El GEN-GOB ha acusado al Defensor del Pueblo de no responder al fondo de las quejas presentadas por el aumento de la actividad del aeropuerto de Ibiza. La entidad ecologista sostiene que las respuestas que están recibiendo los ciudadanos que reclamaron ante este organismo se limitan a reproducir las explicaciones de Aena sobre las actuaciones previstas en la terminal, sin abordar la diferencia entre el tráfico actual y los escenarios contemplados en el Plan Director aeroportuario vigente.
El pasado mes de julio, los ecologistas una queja ante el Defensor del Pueblo para denunciar el crecimiento de la capacidad del aeropuerto e instó a la ciudadanía a sumarse a la iniciativa. Ahora, según la organización, las respuestas remitidas trasladan un informe de la Dirección General de Aviación Civil elaborado a partir de información facilitada por Aena.
El colectivo recuerda que el Plan Director del aeropuerto, aprobado en 2010 y todavía vigente, contemplaba un flujo de 5,67 millones de pasajeros anuales, con un máximo de siete millones. Sin embargo, la infraestructura ya supera los nueve millones de viajeros al año.
Para el GEN-GOB, esta diferencia evidencia una contradicción entre la planificación aeroportuaria y la evolución real del tráfico. La organización considera que el desarrollo de la infraestructura debe ajustarse a los escenarios previstos o, en su caso, someterse a una revisión rigurosa que tenga en cuenta sus consecuencias ambientales, urbanísticas y socioeconómicas.
La respuesta del Defensor del Pueblo, según denuncia el colectivo, se centra en las actuaciones previstas para el periodo 2027-2031, que consisten en adaptar el edificio terminal a nuevas exigencias europeas en materia de seguridad y control de fronteras. De acuerdo con la información trasladada por Aena, estas obras no supondrían un aumento de la capacidad del aeropuerto. El informe también señala que no hay actuaciones previstas en la pista, por lo que se mantendría la capacidad del campo de vuelo.
El GEN-GOB no cuestiona la necesidad de adaptar las instalaciones a la normativa europea, sino que considera insuficiente limitar el análisis a esas obras concretas. A su juicio, la cuestión principal es si el aeropuerto puede continuar incrementando su actividad por encima de los escenarios previstos en el Plan Director sin una evaluación global de las consecuencias de ese crecimiento.
Impacto
La entidad ecologista advierte de que los efectos del tráfico aeroportuario van más allá de los límites físicos de la infraestructura. En una isla de 572 kilómetros cuadrados que soporta una elevada presión humana durante los meses de verano, el aumento de pasajeros y vuelos repercute, según el colectivo, en la movilidad, el consumo de agua y otros recursos, la generación de residuos, los ecosistemas y la demanda de servicios públicos, además de contribuir a la presión turística sobre el territorio.
Por ello, el GEN-GOB reclama que los planes y proyectos aeroportuarios se evalúen teniendo en cuenta tanto sus efectos directos como los indirectos, así como la capacidad real de acogida de Ibiza. La organización defiende que las decisiones sobre estas infraestructuras deben priorizar el interés general, las necesidades de movilidad de los residentes y la conservación de los recursos naturales.