Los alrededores de Casa Lola registraron este domingo por la tarde y noche un movimiento mayor de lo habitual ante el inminente desalojo del asentamiento. Según han explicado el vecindario de la zona, varias caravanas estarían abandonando los terrenos mientras se observa también movimiento de vehículos y personas en otros solares próximos.
Una de las residentes asegura que se está produciendo «una mudanza de Casa Lola» hacia una parcela situada justo enfrente, propiedad de un vecino. «Hay movimiento de coches, de motos, de caravanas y, dentro de la parcela de nuestro vecino, hay movimiento de personas como montando chabolas», explica.
La vecina asegura que los residentes del entorno temían que, una vez ejecutado el desalojo, algunas de las personas que actualmente permanecen en Casa Lola pudieran trasladarse a otros terrenos próximos. «Nos lo veíamos venir, que se instalarían en otra parte por aquí cerca», señala.
Otra vecina apunta en la misma dirección y asegura que algunas personas se estarían repartiendo por distintos solares de los alrededores. «Se están repartiendo por solares de los alrededores», afirma. Según su relato, algunas de estas personas se habrían instalado en terrenos próximos a la zona donde anteriormente se había localizado una conexión irregular de agua.
La actividad, según esta vecina, se mantiene durante la noche. «Seguramente habrá movimiento toda la noche por aquí. Se oyen voces todo el tiempo», explica.
Otra de las residentes asegura que esta misma tarde se encontró con una patrulla de la Policía Local delante de la entrada de Casa Lola. Según explica, informó a los agentes de que algunas caravanas estaban siendo trasladadas hacia otro solar de la zona aprovechando, según su relato, que el propietario no se encontraba allí.
La presencia policial se produce en vísperas de la ejecución del desalojo autorizado por el Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza, que el pasado miércoles acordó el «desalojo inmediato» del asentamiento tras la petición formulada por la propiedad.
La decisión judicial llega después de meses de conflictos en el entorno de Casa Lola, en Devall sa Serra, con denuncias vecinales por problemas de convivencia, acumulación de residuos, conexiones irregulares, incendios y distintos episodios de tensión. El último y más grave fue el incendio de una chabola registrado a finales de septiembre, en el que murió un hombre de 48 años.
Ahora, mientras los vecinos esperan la ejecución de la resolución judicial, el movimiento de caravanas y personas hacia otros puntos del entorno vuelve a generar preocupación entre los residentes. La principal incógnita es si la salida de Casa Lola supondrá realmente el final del asentamiento o si parte de sus ocupantes acabará trasladándose a otros terrenos de la zona.