Buscar trabajo sin una vivienda propia, compartiendo habitación con otras personas o soportando a diario la vulneración de derechos deja huella. Y ese malestar emocional acompaña a muchas personas hasta su primer día en una empresa. Sobre ese impacto, y sobre cómo deben tenerlo en cuenta quienes contratan, ha girado este miércoles la jornada Salud Mental y Empleo que Cáritas Diocesana de Ibiza y Formentera ha celebrado en sus recientemente estrenadas instalaciones de Can Pep Xico.
La cita, dirigida a técnicos de servicios sociales, entidades y empresas que colaboran con el programa de empleo de Cáritas, ha tenido un doble propósito. Según ha explicado la coordinadora del programa, Rosa Ramos, la jornada ha servido para reivindicar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se conmemora cada 7 de octubre, y para anticipar el Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra este sábado, 10 de octubre.
La ponencia central ha corrido a cargo de Sònia Camps, psicóloga de Formación en Alternancia e Itinerarios Laborales de Cáritas Diocesana de Girona, que ha abordado El impacto del malestar emocional en los procesos de inserción sociolaboral. Camps acompaña en Girona a personas que buscan empleo y ha querido trasladar a las empresas que el estado emocional de estos trabajadores depende tanto de su contexto como de su grado de vulnerabilidad, algo que pide a las empresas «tener presente cuando estos trabajadores se incorporan a un puesto».
Falta de vivienda
Las primeras barreras, ha detallado, tienen que ver con la vivienda: no tener acceso a una casa o verse obligado a compartir habitación con otras personas condiciona . A ello se suma la precariedad de los empleos a los que acceden y, en el caso de quienes se encuentran en situación irregular, la vulneración de derechos en el día a día.
En Ibiza, el programa de empleo de Cáritas atiende cada año entre 500 y 600 personas. La intermediadora laboral del programa, Arancha García, ha precisado que un itinerario es un proceso completo de inserción sociolaboral cuya finalidad es que la persona encuentre trabajo, y que lo ideal sería llegar a entre 80 y 100.
La mayoría de las personas atendidas son migrantes, aunque también acuden personas autóctonas que necesitan «un empujón» y orientación sobre los servicios y los lugares donde buscar empleo. García ha explicado que algunas llegan con un nivel bajo de empleabilidad y otras con un nivel alto, como personas recién llegadas que ya tienen la documentación en regla —requisito imprescindible para trabajar— y que solo necesitan conocer el mercado laboral de la isla.
Entre los perfiles que más están creciendo en las Pitiusas figuran los jóvenes que fueron menores no acompañados. Al cumplir los 18 años, quienes no acceden a una ayuda de emancipación ni a un alojamiento se quedan sin una salida clara. «Los que no están teniendo esa vía de salida los estamos acogiendo nosotros», ha señalado García. Estos inician un itinerario porque tienen la documentación para trabajar, pero el resto de su situación sigue en el aire.
Hostelería, el principal sector
El grueso de las salidas laborales se concentra en la hostelería y el sector servicios. «Muchas veces basta con que tengas ganas de trabajar; la empresa te va a enseñar», ha resumido García, que ha reconocido que es más complicado cubrir ofertas cualificadas, como las de conductor de autobús o de camión, que exigen permisos específicos.
Cáritas funciona, en cienta medida, como una agencia de colocación. Y es que el equipo hace prospección entre las empresas para darse a conocer, recibe sus ofertas y las cruza con los perfiles de su bolsa de empleo. El programa también filtra ofertas publicadas en redes sociales para canalizarlas hacia las personas que atiende.
La jornada ha servido además para mostrar las nuevas instalaciones, en funcionamiento desde marzo. Hasta entonces, el programa de empleo trabajaba desde la sede de Cáritas en Ibiza; el nuevo espacio se ha habilitado específicamente para él. «Queremos brindar un lugar más seguro, un espacio con instalaciones más adecuadas para las personas que atendemos», ha explicado Ramos. El traslado responde también al cambio de ubicación de la empresa de inserción, la última etapa del programa.
Tras la ponencia y una pausa, los asistentes han participado en dinámicas de sensibilización por grupos, en formato gincana, bajo los nombres de Misión Empleo, Habitación del eco y Contratación contra reloj. La jornada ha concluido con mesas de debate entre los participantes.