El Consell Insular de Ibiza ha presentado hoy el Reglamento de protección del medio nocturno de la isla de Ibiza, un documento normativo que, tras completar la fase de aprobación inicial y exposición pública, se llevará al próximo pleno ordinario del mes de octubre para su aprobación definitiva. El reglamento desarrolla en el ámbito insular la Ley 3/2005, de protección del medio nocturno de las Illes Balears, y establece las condiciones que deberán cumplir las instalaciones de iluminación exterior, tanto públicas como privadas, para prevenir y reducir la contaminación lumínica.
La presentación ha contado con la participación del conseller de Gestión Ambiental y Sostenibilidad, Ignacio José Andrés Roselló; Susana Malón, de la empresa Lumínica Ambiental SL, encargada de la redacción técnica del reglamento, y David Galadí, doctor en Astrofísica y profesor de la Universidad de Córdoba, quienes han explicado los principales criterios técnicos y ambientales de la normativa.
El conseller ha explicado que el reglamento es el resultado de un proceso de tramitación desarrollado durante varios años, con la participación del equipo técnico de Lumínica Ambiental y de los técnicos del Departamento de Medio Ambiente del Consell. Durante el periodo de exposición pública se recibieron 38 alegaciones, de contenido mayoritariamente similar, que han sido analizadas y estudiadas para valorar su incorporación al texto definitivo cuando ha resultado procedente.
En cuanto a su aplicación, el reglamento entrará en vigor una vez transcurridos veinte días desde su publicación íntegra en el Butlletí Oficial de les Illes Balears (BOIB). A partir de ese momento se establecerán diferentes plazos de adaptación. Las instalaciones existentes dispondrán, con carácter general, de un máximo de cuatro años para adecuarse a las nuevas condiciones, mientras que determinadas instalaciones públicas podrán disponer de hasta ocho años, de acuerdo con los supuestos previstos en la normativa.
Asimismo, se prevé una primera fase de adaptación de los horarios de encendido y apagado de las instalaciones existentes, que se deberá completar en un plazo máximo de tres meses desde la entrada en vigor. Los ayuntamientos también deberán elaborar sus planes de adecuación del alumbrado público, con una planificación de las actuaciones necesarias.
Cuatro zonas de protección según las características del territorio
Uno de los elementos principales del reglamento es la zonificación lumínica de toda la isla de Ibiza, incluyendo el litoral, las islas menores y los islotes adyacentes. Esta clasificación establece cuatro categorías, de la E1 a la E4, con diferentes niveles de protección y requisitos específicos en cuanto a la intensidad, la dirección y las características de la luz artificial.
-
Zonas E1: Son las de máxima protección e incluyen los espacios naturales protegidos, las áreas de especial interés ambiental y paisajístico y determinados lugares de interés astronómico.
-
Zonas E2: Corresponden principalmente al suelo rústico que no forma parte de las áreas de máxima protección.
-
Zonas E3: Comprenden los núcleos urbanos y las áreas urbanizadas.
-
Zonas E4: Se reservan para determinados espacios urbanos con una elevada actividad comercial, de ocio o de movilidad nocturna, en los que se pueden admitir niveles de iluminación superiores.
El reglamento también identifica puntos de referencia que requieren una protección especial por sus características astronómicas, paisajísticas o de biodiversidad, como el entorno del Observatorio Astronómico de Cala d’Hort, el Parque Natural de ses Salines, determinados tramos del litoral y varios islotes del entorno de Eivissa.
Esta zonificación permite adaptar las exigencias de iluminación a las características y necesidades de cada lugar, compatibilizando la protección ambiental con la seguridad y las actividades que se desarrollan durante la noche.
Una iluminación más eficiente, uniforme y respetuosa con el entorno
Durante la presentación, Susana Malón y David Galadí han explicado que el objetivo del reglamento no es reducir indiscriminadamente la iluminación de la isla, sino mejorar su calidad y evitar las emisiones de luz innecesarias.
En este sentido, han remarcado que «no se trata de tener menos luz, sino de tener una luz mejor gestionada», mediante una distribución más uniforme, una orientación adecuada de las luminarias y la utilización de fuentes de luz con intensidades y temperaturas de color adaptadas a cada entorno.
El reglamento regula, entre otros aspectos, la cantidad de luz emitida, su dirección, la temperatura de color de las lámparas y la proporción de luz azul, especialmente perjudicial para determinadas especies y para la calidad del cielo nocturno. También establece medidas para evitar que la luz se proyecte hacia el cielo o hacia espacios que no necesitan ser iluminados.
Los especialistas han señalado que los avances tecnológicos de los últimos años permiten disponer de sistemas de iluminación mucho más eficientes, capaces de dirigir la luz exactamente allí donde es necesaria, reducir los deslumbramientos y conseguir una mejor visibilidad nocturna sin incrementar el consumo energético.
Según las estimaciones expedidas durante la rueda de prensa, la adecuación de los sistemas de iluminación exterior a los criterios de eficiencia energética y a las exigencias normativas puede representar ahorros energéticos de entre el 50 % y el 60 %, en función de las características de las instalaciones y de las actuaciones que se lleven a cabo.
Protección de la biodiversidad, del cielo nocturno y del descanso de las personas
Los responsables técnicos han destacado que la contaminación lumínica tiene consecuencias que van más allá de la pérdida de visibilidad de las estrellas. La presencia de luz artificial inadecuada durante la noche puede alterar los comportamientos de la fauna, afectar a los ecosistemas e interferir en los ciclos naturales de numerosas especies.
Además, la luz que penetra de manera innecesaria en los viviendas desde las calles, los establecimientos u otras instalaciones exteriores puede generar molestias a los residentes y afectar a la calidad del descanso, al interferir en los ritmos circadianos de las personas.
Por este motivo, el reglamento establece límites a la denominada intrusión lumínica —la luz que llega a espacios diferentes de aquellos que se pretende iluminar— e incorpora criterios específicos para proteger los entornos naturales, las fachadas de las viviendas y las zonas costeras.
Los especialistas también han puesto en valor la calidad del cielo nocturno de Ibiza y la necesidad de preservarlo como parte del patrimonio natural, paisajístico, cultural y científico de la isla.
Regulación de los horarios y de los diferentes usos de la iluminación
El reglamento establece también un régimen de horarios para la iluminación exterior, diferenciando entre la temporada de verano y la de invierno y fijando un periodo nocturno restringido durante el cual determinadas instalaciones deberán reducir su intensidad o permanecer apagadas.
Con carácter general, este horario restringido comenzará a las 22:00 horas durante el invierno y a las 00:00 horas durante el verano, tomando como referencia el horario oficial actual.
La regulación afecta a diferentes tipos de iluminación, como el alumbrado viario, ornamental, comercial, publicitario, deportivo, recreativo o de seguridad. También prevé regímenes específicos para las festividades locales, el periodo navideño y determinados acontecimientos singulares.
Seguimiento de la aplicación y jornadas técnicas informativas
El conseller Ignacio José Andrés Roselló ha explicado que el Consell de Ibiza llevará a cabo tareas de seguimiento de la aplicación del reglamento, en coordinación con los ayuntamientos y dentro del ámbito de las competencias de cada administración.
Finalmente, el Departamento de Gestió Ambiental i Sostenibilitat ha organizado unas jornadas técnicas informativas dirigidas a los técnicos municipales, profesionales de la instalación y el mantenimiento de sistemas de iluminación y otras personas interesadas, con la finalidad de explicar el contenido del reglamento, los criterios técnicos que establece y los plazos previstos para su aplicación.