, asegura que lo ocurrido «era cuestión de tiempo» y que «no ha sido ninguna sorpresa». Según explica, los vecinos llevan meses alertando de distintos problemas relacionados con el asentamiento y reclamando una solución.

«Hemos llamado más de 1.000 veces a la Policía por distintas razones: por fiestas con música alta, porque nos roban el agua o la electricidad, por incendios en el campo, porque tiran cables entre la vegetación… y nos dicen que no pueden hacer nada», relata.

El vecino sostiene que la presencia de construcciones precarias, bombonas de butano y conexiones improvisadas incrementa la sensación de inseguridad en una zona que, recuerda, se encuentra próxima a masa forestal.

«Vivir aquí es como vivir en una anarquía en la que solo nos podemos ayudar entre nosotros», afirma. Según su relato, incluso se habría producido la entrada de personas del asentamiento en viviendas del entorno. «Lo único que nos ha dicho la Policía es que nos busquemos perros para que vigilen nuestra casa», asegura.

Un historial de incidentes

La muerte del domingo no constituye el primer episodio grave ocurrido en torno al asentamiento. Durante el mes de julio, la Policía Local de Sant Josep detuvo a una persona como presunta autora de delitos de lesiones y violencia de género después de una intervención por una agresión en el interior del asentamiento. Una de las personas implicadas sufrió quemaduras provocadas por gasolina.

En mayo, además, un hombre procedente de una vivienda ocupada de la zona protagonizó un episodio que llevó a la Guardia Civil y a la Policía Local a intervenir después de que entrara en varias viviendas del vecindario mientras sus residentes se encontraban en el interior. En una de ellas llegó hasta el dormitorio de un matrimonio mientras un bebé dormía en una habitación contigua.

Los vecinos también han denunciado conexiones ilegales a las redes de agua y electricidad. En junio, residentes de la zona aseguraron que habían sorprendido a ocupantes de Casa Lola utilizando agua de sus propiedades y explicaron que habían mantenido reuniones con responsables municipales y policiales para trasladarles su preocupación.

La finca, propiedad de la empresaria Francisca Sánchez Ordóñez, conocida como Paquita Marsan, se convirtió en asentamiento después de que en 2022 fueran demolidas las construcciones ilegales de la antigua villa de lujo. Durante los últimos meses se han ido levantando chabolas y otras construcciones precarias en el terreno.

La denuncia

Precisamente en torno a la situación judicial de la finca circula entre algunos vecinos una versión que, según uno de los residentes consultados, resulta especialmente relevante. «Por el vecindario se habla de algo, un rumor que de ser cierto podría ser interesante: al parecer el abogado de Paquita Marsan solo ha denunciado la ocupación del terreno, pero en ningún caso ha pedido el desalojo», afirma.

Sin embargo, esta afirmación ha sido desmentida de forma tajante por el representante legal de la propietaria, Francisca Ordóñez, conocida como Paquita Marsan. «Esta afirmación es completamente falsa», asegura. Según explica, «hace tres meses que se puso una denuncia ante el juzgado por usurpación y se solicitó la medida cautelar de desalojo inmediato».

El representante legal señala que en esa solicitud se expusieron «los riesgos que existen por el medio ambiente, por la propiedad y por las personas, tanto las que viven allí como los vecinos». «Por eso se ha pedido el desalojo inmediato», recalca.

La propiedad sostiene que ha hecho «todo lo que está en sus manos» para poner fin a la ocupación, pero considera que ahora la decisión corresponde a los tribunales. «La pelota está en el tejado de los juzgados, que en tres meses no han resuelto nada», afirma el abogado, quien añade que este mismo lunes se ha puesto en contacto con el Decanato para reclamar que se agilice la tramitación.

Según explica, la denuncia debería haber tenido «en teoría, en un término de 15 o 30 días» un señalamiento de juicio, pero han transcurrido tres meses «sin ninguna noticia al respecto».

«La cara más lamentable»

El representante legal de la propiedad quiso poner el foco, en cualquier caso, en el fallecimiento del hombre de 48 años que este domingo resultó gravemente herido en el incendio de su chabola y murió posteriormente en el Hospital Can Misses.

«Lo más prioritario ahora mismo es lamentar la muerte de una persona de 48 años», señala. La propiedad, añade, quiere trasladar «un mensaje de pésame a los familiares de esta persona».

«La cara más lamentable de este episodio es la muerte de esta persona», afirma el abogado, que insiste en que la propiedad continuará reclamando ante los tribunales «el desalojo inmediato» por los riesgos que, según sostiene, existen «hacia las personas que viven allí, hacia el medio ambiente y también hacia la propiedad y el vecindario».

«Nos solidarizamos completamente con los vecinos, estamos en el mismo barco, ya que deseamos todos lo mismo: el desalojo inmediato de Casa Lola», concluye.

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2 comentarios

user Los invalidos | Hace una hora

primero DEP. SEGUNDO: hay un cuerpo mortal, levantamiento del cuerpo, investigación de la muerte, puede ser que.....yo mi acuerdo de robo del dinero en B a matutes, imagina la isla como es tan BASURA, un. X ministro, manda matones para DAR UN PALIZA A 2 AGENTES DEL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA, MATARUTES A AÚN no te han condenado, ni te han JUZGADO por pegar a dos humanos,yo pienso que puede ser que han quemado, o algo raro ha pasado en esa tema ,lamentable lo que pasó a esa persona, paciencia 🙏 a sus familiares,y que llaman al consulado de PARAGUAY para que no le hacen como siempre, para ellos la vida humana no vale nada, por eso venden sus hij@s,y colaboran con los terroristas del estado para sus privilegios personales y NADA MAS ,los terroristas les llaman mundialmente ( COBARDES.)

user Cas Vildu 2 | Hace 2 horas

Pobre Juan Carlos / Joan Carles / Carles Tur (según la función que cumpla). Ahora le toca pelearse con los de su partido!

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